La piedra de amolar el hacha del presidente Maduro

En la histórica marcha de los campesinos que se reunieron con el presidente de la paz, Nicolás Maduro Moros, para denunciar los desafueros agrarios en contra de ellos, y en las políticas de reconversión monetaria que incluye el anclaje del bolívar al petro, veo una de las llaves de salida a esta difícil situación económica que actualmente padece la Patria de Bolívar.

Hay tres aspectos que me llevan a esta conclusión con optimismo. Primero, contamos con un Presidente que nunca ha dejado de luchar y de buscar alternativas en función de superar la guerra económica opositora, y las sanciones que nos impuso Donald Trump. Segundo, en cada uno de esos campesinos está el potencial que se requiere, para la concreción de ese proceso en el que se trabaja en función de que Venezuela no siga dependiendo de la renta petrolera. Tercero, el máximo líder de la revolución bolivariana, les pidió a los campesinos, un papelito secreto con los nombres de sus agresores, con la firme intención de darles con el hacha junto con el Fiscal General de la República, Tareck William Saab.

Este último aspecto es el que más me llena de esperanzas, porque no puede haber revolución sin justicia. En la frontera y en la ciudad, sabemos de la lucha contra la corrupción porque ya el presidente Maduro y el Fiscal General, dejaron caer el hacha sobre muchos ejecutivos pesados enquistados en el Gobierno, que desangraban de manera impune al país; ahora nuestros campesinos ponen al descubierto una situación verdaderamente vergonzosa y repudiable en el campo.

Hablaron de apátridas a los que no les interesa que el país produzca, sino recibir ganancias por las exportaciones; denunciaron en el sistema agrario burocracia, corrupción, grupos armados en sus predios, asesinatos, sicariatos, expoliación, engaños, la forma como los despojan de las tierras que una vez les entregó el Gigante Chávez, y los siguen dominando los terratenientes con la colaboración de funcionarios gubernamentales.

Los peor y más lamentable de esta situación, es la cantidad de funcionarios de alto rango supuestamente revolucionarios, que ocuparon cargos inherentes al sector en cuestión, ¿y no vieron estas barbaridades? ¿Estaban ciegos? ¿Por qué no se pronunciaron al respecto? ¿Por qué y a cuenta de qué, dejaron quitarles las tierras que Chávez les otorgó a los campesinos? ¿Por qué si a los campesinos los matan, son los que van presos? ¿Por qué tanto silencio?

Me temo que Maduro va a tener que buscar una muy buena piedra de amolar, porque se le amellará el hacha, si tomamos en cuenta que esas acciones en contra de nuestros campesinos son de vieja data, y son muchos los funcionarios que tuvieron conocimiento de tal situación, sin embargo, en una actitud traidora se fueron a favor de los agresores de los labriegos, que es lo mismo a decir que se fueron en contra de la revolución, de las decisiones y el sueño de El Gigante Chávez.

Percibo la situación difícil para esos señores; el máximo líder de la revolución bolivariana es un hombre que cumple, y mantiene una constante declaración de guerra en contra de la corrupción, caiga quien caiga, no extrañaría que, dada su firmeza en este asunto, veamos a cualquier funcionario que calló los ataques a los campesinos, como un "loro con el rabo pisado" en el imperio norteamericano, despotricando hasta por los codos del Gobierno revolucionario. Ya debe haber algunos que, pensando en el hacha, tienen retortijones en el estómago como si hubiesen comido piñón.

Ahora, no podemos negar el protagonismo de los campesinos en estas acciones, que lejos de alejarlos del proyecto chavista, los unió todavía más alrededor de Nicolás Maduro, porque, así como denunciaron los desafueros en el agro, expresaron su apoyo irrestricto a la revolución bolivariana y su irreversible decisión de seguir luchando por este proceso que gritaron en frases como: "La unidad frente a la agresión extranjera, tiene que ser firme", "Que nos una un solo interés: la Patria", "Si logramos la unidad nacional, no habrá imperio alguno que dañe nuestro país"…

Tampoco podemos pasar inadvertidas la respuesta que enseguida ordenó Maduro, un Presidente que no rehúye, va siempre hacia adelante con la cara en alto, en función de enfrentar la situación, como esa de devolverle de inmediato las tierras a los agraviados que entregó el presidente Chávez. O en la que llamó a la ANC a revisar todo el sistema de jueces agrarios.

Otra respuesta contundente fue proponer un Congreso Agrario Nacional de Campesinos y Campesinas, en la cual se agrupen las grandes fuerzas del campo, así como la de transformar todo el Ministerio de Agricultura y todas las instituciones agrícolas del país, al calor de la crítica popular y de la creación de lo nuevo; también sus intenciones de sobreseer la causa a los trabajadores del campo detenidos injustamente por los delincuentes que dominan la justicia agraria…

En suma, creo en mi modesto criterio, que en esta situación planteada por los campesinos y en la favorable disposición de nuestro revolucionario mandatario de afrontar con decisión el problema, está configurada la Venezuela que queremos, la Venezuela del futuro, la Venezuela de nuestros hijo y nietos, porque así es que se gobierna, se hace revolución, así es que se construye una Patria, así es que se ama el país donde se nace, así es que se le da en la madre a los terroristas, a esa oligarquía traidora que pretende asesinarlo. ¡Viva Chávez! ¡Viva Maduro! ¡Vivan nuestros campesinos!



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Gian Carlo Di Martino

Politólogo, profesor, abogado. Ex-Alcalde de Maracaibo. Cónsul de Venezuela en Milán - Italia.

 giancarlodimartino2017@gmail.com

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