En respuesta a afirmaciones tendenciosas

Chávez mil veces por debajo de CAP y Luís Herrera

Upton Sinclair nos enseñó: “Es difícil que una persona entienda algo cuando su salario depende de que no lo haga”. Algo absolutamente cierto cuando se aplica a ciertos periodistas que a placer u obligados por su situación económica se ven llevados a difamar la labor del gobierno del Presidente Chávez. Así ocurre con la injuriosa campaña desatada por medios escritos y audiovisuales manejados por las tradicionales oligarquías venezolanas, ésas que amasaron sus fortunas a punta de los sobornos y prebendas que recibieron de los gobiernos adecocopeyanos, en contra de la integridad latinoamericana que impulsa el Presidente Chávez. Baste recordar el pacto entre Miguel Ángel Capriles y Rafael Caldera, donde el primero le dio espacio publicitario en sus periódicos al expresidente Caldera a cambio de un curul en el extinto Congreso Nacional. El día lunes 23 de abril de 2007 el diario “El Mundo” publicó en su página 10 y a página completa, un artículo firmado por las periodistas Andrea Daza y Maye Albornoz en el que tendenciosamente manipulan lo hecho por el Presidente Chávez en favor de otros países a objeto de ayudarlos a superar su extrema pobreza, o a salir de apuros coyunturales ocasionados por desastres naturales. Para las periodistas Andrea Daza y Maye Albornoz lo destacable de estas ayudas es simplemente el “dar es dar”, de manera que cabría aplicarles a ellas la misma premisa y decir que el único afán que a ambas mueve es el de “criticar por criticar”. Parece que la bondad y la solidaridad son palabras extrañas en su periodístico léxico. Pero veamos qué sucedía en tiempos de la cuarta república con esto de la “regaladera” que aluden estas periodistas.
En la edición del 16 de marzo de 1983 del diario para el que estas periodistas trabajan se puede leer, en primera página y a grandes letras: “$25 mil millones repartió Venezuela entre ‘hermanos’ latinoamericanos”. Así como lo leen, hace 24 años la Venezuela puntofijista regalaba la cantidad antes mencionada a ciertos países de Latinoamérica, y para qué: para otorgarle créditos personales a verdaderos dictadores y asesinos como Anastasio Somoza. El juicio de la historia es severo. Cómo negar ahora tales hechos si todos en Venezuela sabemos que la destitución de Carlos Andrés Pérez se debió, precisamente, al regalo de 250 millones de bolívares que éste le hizo a Violeta Chamorro con el único propósito de que venciera a Daniel Ortega en las elecciones y acabará así con la esperanza que él siempre ha encarnado para su sufrido pueblo. Y todo orquestado por la oligarquía venezolana y los siempre menesterosos asesinos que gobernaban y gobiernan EE.UU.
Pero ya que a estas periodistas les gustan tanto los números analicemos lo siguiente. Tomemos los $25 mil millones que reseña “El Mundo” de 1.983 y llevémoslos a bolívares actuales, es decir, multipliquemos por 2.150. Tenemos entonces 53.750.000.000.000. En palabras: 53 billones 750 mil millones de bolívares. Quiere decir esto que los gobiernos adecocopeyanos regalaron esta gigantesca suma de dinero. Dado que la oligarquía venezolana a menudo recurre a periodistas como Andrea Daza y Maye Albornoz para que funjan como incontrastables voceros de “expertos” del calibre del exdiputado Carlos Berrizbeitia u otros quienes, sin más pruebas que sus enconadas palabras, afirman de manera categórica que el Presidente Chávez ha regalado dinero por cifras que van desde los 20 mil hasta los 40 mil millones de dólares, hay entonces que aclarar lo siguiente: Para 1983 el diario “El Mundo” costaba un bolívar (Bs 1) y hoy vale mil bolívares (Bs 1.000), lo que hace inferir que el costo de la vida se ha multiplicado por mil en el lapso de 1983 a 2007. Por consiguiente, lo regalado por los gobiernos de CAP y LHC, $25 mil millones según “El Mundo” de 1.983, hay que multiplicarlo por mil para obtener su verdadero valor actual, es decir, debemos multiplicar 53.750.000.000.000 bolívares por mil. Lo que nos da la exorbitante cifra de: 53.750.000.000.000.000 bolívares. En consecuencia, de acuerdo con “El Mundo” del 83 los gobiernos de CAP y LHC regalaron 53.750 billones de bolívares (en bolívares actuales) a nuestros “hermanos” latinoamericanos, o sea, mil veces más que lo achacado al Presidente Chávez dependiendo, obviamente, de los periodistas y medios de comunicación propagadores de la información y de los “expertos” por éstos citados. Pero hay una dramática diferencia: con lo regalado por CAP y LHC sólo se incrementó la miseria y se sustentaron cruentas dictaduras como la de Somoza quien, por cierto, jamás pagó y en cambio asesinó a cientos de miles de personas en Nicaragua, y todo por cortesía de la democracia preferida por la oligarquía venezolana: la seudodemocracia de Estados Unidos. En cambio, durante la gestión del Presidente Chávez hay un sinnúmero de obras en ejecución y cientos de grúas pueblan el paisaje nacional, evidente signo de la recuperación económica que el país ha experimentado. Pero, tristemente, medios de comunicación como “El Mundo” dedican poco o ningún espacio a reseñar esta realidad. Obras como la represa Caruachi, el Cardiológico Infantil Gilberto R. Ochoa, los Centros de Diagnóstico Integral, la red Mercal, el Metro de Los Teques, el Metro de Maracaibo, el Metro de Valencia, los kilómetros y kilómetros de nuevas vías carreteras, el nuevo viaducto Caracas-La Guaira, etc., etc., etc., sólo aparecen como blancos de calumnias y son, por lo general, agrio material para reportajes tendenciosos cuyo carácter investigativo deja mucho que desear. Ni que decir de las sesgadas opiniones particulares que determinados articulistas vierten a diario sobre éste y otros temas. Con la comparación que acabo de hacer no avalo para nada la cifra que los diferentes medios de comunicación manejados por la oligarquía venezolana han señalado como lo “regalado” por el Presidente Chávez a otros países. Y no lo hago porque si el actual gobierno hubiese regalado aunque fuese $20 mil millones a cualquier otro país o países, no tendría el favorable balance económico que muestra ni menos aún podría exhibir la voluminosa cantidad de obras ejecutadas o en ejecución que todos conocemos.

Esta opinión fue enviada a las periodistas Andrea Daza y Maye Albornoz y a la página Aporrea. Los dos artículos de “El Mundo” aquí citados pueden leerlos en la Biblioteca Nacional, área de hemeroteca. A Aporrea, muchas gracias.

henryboscn@yahoo.es



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Henry Boscán


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