Entre el golpe suave del imperio y los compromisos de Maduro, la posición más difícil

Entre el golpe y Maduro se encuentra la posición más difícil. No somos "neutrales", como dice un maniqueo simplón por ahí, somos el otro extremo: los chavistas que estamos con Chávez, y no maduristas que se dicen chavistas, que ahora están con Maduro como pudieran estar con cualquiera que esté mandando, así sea de voluntad popular.

Maduro y el imperio representan fundamentalmente lo mismo, las diferencia está en las manos hacia donde irá a parar el país; en quiénes administrarán el capitalismo, nuestras riquezas, la renta petrolera, la otra renta, la minera, y el resto de negocios capitalistas que acompañan la extracción, las Zonas Libres, los “Shandonges”  venezolanos. Por un lado los EEUU y la derecha nacional insaciable (empresarios y burócratas), por el otro están los chinos, rusos y los maduristas (empresarios y burócratas).

Uno escucha a Maduro decir que los chinos no pretenden dominar el mundo y, viniendo el comentario de un ex canciller, nos parece una inocentada –yo prefiero creer que es una picardía más de un pícaro- . Dos imperios, o tres, o cuatro, se polarizan frente a las riquezas del país; unos con Maduro y otros frente a Maduro. Y todos, con el capitalismo. Si las empresas trasnacionales “occidentales” explotan la naturaleza y a los humanos, y no respetan las leyes nacionales, los chinos también explotan la naturaleza, revientan a sus trabajadores hasta el suicidio, y eventualmente dejarán de respetar las leyes, ¡la ganancia obliga!.

Nosotros estamos en el otro extremo, somos socialistas, y chavistas con Chávez (no con Maduro, no con Diosdado, no con Jorge Rodríguez… ¡con Chávez y el socialismo!) Nosotros estamos convencidos de que Maduro no representa en nada ni los planes ni el espíritu que inspiró a Chávez. Y como muestra de esto, basta hacer un recorrido superficial a través de la prensa y los hechos, sobre estos seis años llenos de contradicciones,  y seguir el itinerario político del gobierno madurista, no hay que ser Alfredo Serrano Macilla para saber que esto es un vulgar reformismo capitalista devenido en un terrible liberalismo… salvaje.

La posición más difícil ahora es convencer a la población de que Maduro debe ser sustituido por Chávez, esto quiere decir, por el Plan de la Patria que dejó Chávez como su programa de gobierno para el sexenio 2013 – 2019, ajustándolo a los daños ocasionados por el mal gobierno de Maduro, pero respetando el plan político, el espíritu político e ideológico socialista.  Y convocando a todos los chavistas con Chávez dispuestos a  reorientar, frenar y reorientar las acciones políticas, económicas y sociales, hacia el socialismo y en contra de la lógica del capital (la independencia y el poder popular, rescatar el territorio nacional de los capitalistas, expropiar a los expropiadores, educar a la población para vivir en socialismo y no fraccionada, mezquina, egoísta al extremo).

Convencer a la población chavista, y a la que no lo es, de que, por salir de Maduro no podemos entregarnos en manos del imperio y de los capitalistas y fascistas, de que en manos de ellos la represión se multiplicará, la distancia entre ricos y pobres serán abismales, el hambre y las necesidades para los que menos tienen será igual o peor aún que ahora con Maduro.

No se trata de que “nada pude ser peor que el gobierno de Maduro”, porque sí puede haber algo peor que el gobierno actual de Maduro, y es el fascismo. Y el fascismo puede ser obra de Maduro, eso es cierto,  pero se les da más fácil a la derecha, que representan Primero Justicia, Voluntad Popular, y María Corina Machado. Después de Maduro, sin un retorno del ideal solidario y amoroso de Chávez y el socialismo, de la esperanza de los cambios sociales profundos, podemos caer engañados en un infierno de capitalismo salvaje, sin esperanzas, esclavizados dentro de un país devastado.

La posición más difícil es volver a Chávez, por ella nos jugamos todo. Maduro debe dejar el gobierno, el mando, la administración del país junto a su equipo y darle paso al chavismo excluido (convocado por Maduro o no). El chavismo en la calle, en asambleas, clamar por una tregua que permita debatir pero con los chavistas exiliados, rescatar el verdadero "poder popular" frente la emergencia de la anarquía y la violencia en cada comunidad y darle trabajo a ese mamarracho de ANC. No queremos otras elecciones, queremos cambio de gobierno y de dirección política hacia el socialismo. Y si acaso las hubiera, pedimos un cambio de reglas y de arbitro electoral para que participen los candidatos de Chávez, no nada más Maduro y la derecha, que representan lo mismo.

 26/01/2019



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Marcos Luna


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