Como decía mi viejo: blanco, verde y colorado, viva México, chingado

Juan Charrasqueado

Domingo, 24 de marzo de 2024.- Juan Charrasqueado .

Voy a cantarles un corrido, muy mentado.
Lo que ha pasado allá en la hacienda de La Flor.
La triste historia de un ranchero, enamorado.
Que fue borracho, parrandero y jugador.

Juan, se llamaba y lo apodaban Charrasqueado.
Era valiente y arriesgado en el amor.
A las mujeres más bonitas se llevaba.
En esos campos, no quedaba ni una Flor.

Inicio de la narración y versión libre, iba a decir traducción, pero es más bien, interpretación de quien les ofrece esta nota dominguera.

Dedicado, sobre todo, a quienes no conocían al Charrasqueado.

Iremos línea por línea, las que hagan falta, de acuerdo a un criterio personalísimo: un corrido, es algo así como un cuento, una historia breve pero cantada y muy mentado es algo muy dicho, repetido y conocido por la gente.

Un ranchero es un hombre que vive en un rancho, no en una de los de nuestros barrios urbanos, no; léase: finca, hacienda, hato, un conuco o extensión de tierra más pequeña, un hombre de campo, rural.

Enamorado, borracho, valiente, parrandero y jugador, imagínense al personaje.

Lo apodaban, tenía como sobrenombre.

No quedaba ni una Flor era porque el Juan, arrasaba con todas.


Un día domingo (como hoy),
que se andaba emborrachando,
a la cantina le corrieron a avisar:

Cuídate, Juan, que ya por ahi, te andan buscando
Son muchos hombres, no te vayan a matar.

El uso de paréntesis no está en la letra, añadiduras de un servidor.

No tuvo tiempo de montar en su caballo,
pistola en mano se le echaron de a montón,
estoy borracho les gritaba y soy buen gallo,
cuando una bala atravesó su corazón.

El Juan los enfrentó, pero eran muchos y armados, se le echaron de a montón, le cayeron en gavilla, armados y arrechos por los desafueros del Charrasqueado y fue una bala la que atravesó su corazón.

Una historia paralela menciona que algunos amigos, recientemente, antes de que lo mataran, le habían recordado a Juan, El Charrasqueado, que él que siembra lluvia recoge tempestades.

Creció la misma con la lluvia en el potrero
y las palomas van volando al Pedregal,
bonitos toros llevan hoy al coleadero,
que buen caballo va montando el caporal.

Ya las campanas del santuario están doblando,
Todos los fieles se dirigen a rezar
y por el cerro los rancheros van bajando
a un hombre muerto que lo llevan a enterrar.

En una choza muy humilde llora un niño
y las mujeres se aconsejan y se van,
pero su madre lo consuela con cariño,
mirando al cielo llora y reza por su Juan

Aquí termino de cantar este corrido
de Juan ranchero, charrasqueado y burlador,
que se creyó de las mujeres consentido,
que fue borracho, parrandero y jugador.

Esta es la letra, la que me acuerdo, con un poquito de ayuda en las estrofas finales, la música, tipo corrido mexicano, se las debo, búsquenla en la internet, no sean flojos, en You Tube, seguro que sale o pregúntenle a la gente mayor de la casa, del barrio, de la zona o a algún despechado profesional.

Me parece, que para aquellos a quienes les interesa estudiar los estereotipos, sobre todo en Latinoamérica, constituye un buen caso.

Como decía mi viejo: blanco, verde y colorado, viva México, chingado.

Ah, y cuídate Juan.


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Luis Enrique Sánchez P.


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