La Diplomacia del Buen Vecino


La diplomacia es un recurso hipócrita necesario (¡a veces!). Por sanidad física y mental, debemos convivir con algunos vecinos que nos inspiran desconfianza ú otros que abiertamente hayan mostrado el mismo nivel de animadversión que sentimos por ellos. Este recurso de convivencia no siempre es utilizado de manera adecuada. Hay quienes tienen un don especial para dirimir las diferencias y llegan a mostrar la simpatía que nunca han sentido hacia ese vecino cabrón, en el buen sentido de la palabra. Otros, es mi caso y lo confieso, no perdemos la oportunidad para responder ante la agresión y nos ganamos la fama de “asociales”. Incluso, somos juzgados por aquellos que tenemos por buenos vecinos y no pelan un boche para criticarnos en secreta conversación con el adversario “esa actitud bochornosa que nos deslinda de las relaciones comunitarias” ó un simple “él es así y tenemos que soportarlo”. A mi, en honor a la verdad, no me interesan ni las conciliaciones con un carajo que me ha estado molestando sin tener un motivo; como tampoco me han importado aquellos “buenos vecinos” que se dedican a mostrarle buena cara a cuanto energúmeno se sienta dueño de una calle. Al primero, lo ignoro por completo. Es brisa, aire, cosa ú objeto que no tiene mayor relevancia; hasta que metan el dedo en la llaga y se llevan en la frente un buen “parao”. Esto me garantiza una tranquilidad temporal y hasta podría lograr que deje la pendejada por siempre. A los segundos, de vaina los saludo y disfruto que pasen un buen tiempo descifrando como coño ganarse la presunta amistad que han, presuntamente, perdido; pues nunca la tuvieron conmigo. ¿Asocial? Eso depende. He respetado siempre la intimidad de mis amigos, los reales, y soy muy poco visitador. Este defecto lo conocen muy bien y ellos se cuidan de responder igual.

El gobierno colombiano, perdonen el salto de página, siempre ha mostrado la actitud del buen vecino. Habla paja del gobierno venezolano con los norteamericanos, los españoles, los brasileros, los peruanos, los argentinos, en fin con todo aquel que odie la mala influencia que este zambo va reflejando en el planeta. No pierde un micrófono ó una cámara para mentir, injuriar, conspirar y hasta celebrar los errores del gobierno revolucionario. La oligarquía reinante en ese país y olvidemos que Uribe tiene el poder de acabar con ella, le molesta que nuestro presidente no sea diplomático igual que ellos. Nos relacionan con la guerrilla, nos acusan de maltratar a sus propios desplazados, nos relacionan con su caída económica. Ante un ataque paramilitar que fue respondido por el ejercito venezolano, nos acusa de haber bombardeado un cerro de toda su enorme geografía colombiana y de vaina no dicen que Osama y Hussein están en Miraflores. Pero, cuando Hugo Chávez responde contundente a todas sus acusaciones y los muestra a la opinión pública tal y como realmente son, ¡Ahhhh! Entonces este “señor” atenta contra la diplomacia y acude a un verbo preñado de violencia, incitando al odio y a la xenofobia. Entendamos algo: El gobierno de Colombia recibió a la piltrafa enana y golpista llamada Carmona; de hecho, lo aplaudió cuando se coronó emperador por un día. Permite que acuda a recepciones de empresarios, que sea homenajeado y que se pronuncie desde su escondite en contra del estado venezolano. Permite que algunos gorilas sigan conspirando desde Bogotá. Se arrodilla ante el imperio al ser portavoz de la política de desprestigio a Hugo Chávez, planeada e inspirada por el Departamento de Estado y su “benefactor” Plan Colombia. Diputados, ministros y funcionarios colombianos, cada cual apostando quien es el más servil, viven declarando sandeces que evidencian esta política de descrédito a favor de un golpe de estado. ¿Y estos son los que condenan la falta de diplomacia y una supuesta agresión de nuestro estado?

Uribe hoy agradeció el recibimiento caluroso de Hugo Chávez Frías. Malo, malo. Recuerdo a esos buenos vecinos que están en mi lista negra, tratando de convencerme de sus buenas intenciones y de la amistad fecunda que debemos construir, después que me han clavado un cuchillo en la espalda con mi vecino, perdón, mi enemigo declarado. La mafia no perdona a los traidores y aquellos que logran desertar de su telaraña, terminan tres metros bajo tierra. Así pasa con Castaño y los paramilitares. Uribe no ha podido negar sus vínculos con estos terroristas y se especula sobre un presunto financiamiento a su candidatura proveniente del narcotráfico, relacionado con estas bandas de delincuentes, a cambio de enjuiciar a los más comprometidos dentro de Colombia sin permitir su extradición. Se habla, y esta es una teoría reciente que ha provocado impacto en la comunidad americana, sobre la existencia de vínculos poderosos del narcotráfico internacional, CIA y grandes cacaos colombianos con conexiones gubernamentales, a fin de controlar los grandes beneficios aportados por este negocio infame. Plan que, presuntamente, limitaría la circulación de estupefacientes en el norte y que se salió de control por la enorme cantidad de dólares ingresados por este rubro. Así pues que, geopolíticamente, no solo el petróleo se convierte en un elemento de desestabilización para nuestro país. Tenemos a ese elemento despreciable que envenena a nuestras naciones y que tiene el poder de conspirar no tan abiertamente, pero si financieramente.

Delimitar a Venezuela de toda esta maraña de elementos, es una tarea titánica. Tenemos a un estado soberano respondiendo acertadamente a quienes nos tratan de enredar con las mieles de la diplomacia. Así como tengo a un vecino que acude a sus artes persuasivas para encerrarme en mi asociabilidad; debo estar alerta para responder claro y contundente a su comportamiento reptante y no permitir que su labor de testaferro de intereses bastardos, se impongan a mi estilo de vida.

Diplomáticamente, prefiero al enemigo jurado que al vecino envolvente. Cuídame del agua mansa, que de la brava me cuido yo.

msilvaga@yahoo.com




Esta nota ha sido leída aproximadamente 3681 veces.



Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

Visite el perfil de Mario Silva García para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Mario Silva García

Mario Silva García

Más artículos de este autor


Notas relacionadas