Palabras de Peter Inti Peredo Harvey en el acto en honor al Che en Estocolmo

8 de octubre del año 2017

8 de octubre del año 2017

Compañeras y compañeros:

Conmemoramos hoy el 50 aniversario del último combate guerrillero del Comandande Ernesto Che Guevara y mañana recordaremos con dolor un año más de su vil asesinato.

Sin embargo, yo quero invocar hoy al Che en otra dimensión.

El Che es objeto de respeto y admiración para muchos, pero su imagen, más allá del símbolo, ha sido materia de debate ideológico, porque el Che, ante todo, era y es un ente ideológico.

Es ese el Che del que quiero hablar hoy.

Vivimos en una era en la cual el proceso de globalización capitalista, en su empeño de dominio mundial ha implementado su hegemonía ideológica resquebrajando al mismo tiempo las capas más externas y tal vez medias de la ideología revolucionaria. El neoliberalismo ha logrado desterrar del discurso revolucionario la lucha de clases. El concepto de lucha de clases, sus implicaciones y sobre todo la actitud de los obreros frente a la burguesía en la lucha por asumir el poder, ha sido hoy diezmado. Hoy se habla, en vez de lucha de clases, de luchas ecologistas, feministas, indigenistas o nacionalistas, entre otras, todas ellas luchas importantes, pero con horizonte estrecho a la hora de discutirle el poder a la burguesía. Más grave aún: casi sin perspectiva a la hora de hablar sobre la posesión sobre los medios de producción, verdadera esencia de la dominación.

En el campo de las formas de lucha nos han convencido de que la confrontación es obsoleta, producto de mentes violentas. Y a pesar de que la burguesía ejerce constantemente la violencia en sus guerras imperiales colonialistas, la defensa contra la hostilidad burguesa se convierte siempre en acto delictivo, idea que es hoy aceptada como regla por el ciudadano medio.

En este ataque neoliberal en todos los frentes ideológicos, las figuras revolucionarias han sido distorsionadas, tergiversadas y desvinculadas de su esencia genuinamente transformadora. Más aún, revolucionarios y luchadores sociales, progresistas y menos progresistas han aceptado las tesis burguesas en torno al marxismo, minimizándolo, obsoletizándolo, convirtiéndolo en una pieza de mármol del panteón de la filosofía.

El Che es una de las figuras revolucionarias más atacadas por el imperialismo, justamente por la claridad de su enunciado y por su peso ideológico. Al Che se lo quiere reducir a la foto ícono de Korda cómo si ése fuera su único legado, desvinculándolo de sus ideas y su concepto social, lejos de su estrategia de poder, presentándolo como voluntarista y empirista, pero fundamentalmente, alejándolo del marxismo.

Me propongo refutar esos enunciados.

La batalla ideológica del Che tenía como esencia la comprensión global de la sociedad, para así enfrentar su transformación. Él analizaba la situación del individuo desde premisas marxistas. El señalaba que las leyes del capitalismo, invisibles para el común actúan sobre el individuo sin que este se percate, empujándolo a una carrera de lobos donde se triunfa sobre el fracaso de otros.

Para el Che la ley del valor es el hilo rojo entre el hombre enajenado y la sociedad en su conjunto. Decía que esta ley actúa en todos los aspectos de la vida, va modelando su camino y su destino. Para él el hombre trata de liberarse de la enajenación mediante la cultura y el arte pues muere diariamente las ocho y más horas en que actúa como mercancía para resucitar en su creación espiritual.

Esa era una interpretación diáfana de Marx quien describió que el trabajo no sólo produce mercancías, sino que se produce también a sí mismo y produce al obrero como mercancía. Cuantos más objetos produce el trabajador, tantos menos alcanza a poseer y tanto más sujeto es a la dominación de su producto, es decir, del capital. El producto del trabajo es ajeno al obrero, pertenece a otro, y esta enajenación, trasciende de las relaciones laborales a toda la sociedad. Para Marx la desvalorización del mundo humano crece en proporción directa a la valorización del mundo de las cosas.

¿Pero son estas líneas inescrutables de poco valor actual? No lo creo, esta sigue siendo la esencia del desarrollo del sistema capitalista. Hoy en día mientras más compra el ciudadano medio, más se endeuda y menos tiene. Y en esa carrera adquisitiva, consumista, llega además a identificarse con el proyecto burgués. Al convertirse el trabajador en pseudopropietario (ya que el dueño real de casi todo es el banco) se identifica además con la agenda política burguesa. No es consiente que no está incluido en ese 1 % de la población mundial que son los verdaderos dueños del mundo.

Podemos concluir pues que el capitalismo tiene un hilo rojo estructural descrito por Marx. Este fue interpretado por el Che en el contexto de principios de los 60 y es hoy tan tangible como hacen ciento cincuenta años.

Además de identificar la contradicción fundamental del sistema, el Che desarrolló una concepción bastante integral a cerca del camino al socialismo el cual incluía la toma del poder haciendo su análisis desde premisas marxistas.

Aunque parezca risible y contrario a la enseñanza de Marx, hacia la mitad del siglo XX, el Marxismo oficial se convertía poco a poco en dogma. Se suponía teóricamente que era imposible hacer una transformación socialista en un país de periferia. Además, era un sacrilegio discutir y cuestionar el modelo soviético. Mucho menos era pensable la discusión conceptual de cosas como la teoría del valor. La Revolución cubana destrozó muchos de esos esos dogmas y lo sigue haciendo hasta hoy, pues a pesar de todos los vaticinios, su proyecto socialista sigue en pie, recreándose y marchando hacia adelante. Y el Che fue y es motor activo de este proceso.

El Che diría: "Luchamos contra la miseria, pero luchamos al mismo tiempo contra la alienación. Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es eliminar el factor interés, el factor "interés individual" y el lucro de las motivaciones psicológicas. Marx se preocupa tanto de los factores económicos como de su repercusión en el espíritu. Llamaba a esto ‘hecho de conciencia’. Si el comunismo se desinteresa de los hechos de conciencia, podrá ser un método de distribución, pero no será jamás una moral revolucionaria". El Che proponía una propuesta conceptual de transición del capitalismo al socialismo, desde un enfoque marxista, dirigida a formar una sociedad nueva basada en la rehumanización del hombre a partir de revertir su enajenación productiva transformando así la sociedad capitalista a partir de instrumentos socialistas, sin las herramientas melladas del capitalismo. Esta voluntad se expresaría casi cincuenta años después en las palabras de Fidel, cuando en su última intervención pública, hacía una reflexión trascendental "quedarán las ideas de los comunistas cubanos, como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan". Ese es el hilo rojo entre Marx, la revolución Rusa, el Che y la Revolución Cubana.

Este año se recuerda el cincuenta aniversario del último combate guerrillero del Che, pero se cumple también el centenario de la Revolución Rusa y es el aniversario 150 de la publicación del Capital. Estos tres hechos están muy ligados entre sí ideológicamente. Están relacionados a la acumulación de riquezas, el despojo que esta implica, la lucha de los contra los opresores, el revertimiento del orden existente y el modelo de transición.

Sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que la necesidad de crear una sociedad mejor es hoy, tal vez un problema de supervivencia para la especie, antes de que el capital a parte de enajenar al ser humano, consuma todos los recursos del planeta y consuma al mismo planeta. La Cuba de Fidel y el Che ha demostrado que es posible seguir luchando por construir una Sociedad nueva basada en valores diferentes.

Y para los que piensan que esto es palabrería anacrónica, es bueno recalcar que la lucha contra el capitalismo no ha cesado. El propio Cesar lo ha aclarado recientemente frente a la asamblea de la ONU cuando se refería a Venezuela: El problema en Venezuela, decía, no es que el socialismo no haya sido implementado fehacientemente, sino que fue fehacientemente implementado. Acto seguido aclaraba que los Estados Unidos tienen una meta: restablecer en Venezuela la democracia, léase democracia burguesa (porque existe la democracia burguesa, pero existe también la democracia obrera, revolucionaria, socialista).

El Che como luchador revolucionario era un propagador de ideas . Él decía que "La pasividad de las masas tiene su origen en la propaganda directa realizada por los encargados de explicar la ineluctibilidad del régimen de clase". Él se incorporó a la lucha de los desposeídos rompiendo esa pasividad, movilizando a las masas, primero en un país, luego en un continente y en el mundo. Y lo hizo en la primera línea de combate, primero como soldado, con un fusil en la mano y luego como constructor de la transición socialista. Pero, además, su lucha se extendió dentro del propio campo revolucionario. En su diario de campaña en Bolivia, en alusión a la fecha histórica de inicio de la Revolución Cubana, señaló que el significado del 26 de julio era rebelión contra las oligarquías y contra los dogmas revolucionarios.

Hoy las masas siguen adormecidas, rezagadas ante el credo de que la clase dominante posee una supremacía tecnológica insuperable, convirtiéndose así en inamovible.

Por su lado, el mundo revolucionario trata de recomponerse de las derrotas del siglo pasado e intenta reconformar alternativas de desarrollo social moderadas, renunciando a cualquier conexión con el marxismo. Este proceso fue iniciado bajo el empuje neoliberal y tiene ejemplos dignos en Felipe Gonzalez o el propio Gorbatchov, pruebas fehacientes de la renuncia a la idea marxista.

El repliegue revolucionario es tal que incluso muchos han renunciado a alternativas socialistas, acogiéndose simplemente a tratar de modificar el sistema "invencible" y quieren apoyar la viabilisación de un capitalismo ecologista, capaz supuestamente de ofrecer al planeta un desarrollo sostenible algo tan bizarro como Alicia en el país de las maravillas.

En el mundo de la producción y por ende del enriquecimiento globalizado, la ideología hegemónica es global. La asimilación cultural es global. En fin, que la depredación es global. El Che, claro en ello, al igual que Marx cuando este impulsaba la internacional, proclamaba en su mensaje ante la Tricontinental la necesidad de combatir unidos ante el enemigo común, llamando a un combate global contra la depredación. Y lo hizo no sólo en el discurso sino con su ejemplo. Su último combate guerrillero lo desarrolló en este contexto. Él fue un hombre de discurso y práctica.

Ante cuestionamientos como: ¿cuáles son las tareas de hoy?, ¿cómo continuar la lucha? qué hacer cuando el enemigo es tan fuerte y nuestra ideología está resquebrajada? ¿Cuál es la propuesta ya que el socialismo como proyecto no es actual? El Che tiene muchas respuestas.

Él preferiría morir antes que vivir de rodillas. El siempre concluía sus discursos revolucionarios con un Patria o Muerte, y en los comunicados del ELN decía: Hasta la victoria Siempre mostrando así la resolución de combatir hasta la victoria final sino sucumbir en el intento.

¿Cómo hubiera actuado el Che en las condiciones actuales? Hoy nos hubiera convocado a luchar contra las injusticias sociales, contra la miseria y sobre todo contra el gestor de tanto desmán. Nos convocaría a luchar contra el imperialismo. Nos explicaría que nada ha cambiado, que la explotación burguesa es más feroz que antes. Nos diría que es necesario hacer revolución, que es necesario crear frentes de lucha a lo largo y ancho del globo. Que no temamos ni nos sintamos inferiores ante el enemigo pues somos más y que podemos triunfar. Nos guiaría a luchar para conquistar el poder y destruir a la burguesía, pero sin hacer compromisos con ella. El se incorporaría además a la construcción de la nueva sociedad, socialista, sin ponerle apodos ni nombretes. Nos convocaría a usar las herramientas marxistas para lograr el hombre nuevo, dejando de lado las armas melladas de la burguesía. Además, sería implacable contra los débiles que se avergüencen de ser marxistas. Nos convocaría en fin a hacer revolución, no caricaturas de revolución.

El Che es necesario hoy como la voz que convoca. Como el marxista cabal que fue. Hoy necesitamos recordarlo en su verdadera dimensión, actual, una vez más en la trinchera de lucha.

En el mausoleo de Santa Clara se llama todos los días revista a sus tropas guerrilleras. Pasemos hoy pues revista, porque esa es la esencia de mi mensaje hoy: Comandante Ernesto Che Guevara: Presente



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