Zopilotes, carroñeros, necrófagos...

Ver y oír a Walter Martínez , cerrando Dossier "en desarrollo" anoche, no nos deja duda; ahí a la vuelta de la esquina están los gringos, cosa que no me sorprende pues, desde hace casi ocho años sin tener ese bagaje de conocimiento y el don de la ubicuidad del inefable conductor del programa internacional del canal ocho, palabras más palabras menos, lo vengo advirtiendo en mi programa de radio allá en la combativa Comuna Ataroa en la Carucieña de Barquisimeto. Sin tanto rebusque semántico, nuestro pueblo entiende perfectamente las reglas matemáticas sencillas; 2 + 2 = 4, gringos - petróleo = invasión, lo demás es verborrea, ellos se han venido preparando durante veinte años para este momento y lo tienen claro, guerra económica muy bien amalgamada con una guerra mediática, adobado con lacayos de todos los calibres, los de gran poder de fuego como la ONU, la OTAN, Grupo Bilderberg, FMI , Trasnacionales de la Información y los pistolitas de agua como el cartel de la OEA, el cartel de Lima y otra regorgalla de mierdas como los dirigentes de la oposición venezolana, ONG´s, Asamblea Nacional, Tribunales Supremos, Fiscalías espurias y por supuesto en ese sancocho vierta una buena dosis de funcionarios corruptos y traidores del legado chavista los que se fueron y los que se quedaron que, en gran medida siguen medrando en el convite.

Aunque el dicho popular reza, "¡de ilusiones tambien se vive!" y esto no es peyorativo, si de algo estoy seguro, es de la valentía de nuestro pueblo y su capacidad de lucha, solo que, el desproporcionado poder armamentístico y ante el anuncio que hizo Walter anoche, la lógica nos indica que hoy un gobierno revolucionario, responsable y patriota como el que decimos tener, tenía que haber amanecido en alerta de combate, ese pueblo convencido de que las estamos pasando canutas, pero que intuye que lo que viene es no solo peor, sino catastrófico, es la única garantía que puede revertir estos preliminares de una guerra irresponsable, ¡pueblo en la calle! definitivamente convocado, no como eterno convidado de piedra para aplaudir a dirigentes elegidos por la eterna cooptación y a dedazo limpio, no señor, un pueblo movilizado a sus centros de trabajo, a su rutina diaria y dispuesto al combate, al lado del ejercito y si es posible con la bayoneta calada, que nos jodan sabiendo a que atenernos, ejemplos hay por coñazo, en la primera invasión de los Bush a Irak se consideraba que la flota de aviones de guerra de ese país era la más poderosa del medio oriente y los gringos la destrozaron en menos de treinta y seis horas, sabemos a que clase de monstruo nos enfrentamos y nuestra estrategia debe tener cierta dosis de arrojo e inteligencia, la única fórmula valida es la simbiosis pueblo-ejercito y por supuesto, saber imbricar con las solidaridades de los pueblos del mundo, eso hay que desentrañarlo en el cortoplacismo, esa solidaridad ruge, esa solidaridad tiene sonido, esta allí, casi la palpamos, ¡esta dispuesta!.

Tengo mis dudas sobre la solidaridad de gobiernos como el de China (ojo, dije gobiernos no pueblos), mucho capitalismo en ese modelo que solo tiene intereses geoestratégicos, o como Rusia que su canal de noticias RT tiene una gran carga solapada de sionismo, lo que quiere decir desde mi punto de vista, que tendremos que endogenizar la estrategia, así de simple y que como decía Lina Ron, "¡solo el pueblo salva al pueblo!".

Pasemos ahora al enemigo del solar, de nuestro patio, el cotidiano, el de las redes sociales, el que le da nombre a esta crónica, el más "familiar", aunque me quedé con las ganas de tocar algunos elementos otrora revolucionarios de uña en el rabo que, hoy por acción u omisión o más bien "comisión" se han convertido en recurrentes entrevistados y referencia "moral" de los medios capitalistas que denostan del chavismo y el madurismo, tales como el Pepe Mujica, Gustavo Dudamel, Pablito Iglesias, Gustavo Petro y una variopinta caterva de artistas, políticos e intelectuales de esos que, no aguantan un cañonazo de un puñado de dolares o la dura transición a la vejez cagalitrosa que los hace posternarse ante un plato de lentejas, sin pena ni gloria se voltean la chaqueta.

Debo decir que esta crónica pretendía ser una especie de carta abierta a ciertos elementos de mi entorno familiar y de amistades lejanas y cercanas, que al fin pareciera que se les va a cumplir sus deseos tantas veces rogados a sus dioses como lo son el castigo divino por mi atrevido castrocomunismochavismoanarquismoateismo que a mi entender encierra todo mi capital moral que vengo acumulando desde los catorce años, fiel a mis principios humanistas, todos los que me conocen saben cual es mi grado de compromiso con los pobres de mi tierra, sin ambages, sin pose, solidario, eso ante los ojos de muchos familiares y amigos es una imperdonable traición a la decencia y a las buenas costumbres que debe corregirse con la cárcel, con la tortura y con la muerte y se que cual zopilotes carroñeros, ante la inminente y tan ansiada invasión de sus admirados salvadores gringos de la patria, están prestos para servirles en bandeja de plata mi cabeza y la de mi familia.

A ellos les digo, sobre todo a los que viven invocando a dios para la muerte, que llegan hasta el orgasmo solo en pensar que me estén machacando las bolas con un martillo por mis veleidades comunistoides, que se abstengan de falsas muestras de solidaridad después de mi apresamiento o muerte con Areani o con mis hijos y nietos, ellos están preparados para mandarlos a joder al coñisimo de su madre. Por último aquellos a quienes en algún momento de la vida fueron el "alma de la fiesta" y hoy por el hecho de que la revolución bolivariana les limitó su consecuente ingesta de alcohol, solo les queda un rictus de amargura en la cara y se la pasan asomados en el muro de las redes sociales tratando de insultar con frases groseras, sin ingenio y sin un poco de la gracia que algún día tuvieron, que sean capaces de leer si se los permite sus dos neuronas, aunque sea un párrafo de este, lo más parecido a un testamento, ¡Patria o muerte, venceremos!

manolitosilva27053052@gmail.com



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Manolo Silva

Comunicador comunitario

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