¡Esos no son mis sobrinos!

Luego de la sentencia de 18 años que un tribunal de Estados Unidos ha impuesto a los sobrinos de la esposa del presidente de la Republica, los militantes maduristas se hacen los desentendidos, y ni siquiera hemos escuchado una declaración del designado por la ilegítima e ilegal "constituyente", fiscal general de la república, quien diariamente se promueve en una lucha contra la "corrupción", pero que al parecer en este caso, los condenados en tierras del imperio, nunca trasladaron desde tierras venezolanas un kilogramo de sustancias ilícitas con la cooperación de funcionarios de instancias aeroportuarias y militares.

Verbigracia, suponemos que Tarek William Saab, entrará en una permanente afasia sobre estos hechos, porque los culpables tienen grado de consanguinidad y afinidad con quienes detentan el poder, lo cual a su vez colocaría a la cúpula del poder político, en una situación sobre la cual también estarían obligados a explicarnos a los venezolanos, el cómo delinquían tales "ciudadanos" desde Venezuela.

Sobre lo anterior, hay que dejar claro que si bien es cierto, los delitos de esos narcotraficantes no incriminan directa ni penalmente a la pareja presidencial, no es lo mismo ser la tía de Pablo Escobar Gaviria, el llamado "Chapo" Guzmán, o cualquier otro traficante de drogas en el mundo siendo un ciudadano común, que tener como sobrinos a quienes delinquen en tales extremos en el ámbito internacional, mientras se ejercen funciones públicas desde lo más alto del poder político de un país. Las comparaciones en tales casos no pueden estar sujetas desde esa visión simplista. En consecuencia, si de verdad aquí existiese estado de Derecho, las autoridades jurídicas hace tiempo ya habrían iniciado una investigación detallada de los hechos, y colocar tras las rejas a la red cómplice de traficar con drogas teniendo como origen o tránsito a Venezuela, donde en primera instancia han sido hallados culpables los sobrinos de Cilia Flores, es decir, la autollamada "primera combatiente" de la República ¡Casi nada!

Otro que anda por allí, tratando de pasar por desapercibido es el ministro de la defensa, Vladimir Padrino López. Y es que suponemos que cuando se refirió a Luisa Ortega Díaz como parte de un "período oscuro", tal vez lo hizo con plena consciencia de que aquella no hubiese iniciado una investigación con rigor sobre la complicidad de que los militares bajo su mando, hayan actuado con severidad ante los alijos de drogas que son encontrados en cualquier parte de mundo teniendo a Venezuela como punto de partida. Pleonástico es afirmar que Padrino López en esta materia no sólo está "raspado" como decimos académicamente, sino que en otro gobierno, con la sentencia de los "sobrinitos" como culpables de narcotráfico, habría sido motivo suficiente para su destitución y hasta investigación penal.

Por lo pronto, los sobrinos de Cilia Flores han sido sentenciados a cumplir 18 años de presidio en el imperio, sobre lo cual podemos decir no son nada ¡Total! Si este gobierno lleva 18 años en el poder, y el último lustro es responsabilidad de la actual pareja presidencial, teniendo como resultado de estos años de gobierno, una nación empobrecida, mitigada por el hambre, sin medicinas, con la inflación más alta del mundo, con una terrible impunidad en donde malandros y asesinos actúan sobre sus anchas, mientras la cúpula política del partido oficialista se acusa mutuamente de corrupción, criminales y traidores, al punto que muchos de sus voceros dicen que estos 18 años no "son nada" para esta "revolución", pues esa sentencia debe significar lo mismo para los propios sentenciados y familiares afectados.

En síntesis, no duden que en un futuro cercano, ya escucharán algunos decir ante hechos por venir: ¡Esos no son mis sobrinos! ¿Y por qué? Porque una cosa es mantener la afasia desde el poder por razones de conveniencia política ante lo evidente y las pruebas incriminatorias, y otra dejar de hablar estando fuera de ese poder con la finalidad de salvarse de posibles delitos. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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