La mano invisible del mercado

"Los ricos solo seleccionan del montón lo más preciado y agradable. Ellos consumen apenas más que los pobres, y a pesar de su natural egoísmo y avaricia, aunque solo buscan su propia conveniencia, aunque el único fin que se proponen es la satisfacción de sus propios vanos e insaciables deseos, comparten con los pobres el fruto de todos sus progresos. Son conducidos por una mano invisible a realizar casi la misma distribución de las cosas necesarias para la vida que habría tenido lugar si la tierra hubiera estado repartida en porciones iguales entre todos sus habitantes, y entonces sin pretenderlo, sin saberlo, promueven el interés de la sociedad y aportan medios para la multiplicación de la especie..." Adam Smith: Teoría de los sentimientos morales, parte IV, cap.

Parece que nadie se ha dado cuenta del absurdo de privatizar y liberar la economía sin empobrecer a los trabajadores y sembrar miseria, ni siquiera la gente que padece esa miseria. Parece que tanto el partido comunista y los dirigentes obreros socialistas, les sorprende hoy que Jesús Farías, el jefe de la comisión de economía de la ANC y asesor del gobierno, sea un liberal, escondido, y que para él, socialismo signifique la acción de la "mano invisible del mercado", es decir, que sea ella el agente de la justicia social y no el Estado, ella la que nivele las diferencias; para Farías (si acaso le creemos) la única esperanza de prosperidad para los trabajadores y los pobres está puesta en la generosidad de los capitalistas – para él se trata del corazón invisible de los ricos, más que la "mano invisible del mercado"–algo nunca visto en el planeta, ni siquiera estando amenazado por la pandemia, la cual, por el contrario, ha sido una oportunidad de oro para hacer negocios, directamente de la muerte y de la enfermedad.

Los incontinentes representantes del madurismo dicen que el secreto fue necesario para esquivar la "guerra económica". Pero esa impudicia de explicar ahora lo que siempre han hecho pero nunca habían mostrado públicamente –deberían revelar el porqué de la adulteración del Plan de la Patria – es consecuencia de una gran contradicción originaria, que les hace presión en la conciencia: ofrecer y negociar libertades y ventajas económicas a los inversionistas, en secreto, y prometer, como el cielo cristiano, protección social a los trabajadores y pobres, en público: "vicios privados, pública virtud". Pareciera que nadie, en el mundo de la izquierda, ha reparado en el absurdo de privatizar y liberar la economía sin empobrecer a los trabajadores y sembrar miseria; ni siquiera la gente que padece esa miseria. Históricamente esta relación ha sido inversamente proporcional: mientras más crece el capital más se acumula y se concentra; los ricos son menos y más ricos, crece la pobreza, los salarios son más pírricos, aumenta el desempleo, el hambre y la miseria. Pero esto lo descubriría Marx, la mentira y el robo ocultos dentro del moralismo liberal; porque fue un científico de la historia y un luchador social, no un cínico.

Tubo que emerger el engendro para que estos dirigentes obreros que se llaman de izquierda y los comunistas, y otros adormilados, notaran la gran contradicción; justo cuando le jurungan, con la vara de la ley antibloqueo, sus intereses particulares. Debajo encontraron el neoliberalismo. Pero el detonante para esa especie de epifanía, fue el hecho de que se pusiera en peligro la participación de los comunistas en las elecciones parlamentarias y la confiscación de las prestaciones sociales, con el cuento del "sistema compensatorio del salario" (bonos, cajas del clap, cesta tickets, etc.) donde se acaban con ellas de forma legal, y el asunto de los sueldos.

La Ley antibloqueo tuvo el efecto de cuando te horrorizas de tu imagen, reflejada en un espejo. Te espantas de tu engendro, y te preguntas –"¿eso lo hice yo, eso nació de mí?", ¡Ahí está tu Alien pues!, se llama: presidente Nicolás Maduro.

Las contradicciones son para muchos como una piedra en el zapato, y ahora tú los ves cojeando. Uno de esos cojos llegó a decir que emergía en el país una "burguesía revolucionaria"; la piedra le hizo sacar lo mejor que pudo dar, y lo dijo. Jesús Farías ha dicho en muchas oportunidades –contrariando, con sus teorías reformistas y liberales, la realidad y la historia – que ahora estamos mal, pero que en el camino se irá nivelando y aliviando las cargas, algo parecido a lo que decía Teodoro Petkoff cuando, junto a Caldera, impuso su paquetazo liberal (o neoliberal, es lo mismo). El esfuerzo físico e intelectual, científico y revolucionario es sustituido por la moral desvergonzada del reformismo pequeñoburgués y sus teorías metafísicas, las cuales sirven de base para justificar la propiedad privada y el orden social burgués capitalista.

¡Ahora más que nunca necesitamos volver por el camino del socialismo marxista, científico, histórico!

¡Volvamos al punto de partida con el Plan de la Patria de Chávez! ¡Patria socialista o muerte!



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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

 marcosluna1818@gmail.com

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