(24 de junio 1821-24 de junio de 2021)

Carabobo: Bicentenario para la revisión, reflexión y compromiso con la memoria histórica


Carabobo, el gran campo escenario de la batalla que consolidó la nacionalidad venezolana. A la distancia que nos separa de ese hecho histórico, logrado con sangre patriota y de aliados, debemos hacer un acto de reflexión en franca interconexión del presente con el pasado. A decir de Arturo Schopenhauer, según el maestro Nicolás Abbagnano, “… la única utilidad que puede tener la historia es la de dar al género humano la conciencia de sí mismo y del propio destino. Un pueblo que no conozca su historia vive como el animal: sin darse razón de su pasado, limitado e inmerso en el presente. Lo que hace la razón para el individuo, lo hace la historia para una totalidad de individuos; refiere el presente al pasado y anticipa el futuro”. Son claves a tener presente para entender la relevancia de un hecho más que simbólico, donde se expulsó al oprobioso imperio monárquico español y consolidó la nacionalidad venezolana. Hecho que además abrió al entendimiento nacional las posibilidades reales y ciertas de consolidar a Venezuela en uso pleno de sus facultades como nación soberana. Esta lucha no ha cesado por materializar ese logro, producto en parte a la traición recibida por quienes posterior a ese glorioso hecho librada la Independencia y en su recorrido histórico como nación, han detentado el poder en varias etapas y lo han convertido en instrumento para el beneficio propio personal y de oligarquías.

Carabobo cabalga suspendida en la memoria eterna del sagrado fuego patrio de la Venezuela que triunfó y triunfa sobre el oprobioso imperialismo español, europeo y de cualquier signo o región para siempre. Esa herencia de patriotas que en su momento sacrificaron todo con desprendimiento para sellar la libertad absoluta de la Venezuela indómita, que merece todo nuestro reconocimiento y compromiso con el legado de la Patria/Matria Aeternita. El hoy exige a las generaciones presentes refrescar con profunda dedicación y lealtad la memoria por mantener el hilo histórico dorado sagrado del ayer glorioso que nos abrió las alamedas de la libertad y soberanía. Cobra sentido lo afirmado por Jean Paul Sartre en entrevista sobre la historia, “La vigencia del pasado depende del futuro”. Oportuna frase que denota la necesidad en el presente, de un puente íntimamente ligado a un pasado de sacrificios y glorias patrias, con proyecciones en el porvenir.

Enrumbar nuestra Patria por senderos de dignidad, queda de parte de nuestra sensibilidad y sentido colectivo en poner todo el empeño generacional, para hacerla cada día más auténtica, libre, soberana, floreciente y definitivamente hermosa: por encima y más allá de la traición que a cada paso y vuelta del camino, surge imprevista de la celada alentada y materializada por propios y extraños a nuestra nacionalidad. En este momento, no puede haber duda alguna respecto a un hecho trascendental en la edificación y consolidación de nuestra nacionalidad. Cualquier diferencia en los acontecimientos coyunturales contemporáneos, no nos exime ni justifica para desconocer, ignorar o dar la menor importancia a una fecha monumental para la Venezuela perenne y que todo hijo de este suelo patrio debe honrar. Debe contribuir a mejorar este estatus, ciertamente, la difusión masiva de esta epopeya Bicentenaria por todos los medios disponibles y posibles en debate abierto y plural, para disipar dudas, lagunas en la historia que mejoren objetivamente la consciencia subjetiva e intersubjetiva de la nacionalidad venezolana y bolivariana.

Sobreponerse a las dificultades propias de nuestra contemporaneidad; del momento histórico, es nuestro gran reto en respeto y reguardo de la memoria de patriotas que en Carabobo lo dieron todo en desprendimiento y sacrificio. Quien tiene el honor de la nacionalidad venezolana, debe también tener presente que somos hijos del sacrificio de patriotas, libertadores y mártires que como Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Francisco de Miranda, Carlos Soublette, Francisco Aramendi, Rafael Urdaneta, José Francisco Bermúdez, José Antonio Páez, Manuel Cedeño, Ambrosio Plaza, Santiago Mariño, Bartolomé Salom, Pedro Camejo, Daniel Florencio O’Leary, Juan José Conde, Thomas Ilderton Ferriar (Batallón Cazadores Británicos), Diego Ibarra, Miguel Antonio Vásquez, José Laurencio Silva, Juan José Rondón, entre miles de héroes y heroínas anónimos del pueblo llano que merecen reconocimiento, respeto y compromiso por hacer de Venezuela la Patria integra y digna por la que ellos lucharon. Nadie bajo ninguna oferta engañosa nos debe encandilar y producir ceguera que nos desvíe del camino y nos conduzca por senderos de fatalidad. Nuestra nacionalidad debe valorarse como lo que es; hija heredera de glorias de Libertadores como no la tiene ninguna otra nacionalidad en el mundo. Esa herencia merece más que atención, todo nuestro respeto y sacrificio hoy, que garantice un relevo generacional igual o mayor de glorioso para transferir en las generaciones futuras.

La proximidad de conmemoración del Bicentenario de la Batalla de Carabobo este 24 de junio de 2021, debe servir para conectar la nacionalidad con sus más altos y dignos valores y hacer desde ya el mayor despliegue de actividades en todos los sectores y espacios de Venezuela, que involucre a todas las Universidades y la institucionalidad nacional. Tomar el año 2021 para fomentar mediante charlas, eventos académicos, actividades culturales, deportivas y protocolares públicas y privadas la más genuina manifestación de amor de todos los venezolanos por su ejemplar, digna y dignificante historia.

¡Carabobo, Memoria y Gloria de la Venezuela Eterna!

¡El Sol de Venezuela, nace por El Esequibo!
Ojidu

Tucupita, 17 de enero de 2021


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