Una nueva epidemia organizativa

Grupo Acción Contra El Psicoterrorismo
http://groups.yahoo.com/groups/accion_contra_el_psicoterrorismo
Medio alternativo venezolano de información veraz y oportuna.

Titulo del Texto:
Una nueva epidemia organizativa
Autor:
Lic. Iñaki Piñuel y Zabala
Autor de los libros:
Como Sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo
Manual de Autoayuda para Victima de Acoso Psicológico.
Biografía
Iñaki Puñuel y Zabala es Psicólogo del Trabajo y de la organización por la U. Complutense de Madrid, Executive Master en Bussiness Administration por el Instituto de Empresas de Madrid. Profesor Titular de <> y <> en la Universidad de Alcalá, y Profesor de Gestión del Conocimiento en CEPADE (Universidad Politécnica de Madrid), dirige el Programa de Perfeccionamiento para directivos (PDC) y es profesor de Política retributiva del Master de Recursos Humanos de la Cámara de Comercio de Madrid. Durante los últimos 14 años ha trabajado como consultor en Organización y recursos humanos, especializándose en la Formación de Directivos en Management. Ha sido Director de Recursos Humanos en varias compañías de alta tecnología.

Otras fuentes sobre el tema
Paginas Web
http://www.acosomoral.org
http://www.mobbing.nu
http://www.assediomoral.com
http://groups.yahoo.com/groups/accion_contra_el_psicoterrorismo (Venezuela)



Una nueva epidemia organizativa PARTE I
El mobbing o acoso laboral.

Por: Iñaki Piñuel y Zabala.

La nueva plaga laboral del siglo XXI

Un buen número de psicólogos del trabajo alertan a ambos lados del Atlántico sobre una verdadera epidemia de <> en las organizaciones objeto de investigación. El profesor Leymann de la Universidad de Estocolmo, pionero en la investigación del mobbing en Europa, estima ya en los años ochenta que un 3,5% de los trabajadores de una empresa experimentaban mobbing o acoso en sus puestos de trabajo. Sin embargo, esta cifra no ha hecho sino aumentar en los sucesivos estudios que la OIT, la Fundación Europea para la Mejora en las Condiciones de Trabajo o la propia Universidad de Alcalá han ido realizando sobre el problema. Nelly Dann, editor de la revista norteamericana Workforce, aporta el dato de que un 25% de kis trabajadores norteamericanos han experimentado o experimentarán a lo largo de sus carreras profesionales el acoso psicológico o psicoterror laboral.
El año 1995, los psicólogos del trabajo alemanes estimaron que el coste anual del acoso en las empresas germanas rondaba los cien mil millones de marcos.
Una investigación del profesor Cary Cooper, del Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Manchester, cifraba las perdidas anuales que el acoso produce en la industria británica en 18,9 millones de jornadas laborales perdidas.
Este estudio, que analizo setenta organizaciones diferentes, encontró mayor prevalecía del acoso en las organizaciones que se dedican a las tecnologías de la información y telecomunicaciones, el profesorado escolar y universitario y el personal de prisiones, en el orden citado.
Los estudios llevados a cabo por el profesor Leymann entre las victimas del acoso laboral revelan una mayor proporción de personas acosadas en algunas profesiones, como los trabajadores de la enseñanza primaria, media o universitaria, los trabajadores de la salud (personal de enfermería en especial), cuidadores de guarderías y escuelas infantiles, y los miembros de organizaciones sin animo de lucro o de instituciones y organizaciones religiosas.
El mobbing o acoso laboral causa enormes sufrimientos a las personas que lo padecen y merma la competitividad potencial de las empresas. El 7,9% de las personas en activo se muestra totalmente de acuerdo con la afirmación de que en su lugar de trabajo el acoso laboral generalizado reduce mucho la eficacia .
Un gran numero de investigaciones y estudios organizativos comenzaron ya en los años noventa a dar la voz de alarma sobre lo que a buen seguro será una plaga laboral a erradicar en el siglo XXI: el denominado <> o acoso psicologico en el trabajo.
La palabra procede en su origen del estudio de la etología. Honrad Lorenz describió el mobbing como el ataque de una coalición de miembros débiles de una misma especie contra otro individuo mas fuerte que ellos.
En el ámbito laboral, el mobbing señala el continuo y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un trabajador por parte de otro u otros, que se comportan con el cruelmente con vistas a lograr su aniquilación o destrucción psicológica y a obtener su salida de la organización a través de diferentes procedimientos.

La mayor autoridad mundial en la materia, el profesor del Universidad de Estocolmo Heinz Leymmann, al principio de su excepcional obre sobre el tema: Mobbing, la persecución en el trabajo, realiza una importante puntualización:

< Nos referimos a un tipo de situación comunicativa que amenaza con infligir al individuo graves perjuicios psíquicos y físicos. El Mobbing es un proceso de destrucción; se compone de una serie de actuaciones hostiles que, tomadas de forma aislada, podrían parecer anodinas, pero cuya repetición constante tiene efectos perniciosos>>

Con esta puntualización de descartan los habituales roces, las fricciones, las tensiones y hasta incidentes aislados propios de las organizaciones modernas, en las que el incremento del grado de interdependencia entre los actores lleva a numerosas situaciones de desencuentro. Pero este tipo de desencuentro no constituye mobbing o acoso.

<> .

El cambio de la relación suele venir motivado por los celos, la envidia, la competición, la promoción de la persona o la llegada al lugar de trabajo de un nuevo trabajador. La primera manifestación de acoso suele consistir en hacer objeto a la victima de críticas sistemáticas, feroces e injustificadas hacia su trabajo, su aspecto físico o sus ideas y planteamientos en relación con la tarea que desempeña. Todo ello a pesar de que anteriormente su trabajo hubiera sido evaluado como positivo o incluso excelente.

A partir de ese momento comienza la persecución sistemática de superiores o compañeros, dirigida a deteriorar y denigrar la imagen publica del trabajador mediante calumnias, rumores, mentiras interesadas, burlas y motes.

La persona aislada, negándosele la comunicación con el acosador y prohibiéndosele explicita o tácitamente que el resto de los trabajadores tenga relación o comunicación con ella. Se la excluye de las actividades sociales informales y se le van retirando sus cometidos de mayor responsabilidad o valor añadido, ofreciéndosele a cambio trabajos de menor categoría, interés o valor añadido, ofreciéndosele a cambio trabajos de menor categoría, interés o valor añadido de los que hasta el momento desempeñaba. Todo ello contribuye a marginar y aislar socialmente a la victima.

Este comportamiento ocasiona el inmediato deterioro de la confianza de la victima en si misma y en sus capacidades profesionales, e inicia un lento y continuo proceso de desvaloración personal consistente en la destrucción de su autoestima.

El problema de la persona inicia una escalada, llegando a los departamentos de personal o recursos humanos (el caso siempre es la victima, nunca el acosador), con el estigma previo y el prejuicio ya proyectado por el/los acosadores de “tener problemas de personalidad” o de “ser una persona conflictiva”.

La percepción publica de la persona acosada es así manipulada hábilmente por el grupo de acoso, de tal manera que se tiene a culpabilizar a la victima de lo que ocurre mediante atribuciones causales creadas <>: “Ella se lo ha buscado”; “tiene que cambiar”; “tiene que arreglar las cosas con el jefe”; etc.

La victima entra en un periodo de deterioro y aislamiento en el que comienza a sucederse problemas de salud que proceden de la alteración de su equilibrio socio-emotivo y psicofísico. Los síntomas mas frecuentes se relacionan con trastornos del sueño, ansiedad y estrés, hipervigilancia, cambios en la personalidad, problemas de relación de pareja, irritabilidad y depresión”.

La alteración del equilibrio emocional y físico produce una desestabilización en la persona que la lleva a caer enferma frecuentemente, con profusión de bajas laborales que son perversamente utilizadas por el acosador como argumento para incrementar la mala imagen publica de la victima.

El desenlace habitual de la situación suele consistir en que la victima sale de manera voluntaria (puesto que no puede aguantar mas) o forzosa (mediante un despido) de la organización, o pide el traslado a otras dependencias.

La recuperación de la victima suele tardar años, y en ocasiones esta no recupera jamás su capacidad laboral. En muchos casos, el mobbing persiste mas allá de la salida de la victima de la empresa, con informes negativos o calumniosos de los acosadores a futuros empleadores, eliminando así la empleabilidad externa de la victima.

El Psicoterror laboral o acoso psicológico en el trabajo

Las estadísticas apuntan el escalofriante dato de que entre un 5 y 12% de los trabajadores en activo consultados refieren haber sido objeto de psicoterror o acoso psicológico en su trabajo…¡en los últimos seis meses!

En España, el último informe de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Trabajo que en torno a ochocientas mil personas estaban padeciendo acoso psicológico en sus actuales empleos. Los datos preliminares de la primera encuesta sobre la violencia en el entorno laboral, desarrollada en mayo de 2001 por la Universidad de Alcalá sobre una muestra de casi mil personas en activo, apuntan a que un 11,44% de las personas encuestadas manifiestan que para ellas el acoso laboral es una pesada carga cotidiana (ello elevaría la cifra a mas de millón y medio de personas en activo padeciendo este problema).

Los agentes del acoso suelen ser mayoritariamente jefes, aunque también existen acosadores entre los mismos compañeros y , quien lo iba a decir. ¡entre los propios subordinados! Los datos en la encuesta de la Universidad de Alcalá señalan al propuso jefe en el 46% de los casos y a los propios compañeros en el 44%.

Los actos de hostigamiento suelen producirse de manera activa o por comisión, consistiendo entonces en gritos, insultos, represiones, humillaciones en publico o en privado, falsas acusaciones, intromisiones y obstaculizaciones en el trabajo, que reducen su eficacia y calidad.

Sin embargo, también se da el hostigamiento por omisión o de manera pasiva, que se desarrolla en forma de restricciones en el uso de material o equipos, prohibiciones u obstaculizaciones en el acceso a datos o información necesaria para el trabajo, eliminación del apoyo necesario para el trabajador, disminución eliminación de la formación o el adiestramiento imprescindible para el empleado, negación de la comunicación con el, etc.

El acoso laboral tiene como objetivo intimidad, apocar, reducir, aplanar, amedrentar, y consumir emocional e intelectualmente a la victima, con vistas a eliminarla de la organización o a satisfacer la necesidad insaciable de agredir, controlar y destruir que suele presentar el hostigador, que aprovecha la ocasión que le brinda la situación organizativa particular (reorganización, reducción de costes, burocratización, cambios vertiginosos, etc.) para canalizar una serie de impulsos y tendencias psicopatitas.

El acoso suele comenzar o bien con una resolución (decisión) secreta y consciente, o bien con una actitud inconsciente del hostigador de <> la victima y de utilizar contra ella la violencia psicológica (rara vez la violencia física o sexual ).

Este tipo de violencia tiene una característica diferencia, respecto a otros tipos de violencia que se presenta en la empresa, de no dejar rastro ni señales externas, a no ser las del deterioro progresivo de la victima, que es maliciosamente atribuido a otras causas, como problemas de relación o personalidad, carácter difícil, incompetencia profesional, etc. Se trata, por ello, de un <> limpio del que no queda huella y en el que la carga de la prueba suele resultar complicada y costosa. Es un asesinato silencioso y limpio del que no queda rastro.
En ocasiones se produce la agresión posterior al linchamiento moral de otras personas, que pueden ser animadas, motivadas o sencillamente, coaccionadas para que participen en el acoso. En este caso suele hablarse de “gang” o “banda” de acosadores.
Es necesario establecer aquí un importante distinción. El acoso laboral trasciende y supera con mucho lo que algunas personas podrían describir como tener un jefe difícil o “duro”. Existe una gran diferencia entre el acoso psicológico y la presión a la que puede someter a su equipo un manager rudo o impositivo, con el fin de cumplir plazos o de incrementar la calidad o la productividad. No todas las situaciones tensas entre los trabajadores y sus responsables jerárquicos deben atribuirse sin más a la existencia de Mobbing. Es importante diferencia unas situaciones de otras.

Quien ha padecido un problema de acoso laboral conoce sobradamente cual es la diferencia. Esta radica en la intensidad y repetición sistemática de la agresión y en la ilegitimidad ética que se percibe de inmediato en un acto que se dirige a la destrucción psicológica de la persona.

En los casos de Mobbing se da un propósito deliberado y mantenido consistente en un proceso recurrente de intención para destruir al objetivo elegido, y una animadversión con evidentes manifestaciones destructivas hacia la victima de la misma.

El trato vejatorio y ultrajante del Mobbing tiene por objetivo acabar con el equilibrio y la resistencia psicológica del otro, minándolo y desgastándolo emocional y físicamente.

Otro rasgo inconfundible del acoso es que se produce una escalada creciente en los ataques, hasta llegar a extremos imposibles de soportar por el acosado. Debido a ello, en un 90% de los casos el acoso suele terminar con la salida de la persona de la organización, y a veces incluso con intentos de suicidio o suicidios consumados como resultado final.

En ocasiones, el objetivo que se persigue es que la victima adopte de manera voluntaria la decisión de abandonar el lugar de trabajo, con vistas a ahorrar una indemnización para la cuenta de explotación del responsable de la empresa o departamento. En otros casos se busca simplemente eliminar de circulación a un probable competidor en la carrera hacia la promoción interna.

Otras modalidades de Mobbing se explican por el hecho de que la mera presencia de la victima en el lugar de trabajo desencadena, debido a sus características diferenciales, toda una serie de reacciones inconscientes, causadas por los problemas psicológicos previos que presentan los hostigadores. Entre estos problemas psíquicos de los hostigadores encontramos como mas frecuentes los comportamientos psicopáticos, los trastornos paranoides y narcisistas de la personalidad, profundos y desestabilizantes sentimientos de inadecuación (complejos de inferioridad), etc.

A nivel psicológico, el daño inferido a la victima es enorme. La victima de agresiones repetitivas que constituyen el proceso de acoso o Mobbing va perdiendo gradualmente la fe y la confianza en si misma, como consecuencia de lo cual se ve afectados diferentes aspectos de su vida.
Entra en la espiral de un tipo de estrés creciente que va minándola físicamente y que termina haciéndose crónico e inespecífico, dando lugar a multitud de afecciones o enfermedades somáticas crónicas, que suelen conducirla a bajas laborales.

Se producen, asimismo, alteraciones emocionales y de la personalidad que afectan a su esfera de relaciones sociales y familiares, generando principalmente problemas de relación social y de pareja.

Todo ello afecta también a la calidad de su trabajo y a su eficacia, proporcionándole de este modo nuevos argumentos al acosador para seguir justificando su agresión a la victima e incrementando perversamente la percepción publica de que se trata de un castigo merecido por parte de esta.

Los problemas de salud tienen origen en la situación de estrés crónico, ansiedad y angustia. Ello explica que el organismo se vaya deteriorando y que vayan apareciendo enfermedades que obligan a la baja laboral del acosado o que le lleven incluso a necesitar hospitalización.



La ansiedad de la victima, unida a los ataques recibidos y al deterioro de su salud, suele ocasionarle ideas obsesivas o recurrentes en torno a dicha salud, especialmente de tipo hipocondríaco.

A partir de ese momento, el hostigador dispondrá de nuevas razones en contra del acosado, como absentismo, la mala salud, la baja productividad, la personalidad hipocondríaca u obsesiva, etc.

El miedo de la victima a perder su puesto de trabajo por despido o a tener que abandonarlo por problemas de salud o por baja laboral continuada no hace sino incrementar su ansiedad y realimentar el cuadro de estrés postraumático y sus reacciones somáticas.


La empresa como campo de concentración

Como se acaba de ver, calificar la empresa de <> no es incurrir en ningun tipo de exageración, sino que se trata de una expresión que puede reflejar bastante bien como suelen vivenciar diariamente miles de personas el acoso psicológico laboral en las organizaciones en que trabajan.
<>; <>; <>; <>; <>…
Teniendo en cuenta el tiempo medio de aguante de las personas acosadas –casi quince meses las mujeres y algo mas de dieciocho meses los hombres-, las consecuencias en el ser humano son estremecedoras.
Casi un 15% de la población activa se manifiesta de acuerdo con la afirmación siguiente: <> .
Las estrategias utilizadas para someter a la victima al psicoterror son muy variadas, y la mayor parte de las veces se combinan unas con otras a modo de <>. Entre ellas se cuentan las siguientes:

 Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir, y tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
 Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar (<>).
 Ignorarle o excluirle, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia (ninguneandolo) o su no presencia física en la oficina o en las reuniones a las que asiste (<>).
 Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
 Extender por la empresa rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban sus reputación, su imagen o su profesionalidad.
 Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado, mediante la negativa a reconocer que un trabajo esta bien hecho o la renuencia a evaluar periódicamente su trabajo.

En los próximas entregas

 Rasgos patológicos del psicoterrorista
 Medidas para afrontar el psicoterrorismo


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