¡Las he visto más feas y se han casado!

No soy politólogo ni nada que se aproxime a las ciencias logocéntricas o helenocéntricas del pensamiento occidental hegemónico, que tienen por objeto el estudio de la Polis. Sin embargo, voy a asumir con este opúsculo opinático, posición respecto a lo que acontece en mi país en su contexto nacional y su relación ecológica con el resto de la nave espacial terráquea. Todo esto a riesgo de recibir ataques reactivos virulentos de algún compatriota estigmatizado por la crisis que padecemos e intoxicados por la mediática y las redes sociales; considerando que esto no es cuento que me están echando.

Empiezo por el contexto internacional. La alta y fuerte oleada de crisis diseñada y desatada deliberadamente contra el país y su gobierno conducido por el presidente obrero – hay quienes le niegan o manifiestan que dejo de tener tal estatuto - , empieza a bajar el oleaje y con ello posibilidades de ser situaciones surfeables. Nadie en posiciones de gobierno puede negar que el triunfo en Bolivia del colega docente universitario Luis Arce Catacora , es un buen síntoma. Nadie desde posiciones en el alto, medio y bajo gobierno puede negar que la paliza que recibió del pueblo chileno, la piñita pinochetista signifique un buen síntoma para el país largo de Neruda, Violeta y Allende con repercusiones en la región latinoamericana y caribeña.

Gobiernos que se proclaman con legitimidad blindada como son el colombiano, ecuatoriano y peruano, que conforman el desmembrado "grupo de Lima", cada día se hunden más en su mal intencionado y errático proceder. De Brasil no es mucho lo que vale la pena comentar del gobierno del misógino, homófobo, depredador ambiental, racista, genocida y enemigo de las mayorías, entre otros epítetos que destacan a Bolsonaro. Es un gobierno inoperante en vías de desaparecer a corto plazo en el tremedal de su propia ineficacia, tal estrella fugaz en el firmamento.

Todo ese escenario descrito brevemente, en estado dinámico permanente y cambiante la américa indígena, afrodescendiente y mestiza, se condimenta con la movilización de los pueblos, dispuestos a producir cambios políticos y sociales, donde no quedan excluidos ninguno. Por supuesto el pueblo venezolano observa con paciencia y aguanta con la tolerancia y las reservas del caso.

El inefable – con disculpas al Todopoderoso -, Trump, acaba de recibir un contundente golpe en su ego de triunfador eterno en su vida. Ese golpe por supuesto significa un traspié fuerte para la oposición violenta y abstencionista comandada por Guaidó. El triunfo de Joseph Biden Jr – vicepresidente en el gobierno de Obama -, viene con sorpresas. En un tuit del paisano Tony Boza decía tener "una noticia buena y una mala: la buena perdió Trump y la mala ganó Biden". Este junto a Obama implementaron invasiones y violencia en varias regiones del planeta, con la marca inconfundible de un imperialismo arrogante y genocida. Así que hay que estar en alerta con las actuaciones del socialista – a decir de Trump -, que se instala a partir de ahora en la Casa Blanca imperial.

El presidente obrero y autobusero Maduro, sin menoscabo de esos humildes oficios, hace mención – le he oído decir -, de tener contactos y buenas relaciones con factores de poder en el propio imperio y que pudieran contribuir a mejorar relación con el gobierno norteño. Sin embargo este cambio en la administración del gobierno norteamericano, puede servir para que demuestre el gobierno de Maduro, las habilidades y destrezas diplomáticas y más allá en lo posible, que mejoren la situación de estabilidad política, social y económica que amerita urgentemente la nación venezolana.

En lo que resta de año 2020, quedan aún unas elecciones legislativas que pueden traer sorpresa. El gobierno madurista, pretende controlar y poner a su favor la Asamblea Nacional. En caso contrario tendría un poder legislativo en contra, con el cual tendría que entenderse y no pedir barajo de juego nuevamente. Las opciones políticas de legitimar los poderes públicos están en juego. Neutralizar las acciones de una oposición violenta debe ser el propósito. Abrir la puerta a escenarios plurales de participación debe ser un propósito no menos importante.

El gobierno debe poner orden interno. Controlar la corrupción – nadie puede negar que bastante daño ha hecho al país -, debe cesar ejemplarmente combatiendo la impunidad al respecto. Pascualina Curcio ha demostrado con cifras el volumen cuantioso de recursos que han pasado por manos del gobierno y no han sido sembrados en bienestar y soberanía. De no enmendarse esos errores, este sacrificio para el cambio y transformación verdaderamente estructurales en la Patria de Bolívar, Sucre, Miranda e infinidad de próceres y mártires, caerá en el histórico foso de la traición de las revoluciones fracasadas como hay otras. En cambio, se espera y reclama insistentemente, una revolución triunfante, que retome el camino ejemplar de sus líderes fundadores y con sinergia endógena se impulse para fortalecerse y brillar luminosamente ante la humanidad entera.



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Aquiles J. Amares

Dr.. Docente universitario

 aquilesjap@gmail.com

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