Las tareas pendientes de la clase obrera

La clase obrera tiene como tarea histórica la superación del capitalismo, esa es su máxima reivindicación, abrir un periodo histórico de fundación de una nueva organización social basada en el principio: "de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad": El Socialismo.

El reto de la clase obrera, su compromiso histórico, no es simplemente un asunto político, ni siquiera económico, en el fondo es una tarea de salvación de la humanidad: La vida en el planeta en manos del capitalismo va a la extinción, por vía de la destrucción de las condiciones ambientales para su existencia, o por la locura posible de una guerra atómica, como en este momento amenaza en Ucrania.

La construcción de ese nuevo mundo tiene dos componentes principales: la economía y la espiritualidad, los dos forman un complejo, los dos se influyen. Una economía capitalista, de propiedad privada, de competencia, de búsqueda de la ganancia material por sobre todas las cosas, produce, necesariamente, una espiritualidad egoísta, donde el que más tenga bienes materiales más vale, donde todo se compra y todo se vende; la competencia es su divisa, todos contra todos es su norma. En contraste, la propiedad social de los medios de producción es el soporte de la espiritualidad socialista, de la primitiva espiritualidad cristiana del "amaos los unos a los otros"; ésta es la única posibilidad de sobrevivencia de la humanidad.

No era un capricho ni una maluqueza de Chávez el proceso de socialización de la propiedad de los medios de producción y distribución. Se trataba de pasos concretos hacia el Socialismo, su economía y su espiritualidad. En esa tarea la clase obrera contribuyó al triunfo en batallas importantísimas la derrota del sabotaje petrolero es una de ellas, la victoria sobre los golpistas de abril es otra.

Pero, hay que decirlo, luego del asesinato de Chávez la clase obrera se replegó, es comprensible, el duelo por la pérdida del Comandante, sumado a la confusión producida por la traición a su legado, por los nuevos gobernantes, contribuyeron a la paralización de la clase obrera. Sus líderes, con algunas excepciones, actuaron como agentes de la restauración capitalista. Y en las narices de la clase obrera congelada le arrebataron, le birlaron, la posibilidad socialista, le saquearon la propiedad social, privatizaron y van privatizándolo todo, una derrota histórica.

La clase obrera, sus dirigentes auténticos, aún no reaccionan, no superan el trauma, se confinaron en sus luchas locales, perdieron de vista la reivindicación histórica, se limitan al economicismo. A los dirigentes auténticos, que los hay, les corresponde hacer valer los mandamientos históricos de la clase obrera.

1.- Tomar el poder, que su ideología tome el poder.

2.- Para hacer de la reivindicación obrera, el Socialismo, una reivindicación de toda la sociedad. La liberación de toda la sociedad de la tiranía capitalista.

Estos dos mandamientos resumen y deben regular toda la actividad, las luchas de la clase obrera. Si lo cumple, si por eso lucha, será una verdadera clase obrera que disputa la dirección de la sociedad, que se enfrenta a la burguesía capitalista. Si no lo cumple, si se pierde en luchas no encauzadas a esos objetivos históricos, entonces, será, lamentablemente, una triste pieza más del sistema capitalista que la explota.

¡CHÁVEZ, SOCIALISMO!



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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