Golpe de estado: la única carta de la oposición

Dice el dicho popular que "picado de culebra cuando ve bejuco se asusta" y
nosotros le agregamos que, además, brinca y se pone a buen resguardo para
evitar que otra igual o de especie equivalente lo vuelva a picar.

Eso es lo que igualmente nos ocurre a los venezolanos con la oposición. Nos
ha venido amenazando con golpes de estado, semana tras semana, desde la
declarada desobediencia del inefable coronel Pedro Soto en febrero/02, a
quien, no debemos olvidar, calificó de héroe, y de todos aquellos otros
oficiales que le siguieron en su ejemplo durante las semanas subsiguientes,
pasando por el fracasado golpe de estado de abril/02 hasta el presente, sin
dejar de incluir en esas amenzas, por supuesto, los planes subversivos
posteriores (octubre/02), del adeco y ya muy anciano abogado Tejera París y
los actos terroristas y bestiales en contra de la economía del país que se
extendieron entre diciembre y febrero pasados, ocasionando con ello un
terrible daño no sólo al patrimonio público en una cifra superior a los 12
mil millones de dólares, sino a centenares de miles de venezolanos a quienes
nos tocó vivir momentos de suprema angustia. La inmensa mayoría, haciendo
colas interminables para adquirir los bienes y servicios más esenciales y
una importante porción que fue a la quiebra total y absoluta, algunos
conscientes de lo que hacían esperando la caída de Chávez en pocos días,
creyendo en los pronósticos de Luis Giusti, expresidente de PDVSA (El
Universal del 24/11/02), quien aseguraba que si los empleados de la
corporación petrolera entraban a la huelga, Chávez caería en menos de una
semana y los más, porque perdieron sus puestos de trabajo o se vieron
obligados a no abrir sus negocios debido a que los centros comerciales
decidieron bajar sus santamarías, como parte que eran del plan
desestabilizador o, también, porque fueron amenazados por las hordas
fascistas motorizadas de las clases medias altas, de golpearlos y
destrozarles sus fondos de comercio si optaban por abrir las puertas (esto
último lo relató en una de sus columnas del semanario "Quinto Día", Domingo
Alberto Rangel, por haber sido testigo de excepción de acciones de esa
naturaleza en la urbanización Las Mercedes).

De manera que cuando traemos a colación los eventos organizados y ejecutados
por la oposición en general en estos últimos dos años, en esa obsesión ya
añeja que tiene de salir del Presidente Chávez como sea, lo hacemos
convencidos de manera plena de que es tan dañina y mortífera como el más
venenoso de los ofidios, los cuales, como sabemos, se mantienen al acecho y
atacan en el momento menos esperado y, por supuesto, con el mayor sigilo a
fin de evitar que la presa se les escape. Es por ello, pues, que cuando
escuchamos y vemos actuar a su dirigencia, automáticamente nos ponemos en
guardia, porque no sabemos por donde tiene tramado arremeter en su
irreflexiva posición de dar al traste con la institucionalidad que nos hemos
dado en siete eventos electorales.

Esta oposición de la Venezuela de los incios de este siglo XXI, signado por
una política guerrerista de la potencia del norte a escala y propósitos
impredecibles, es sumamente peligrosa y traicionera, sin ningún tipo de
dudas. Trabaja en la sombra como lo hace la delincuencia mafiosa y quienes
nada bueno se empeñan en propiciar en perjuicio de otros. La hemos estado
escuchando de forma reiterada que está con la constitución y que por ello
apoya la convocatoria al referéndum para revocarle el mandato al Presidente
Chávez. Pero, por otro lado, importantes voceros de su plana mayor, como lo
es Manuel Cova, su representante en la Mesa de Negociación y Acuerdos, deja
conocer en conversación telefónica con el capo de la CTV, Carlos Ortega, la
cual fue hecha pública por parlamentarios de la revolución, sus planes de
desestabilización y de subversión para finales de noviembre, cuando la
oposición le corresponda recoger las firmas para solicitar dicho acto
revocatorio. Ambos personajes anuncian allí en esa conversación, que ese
será el momento propicio para vocearle al mundo todo de su mayor éxito en la
recolección de las firmas para, seguidamente, propiciar y estimular con el
apoyo de los medios de comunicación, una rebelión civil que haga posible el
derrocamiento del gobierno de Chávez y que no importa que ello conduzca a la
instauración de una "...dictadura por diez, doce o quice años...", en cuyo
caso, según lo afirmó Ortega, palabras más, palabras menos, "...él está ya
preparado para es vaina y mucho más, pues a esa gente (refiriéndose a los
chavistas) hay que joderlos hasta reventarlos..."

Como evidencia de que lo tratado en esa conversación entre Ortega y Cova se
corresponde con un plan preestablecido muy claro y muy concreto, basta
solamente con leer el remitido del Bloque Democrático publicado en diario El
Na-zi-onal del 10/11/03, así como el diálogo igualmente telefónico entre
Carlos Fernández y Vicente Tepedino, ambos de Fedecámaras, para sacar como
conclusión de que lo que esa oposición ha venido fraguando y tiene en
ejecución con el apoyo de la CIA, tanto quienes aparentan defender la
institucionalidad democrática, como los radicales de la extrema derecha, es
un golpe de estado y no otra cosa. Lo de la Agencia Central de Inteligencia
se lo confiesa Fernández en esa conversación a Tepedino, quien le contestó,
que todo es válido, para de esa manera hacer evidente, tal y como ha venido
siendo denunciado por los factores que respaldan este proceso de cambios,
que la participación de esa siniestra estructura del imperialismo
norteamericano yanqui de extenso prontuario, en el complot para reventar de
una vez y para siempre al Presidente Chávez, antes de que finalice el
presente mes de noviembre, es una verdad absoluta, la cual ya no es posible
seguir ocultándola.

Se hace necesario que nos quitemos la venda de los ojos. Ya está bueno que
el gobierno y la dirigencia de los partidos políticos y organizaciones
populares que lo respaldan, continúen haciendo el papel de "tontos de
capirote", creyendo que allí hay gente que juega limpio. Las expectativas de
la oposición en lo absoluto se manejan en el marco de la constitución. Eso
lo ha venido demostrando hasta la saciedad. Que no nos salgan ahora con la
ingenuidad de creer en las condenas de Ramos Allup a sus copartidarios del
Bloque Democrático por sus confesiones golpistas. Esa es una postura falsa.
Revisemos sus declaraciones y conductas durante el último año, por lo menos,
así como la de todos los líderes que han tenido bajo su responsabilidad la
conducción de las organizaciones que adversan al actual gobierno y veremos
que no es posible creer en ninguno de ellos, ni siquiera el "credo" aun
cuando nos los recen de rodillas, pues sus prédicas falsas y constantes han
sido que este país se encuentra a borde del abismo y que por ello ya no
aguanta ni un minuto más a Chávez, lo cual hace más que evidente que el
propósito de ellos es auspiciar su salida por la vía que sea.

Hasta las llamadas vacas sagradas de esa IV República, que ocuparon cargos
de Contralor General, Fiscal General, Presidente del Cuerpo Electoral,
Magistrados del más alto tribunal del país, Diputados y Senadores
vitalicios, entre otros muchos, que pontificaban acerca de la libertad, la
democracia y el estado derecho, como condicionantes de toda sociedad seria
y repetable que planteara como su primera y más importante prioridad,
desarrollarse en libertad para salir del atraso tercermundista, producen,
ahora, declaraciones infelices y aberrantes y que, sin lugar a dudas, ponen
de manifiesto hasta para el más despistado, que esas posturas civilistas del
pasado, no eran más que el cinismo llevado a su máxima expresión.
Explicable, obviamente, puesto que ellos mismos eran, también, como los que
más, usufructuarios del estado de cosas perversas y abusivas que prevalecían
en esos falsos regímenes de una democracia que no traspasó los linderos de
la representatividad y que, en nombre de ella, engañó e hizo con el pueblo
lo que le vino en gana.

Hay que permanecer en alerta máxima para evitar que la oposición de nuevo
repita los episodios del 2.002. Sus actitudes envalentonadas ya le estén
cansando al pueblo y eso es algo que la escasa capacidad de raciocinio de su
dirigencia no le permite valorar en debida forma todo cuanto puede ocurrir
en el país, si lo intentan de nuevo.

No queremos ni pensar en lo que serían las terribles consecuencias de una
reacción del pueblo en el supuesto de que esta oposición lleve adelante los
planes subversivos que anuncia. Los hechos del 12, 13 y 14 de abril/02 no
deben ser olvidados. Ese mismo pueblo y ahora con mucha mayor fortaleza,
inundará las calles de Venezuela en defensa de la democracia bajo el
liderazgo del Comandante Chávez.








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Ivan Oliver Rugeles


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