El Buró del PCV debe asumir su error histórico

Asumidas las tareas, llevado a cabo las actividades de campaña y habiendo ido a votar como debe ser, los comunistas ahora hacemos análisis y señalamos las fallas en las que nos ha hecho caer el Buró Político del Comité Central del PCV.

Los errores históricos en estas organizaciones difícilmente se pagan de contado, generalmente la historia funciona como un crédito que da la vida para madurar los errores y que las mayorías se den cuenta de la pifia, esta vez sin lugar a dudas.

Y si no, le preguntan al camarada José Stalin, a quien el "camarada" Nikita Krushev se encargó de difamar históricamente, empujando una serie de acusaciones que tuvieron que esperar a la caída de la URSS para que en los documentos de la KGB quedara claro que todas y cada una de las acusaciones fueron falsas. Mientras tanto le sirvieron a los troskistas y a la derecha internacional para formar sustento a la creación de una imagen de Stalin que incluso en los partidos comunistas resulta rechazada por gente sin información.

Hay un libro muy bueno que cuenta todo esto, se llama "Kruschev mintió", escrito por Grover Furr en el 2007 y editado aquí por Vadell Hermanos en el 2014.

El caso es que el llamado discurso más influyente del siglo XX, que permitió convertir a Stalin en un monstruo sin precedentes, debilitando así al movimiento comunista internacional, fue un completo fraude.

Este tipo de cosas han pasado en la política desde siempre, y en los partidos comunistas ha sucedido una buena cantidad de veces, sobre todo porque en el marco del asedio de la derecha en contra de los comunistas, el centralismo, el secreto y la confianza son espacios donde a veces crecen egos como la mala hierba, egos que luego se deforman y crecen impidiendo que los dirigentes puedan dar vuelta atrás a recoger el legado de sus primeros errores cometidos.

Aquí en Venezuela, no fue inmediatamente, sino luego de una buena cantidad de años que los comunistas se dieron cuenta de qué madera estaba hecho Teodoro Petkoff, entre otros.

Así pues, poniendo las cosas en perspectiva histórica, y considerando muy válido y pertinente el contenido que ha venido compartiendo el camarada Carlos Aquino con respecto a la conducta de los miembros del Buró Político desde hace dos décadas, con respecto a la debilidad ideológica mostrada frente al chavismo reformista, creo fundamental realizar un análisis, no tanto del contenido antes mencionado al que considero suficientemente sustentado por Aquino, sino de las posibilidades de que una dirigencia, con Oscar Figuera a la cabeza, pueda o no ser responsable de lo que se le debería acusar.

Si entendemos como suficiente la relación entre los actuales resultados electorales y los elementos expuestos en el documento "Descubrir la verdad, sin importar a dónde nos lleve", escrito en el pasado mes de mayo por Carlos Aquino y publicado en Aporrea y redes sociales varias, es lógico como dice el autor, que "Quien desapasionada y objetivamente haya leído y analizado el presente texto, habrá podido despejar cualquier duda acerca de que la tan pomposa «confrontación y deslinde» en estos tiempos frente al madurismo –y no desde hace 15 años frente al conjunto de las concepciones e influencias del reformismo chavista–, es bastante superficial y bastante tardía, además de bastante demagógica."

Ahora la pregunta es ¿Cómo el camarada Oscar Figuera y demás miembros del Buró y varios miembros del Comité Central pueden haber caído en este error garrafal de dimensiones históricas?

La respuesta es sencilla, porque son humanos y provienen de una sociedad que reproduce individuos con esas características. Con debilidades, con fallas, con miserias, así como con virtudes y actitudes positivas desde la perspectiva de clase.

Ningún dirigente comunista en Venezuela es de otro planeta, ningún dirigente comunista venezolano está excento de cometer errores, incluso grandísimos errorres, mientras pensaba que lo estaba haciendo todo bien.

Cualquier persona puede considerar al error como un problema, pero el pensamiento materialista no puede hacerlo, los materialistas (es decir todos los militantes comunistas, por lo menos), deberían asumir el error desde la perspectiva científica, es decir, con utilidad fundamental para avanzar en conocimiento y lógicamente (y con suerte) que en acción.

Así pues, a la militancia le debe quedar claro que es muy posible que Oscar Figuera, el Buró y la mitad del CC, la estén cagando hace tiempo, pues se trata de personas de nuestra sociedad, igual que yo o que el mismo Aquino.

Pero lo más importante de este razonamiento es que la militancia también debe saber que no está mal dudar de la pericia o capacidad de sus dirigentes, y que por sobre todo, no esta mal señalar los errores y sobre todo exigir los correctivos, en este caso a la estructura, pues francamente no creo que los camaradas señalados estén dispuestos a corregir nada, a pesar de lo que digan.

Empero, este escrito no tiene la intención de escudriñar en si es o no, cierta y válida, la información y la opinión emitida por el camarada Carlos Aquino. Aunque yo en particular sí la considere válida y cierta.

Lo que este artículo busca es dejarle claro a la militancia que no hay ningún tema que no deba ser tocado de forma clara y sin temores dentro de la militancia comunista. Que no hay ningún militante y dirigente del cual no se deba dudar respecto de su accionar.

Ese criterio de que "Aquí no se habla mal de Figuera" o del Buró, es un chavismo asqueroso. Si Figuera pifió, al camarada le sale ser apretado por la estructura del partido, como a cualquier otro hijo de vecina. Yo he estado en reuniones de Comité Regional en las cuales se han calentado los ánimos al considerar como responsables al Buró por determinados problemas, se me ha señalado de querer dañar al partido por tener una opinión y expresarla libremente.

La militancia debe saber que quienes actúan atacando a los camaradas que son críticos y sobre todo que presentan sustento de sus críticas, son quienes están faltando a los estatutos y a la moral comunista.

La militancia debe saber que sí es posible un PCV sin las famosas caras de la dirigencia actual, y que plantearse acciones dentro del partido para que se corrijan los errores cometidos en los últimos 15 años es más que posible, debería ser una necesidad.

 



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