Las tragedias

—¡Epa hombre! Qué hace ahí arrecostado.

—Agarrando una sombrita, compita. Porque lo que hay es una pepa de sol.

Esta sequía es brava y apenas estamos en febrero, lo que falta es largo.

Esos pajonales están secos y quemazón por todos lados.

La calima ya no me deja respirar, ando ahogao todo el santo día.

—Así es.

La República está seca.

Y cuando esos ríos empiecen a perder el caudal, quién nos irá a agarrar confesaos.

—Hasta el petróleo se está secando.

Porque por ahí vi que el presidente decretó emergencia energética y conformó una comisión para nueva etapa de la industria petrolera.

—Será que le van a bajar la santa maría a la bodega en que la convirtieron.

—O se la van a traspasar a los rusos o a los chinos, por algunas baratijas que les den a ellos.

Pero bueno, ¿qué anda haciendo por hay?

—Nada salí a ver que se ve.

—¿Y qué ha visto?

—Nada nuevo.

La gente resolviendo la vida cómo puede.

Que ya es bastante.

El otro día me encontré con el paisano, pero con ese hombre no se puede hablar. Lo que mienta es pura tragedia.

No dice nada bueno, le amarga a uno el día.

—No es que haya mucho que decir, dijo bueno.

—Eso es verdad.

Pero tampoco la idea es que uno mismo se amague la vida, para eso está el gobierno.

Esa es su función, amargarles la vida a los venezolanos.

Por eso que nadie ve la televisión nacional ni oyen emisoras de noticias.

La gente, y en esos me incluyo, andamos al garete.

Fíjese la lista de esa comisión, ¿qué pueden hacer esos?

Si son los mismos pelafustanes de siempre.

Los mismos que echaron a perder esto, lo van a poner para que lo arreglen

Eso no cabe en cabeza de nadie.

—Eso es como apagar fuego echándole gasolina.

Yo creo que estos otearon que por ahí puede haber alboroto, y se adelantaron a cortar cualquier brote de protestas.

Mire que en estos días atrás les calentaron las costillas a unos trabajadores petroleros.

Esos van a terminar con lo que queda de la industria petrolera.

—Van a aprovechar que estamos en una burbuja con todos esos dólares que están rodando en la calle.

Esa es una burbujita, así chiquita. Y cuando los de afuera le den la vuelta se la explotan.

—Estoy de acuerdo con usted.

La gente se ve un poquito más holgada, pero nos van a volver a ahorcar.

Lo de la petrolera es para ver cuánto le dan por esos hierros viejos, porque todo el mundo dice que eso es chatarra.

A eso convirtieron la PDVSA.

Estos son como el Rey Midas, pero al revés.

—Aunque igual de amarrilla.

—Mire, uno se encuentra y no se quiere ni saludar.

Porque después del primer saludo, lo único que hace es hablar de puras catástrofes, de puras tragedias.

Que si esto, que si aquello.

¡Dios bendito!

—Ya la cosa repugna.

—Eso es parte del sometimiento.

Hay que olvidarse de estos truchimanes, estos unos tóxicos dicen por hay.

Tenga cuidado que no se le suba la tensión con estos calores.

Y le dijo: Por ahora, apriete.



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Obed Delfín


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