Lo único constante es el cambio y de eso no nos podemos librar

La Metamorfosis

Viernes, 25 de febrero de 2022. Una vez hace muchos años le pregunté a mi viejo sobre qué tipo de lecturas me recomendaba, tenía yo, en ese entonces como trece años o algo así, la pregunta la generó una previa conversación con mi vieja a quien llamábamos Mita, quien era muy religiosa, casi beata y me dijo que había ciertos libros que la iglesia prohibía, la iglesia católica, apostólica y romana como a ella le gustaba acotar.

Algunos de estos libros prohibidos circulaban con entera libertad por nuestra casa, el viejo, que no era tan viejo, era comunista y libre pensador, como se decía en ese entonces, los traía y dejaba a la disposición de todos.

Volviendo a la pregunta inicial, el viejo a quien podríamos clasificar como un lector voraz, se me quedó viendo y me dijo, fue hace mucho tiempo, pero lo recuerdo casi textualmente: lee todo lo que te caiga en las manos, todo, no hay lectura buena ni lectura mala, solo lectura, la maldad no está en los textos sino en los ojos de quien lee, en la forma como los puedas interpretar, lee todo lo que puedas.

Así me dijo.

Y así he tratado de hacerlo, no con su gran disciplina y constancia, sino con la mía.

Toda esta introducción, casi autobiográfica es para comentarles sobre un libro que llamó mi atención luego de esa recomendación paternal, un libro llamado La Metamorfosis de F. Kafka, cuya lectura para mí resultó casi como un parto doloroso.

Si no lo han leído, éntrenle y buena suerte.

No les voy a comentar el libro sino quiero tratar un poco sobre el concepto de metamorfosis.

La metamorfosis es sinónimo de cambio, de transformación, de evolución o involución, se pasa de un estado a otro de forma pausada o de forma violenta, hay un tránsito y hay una persona o fenómeno que en nada se parece al anterior pero que contiene su esencia.

La observamos a nivel personal, en el hogar, cuando el niño crece, parece como si se estiraran y luego se hace adolescente, los varones empiezan a cambiar la voz y les sale un poco de barba, comienzan a cambiar su forma de ser y algunos se ponen taciturnos, las niñas se transforman en jóvenes y por supuesto experimentan no solo cambios físicos sino también cambios emocionales y de carácter, estudian, trabajan, viven y se hacen adultos, sufren una metamorfosis.

Y si observamos a las sociedades, a los países, a los continentes, también cambian, todos cambian, tenemos por ejemplo, el cambio que está presente en Venezuela, con la misma esencia, como en las personas, pero nuevos rasgos afloran.

Los que manejan el poder, los que en él se intentan perpetuar por una desviación habitual en este tipo de oficio, padecen de deformaciones profesionales, así le llaman los especialistas, se pueden auto concebir como los únicos sujetos que pueden generar y manejar los posibles cambios que se requieren en determinada organización o en las sociedades como un todo, craso error, los pueblos, la gente, los trabajadores a través de la historia reciente de la humanidad, desde la revolución industrial hasta nuestros días han sido sujetos y protagonistas de los cambios que ha experimentado el mundo en que vivimos.

Y cuando hablamos del país no podemos dejar de mencionar a su dirigencia y a la metamorfosis que en ella observamos, antiguos bregadores, soñadores y luchadores sociales se han tornado, ellos y ellas, como se dice ahora, en representantes y defensores de una enorme desigualdad social que ha crecido exponencialmente, parece que no vieran la realidad que los circunda, el drama que nos aqueja y se han metamorfoseado en insensibles y conservadores, no todos afortunadamente.

Y a pesar de su indiferencia y miopía selectiva la metamorfosis de un país que, de seguir como va, puede entrar en ebullición en cualquier momento, finalmente los afectará.

Lo único constante es el cambio y de eso no nos podemos librar, pero la pregunta que me hago y probablemente muchos y muchas de ustedes se hacen es: ¿qué tipo de cambio queremos, cambio hacia a dónde, en qué dirección?

Redireccionemos la ruta del país hermoso en que vivimos, lidiemos con nuestra metamorfosis colectiva y mejoremos las condiciones de vida generales que garanticen mayor calidad de vida para todos.

Reflexionemos y actuemos en consecuencia.

Aún estamos tiempo.



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Luis Enrique Sánchez P.


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