Si son y no son

—Compita, qué le parece eso de los chavecos

—¿A qué se refiere usted?

—A esos que hicieron gobierno y ahora sí son y no son; queremos y no queremos a Moros; no somos y sí semos; pa´lante y pa´tras en eso se la pasan.

—Hay que preguntarles aquello que preguntaba Joselo ¿Tú eres marisco o eres molusco?

Por eso es que no avanzan, están encajonaos en esa de ni chicha ni limonada; sí pero que no. Y así se les va pasando el tiempo.

—Soy chaveco pero no esto, soy revolucionario pero no aquello. Digan de una vez si están o no están. Déjense de tanto guabineo, verdá.

No sé a quién le tienen tanto miedo.

—Usted sabe que el arroz con mango que tiene esa gente en la cabeza es de grandes ligas. Quieren cambiar pero que nada cambie. Están entrampaos. Por eso están como están.

Y además, anclaos en el pasado del difunto que era perfecto, ni una arruga tenía el hombre. Así no van pa´l baile, son unos cerecere y andan con un solo perendengue.

Yo no sé nada de política, pero creo que la gente tiene que quitarse de la cabeza tanto pajarito preñao y buscarle el queso a la tostada. Si esto no sirve se trata de remediar buscando con otra cosa, qué tiene que haber.

—Ya nadie quiere retratarse con ellos, porque la gente que una vez los apoyó esos están ahí por estar, ya no creen en nada y con razón.

Mire, en estos días me encontré con unos muchachos que venían de un acto político y me dijeron con aquel desánimo «Eso no hay nada, ya este gobierno se acabó».

—Así está la cosa. Eso que le dijeron esos muchachos es la pura verdad, eso no es «fake news». Ya nadie cree en esto, esto es un cascarón sin nada dentro. Está como la barriga de la gente puro aire.

Esos muchachos son más sinceros que esos chavecos que estuvieron en gobierno. Hay que entender se mantienen ahí porque de algo tienen que vivir, pero ya a esos no les va más coba, cansaos de tanta mentira están. En el momento que les quieran apretar más las tuercas van a mandar a todo el mundo pa´l cipote viejo.

—Pero los chavecos que estuvieron en gobierno son guabinosos. Les dicen algo y ahí mismo reculan. Que si sí, que si no, en eso se la pasan. No tienen nada nuevo que decir. Que la revolución y hay empiezan a balbucir, porque como se justifica lo que no tiene justificación.

—Lo que dicen es que: «yo era el toñeco del difunto», «que a mí era al que más quería», «yo era su consentido», en eso se la pasan. Además, que esto no sirve pero lo anterior sí.

En ese llantén se les va lo poco que les queda de vida. Dan pena ajena.

—Ah pues, de plañideras a moco suelto andan. A bendito. Mientras la gente anda con gilo en la barriga. Nunca pensé que se pusieran con esa.

Esos muchachos, que usted mentó, a lo que tengan la menor oportunidad los mandan bien lejos. Porque a esos muchachos les han quitao el futuro que tenían y andan a la deriva. No creo que los perdonen nunca.

—No se atreven a decirle sus cuatro cosas en la cara, decirle que nada de esto sirve. Que ni lo que hacen ni lo piensan sirve para nada. La política no se hace culipandeando, hay que embragüetarse como los buenos. Esa actitud de que sí pero no, pero no que sí. Eso no lleva a ninguna parte.

Quién ha visto eso. Parecen que le deben a cada santo una vela y a san Antonio un cabito.

—Esos no se atreven. No ve que ahora no están apoyaos. Antes sí hablaban duro, roncaban como león en sábana. Por otro lado, acá entre usted y yo, nadie los quiere, se lo ganaron por sus acciones prepotentes.

—Es que quieren vivir en el cielo y en la tierra, y así no se puede. Por eso es que este sigue mandando como si nada pasara diciendo cualquier desatino.

Se acuerda cuando empezó la hambruna en este país, se puso y que ha entregar apartamentos de la misión vivienda y uno pasando trabajo y desmayao de hambre mientras hacia cola toda la noche en las bodegas, supermercados y dónde fuera para ver si podía comprar algo.

—La burla para la gente es lo que ha caracterizado a este gobierno, todo el mundo se siente estafao. Nos estafaron el presente, el futuro y como si nada.

Y se lo dicen claramente a uno en la cara, «levante la voz para arriarle su guamazo por las costillas por bocón». Y «saqué el carnet de la patria para darle unas migajas que nos quedan por hay», como si uno fuera perro detrás de un hueso.

—Así están las cosas en este estero. Con estos guabinas tembleques no se va pa´l baile.

Mire, voy a buscar un remedio haber si lo hay, no llevo muchas esperanzas porque las farmacias son un solo «No hay», las llaman «800Nohay».

Y le dijo: Por ahora, apriete.



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Obed Delfín


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