El vecino y el televisor barrigón

—Vecino, ¿Qué hace ahí sentado? ¿Está como cavilando sobre la vida? Porque tiene cara de burro regañado, sin ofender a éstos. —Estoy aquí pensando en las cosas que pasan. Pero, vecino, le voy a agradecer que no venga con que todo está caro, que no se consigue ni esto ni aquello. Porque usted le pone malo el cuerpo a uno cuando empieza con eso. —Caramba vecino, usted ¿conoce a algún pobre que no se pase la vida quejándose? Porque yo creo que usted ricos no conoce, igual que yo. Yo nunca ni he hablado ni mucho menos he visto, ni de lejos, a un rico.

 

—Solo los he visto en televisión cuando dicen «este es un rico», y yo les creo. Pero hasta ahí,  porque usted igual que yo solo hemos visto pobres en esta vida. Y hablando de ver televisión, usted sabe que estaba yo emocionado por ver la final de futbol, esa de Rusia. Voy prendo el televisor y se viene un bajón de luz, y ¡zas! hasta ahí llegó el pobre aparato. Lo que quedó fue la humareda, no volvió a prender más nunca.

 

—Como se dice «adiós luz que te apagaste», allá lo tengo que ni para criar palomas sirve, porque de éstas no queda ni una. Esas se las comieron todas. Me quedé con los ojos claros y sin vista. La primera final que no veo en la vida, gracias al bajón de luz. Yo siempre había vista la final de futbol, pero esta vez nada. Y si la cosa sigue así, dudo que pueda ver la viene dentro de cuatro años.

 

—¿Cómo compro un televisor? El otro día vi un televisor, vecino, allá en el centro comercial. Aquello se veía «hay definition». —Vecino, se dice: «High Definition». —Así mismo, como usted lo dice. La cosa es que se veía tan nítido que hasta las ideas se le veían a la gente. Yo me quedé boca abierta, no me atreví ni a entrar a la tienda.

 

—Por lo menos, vecino, si uno se compra un televisor de esos tiene que ponerse un esmoquin para ver una película, porque ni de broma va a estar uno en chancleta. Aquel aparato era curvo, yo en vida jamás había visto algo así. Si el que se quemó es de esos barrigones. Dígame usted vecino, ¿usted ha visto ese televisor?

 

—No, que voy a estar viendo nada. No ve, que estoy aquí más limpio que talón de ahogado, si me pongo a mirar una cosa de esa es capaz que me cobran. —Eso sí es verdad. Ahí me paré y comencé a caminar, cuando iba más o menos lejos me fijé que el vecino se lamentaba y se lamentó.

 

Obed Delfín

obeddelfin@yahoo.es



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