La Revolución Bolivariana versus El Pacto de Punto Fijo

Cierto que se han expresado muchas y diferentes opiniones desde diferentes mundos intelectuales y políticos sobre las profundas e importantes asimetrías entre ambos procesos políticos en todas las variables del espectro nacional cuando unos y otros han emitido juicios de valor sobre realidades en actual curso en desarrollo revolucionario, todas ellas importantes y de necesaria consideración para el necesario y correspondiente análisis sustentado en todos los paradigmas y variables que afectan, directamente, a esas, las cotidianidades populares.

Pero, en ese marco en referencia para su análisis, hasta ahora, aún, no hemos conocido un profundo análisis comparativo de esas dos propuestas estatales según los continuos avatares por los cuales circula la Historia Patria venezolana en revolución bolivariana.

Curiosamente se conocen variadas, diferentes, profusas e importantes aseveraciones que se contrastan según en cuál lado de la acera política nos veamos involucrados "tirios y troyanos" pero un análisis comparativo y metodológico aún está por presentarse para la pública polémica nacional en lo ideológico, en lo político, en lo económico, en lo jurídico, en lo financiero, en lo militar, en lo sociológico; reiteramos en un análisis metodológico y estructural por conceptual de cuál, en última instancia, debe ser, por ser, el nuevo Estado venezolano miras a los objetivos desarrollos globales ante los cuales no se permiten evasiones ni condescendencias.

Es decir, en un muy frío análisis socio-histórico, ideológico-jurídico, económico-financiero e, incluso, antropológico-religioso, no nos hemos adentrado al obligante por riguroso análisis comparativo de dos propuestas de Estado que se han expresado en sus praxis tanto durante la denominada como Cuarta República como la transición significativa que se expresa en el actual en curso titulada como la Quinta República, por ahora.

Es decir, ni el bosque ni el árbol solamente las ramas y es por ello, según nuestro criterio, que la oposición venezolana no ha logrado captar los íntimos paradigmas del desarrollo del proceso revolucionario bolivariano como tampoco ni un muy amplio sector de las diferentes expresiones de las izquierdas nacionales mucho menos las externo-nacionales quienes aún no han percibido el desarrollo lógico y necesario en sus diferentes avatares de la denominada Revolución Bolivariana como tampoco han percibido lo conceptual implícito como revolución chavista.

En ese orden de ideas, necesario y obligante, es tratar de poner todo en su justo contexto y para ello lo primero, por fundamental, es definir los tiempos históricos del proceso revolucionario para su justa comprensión obligante como proceso de "cambios profundos".

En esa línea nos atrevemos a proponer algunas variables, claro, para su obligante, necesaria y profesional-académica discusión según los gustos históricos personales e ideológico-personales.

Desde 1900, años más, años menos, fundamentalmente, dos propuestas filosóficas se han confrontado en y durante, inclusive, actualmente, en todo el proceso histórico-político nacional con todas sus correspondientes variables.

Ellos son el positivismo frente al marxismo, ambos junto a todas sus variables, adscripciones ideológico-económicas y temporales como, por ejemplo, las tesis promovidas por Juan Nuño adscrito a las tesis de Karl Popper; mientras que el marxismo ha girado sobre mundos diferentes a la vez que contradictorios de todos, en sus conocimientos y adhesiones.

Un segundo factor para nada menor en su importancia es la realidad militar que marcó a la sicología nacional por lógica consecuencia de las realidades conformadas por el propio proceso de la Independencia Nacional con su muy particular importancia de su expresión necesaria que se manifestó allende nuestras fronteras históricas por coloniales. Por ejemplo, solo como referencia, lo conceptual por significativo e importante como lo es lo representativo con el "Gendarme necesario".

En ese mismo orden, nos atreveríamos a dividir la Historia Patria, por razones metodológicas, en su desarrollo, durante, exactamente, los correspondientes años del siglo XX en dos grandes expresiones históricas con sus adenda obligantes e inevitables; esos espacios históricos que se circunscribieron a los gobiernos desde el Presidente Cipriano Castro, "El Cabito", hasta el proceso revolucionario que se significó durante el "23 de enero de 1958", como primera fase histórica; siendo la segunda fase la que se corresponde con y desde el triunfo electoral de don Rómulo Betancourt (1958) hasta la juramentación como Presidente de la República de Venezuela del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías (1999).

Ustedes, probablemente, se permitan no suscribir nuestra propuesta de división histórica lo cual nos obliga a algunas precisiones que tratarán de justificar, como paso necesario, las razones de nuestra propuesta siempre histórico-política.

El proceso político "Cipriano Castro-Juan Vicente Gómez" se contiene en una objetiva realidad que conjugó Estado-economía-petróleo-ideología en aquellos años de expansión-confrontación del imperio norteamericano versus los decadentes imperios europeos y la consolidación de la "Doctrina Monroe" en el Caribe y Centroamérica con incidencias adversas y contrapuestas a aquel expansivo capitalismo con las tesis propuestas y aprobadas por y desde la III Internacional Comunista, Komintern.

A partir del año 1935 se comienza a percibir una agresiva política católico-anti-comunista impulsada por el Gobierno del General Eleazar López Contreras, política que se "suaviza" durante el Gobierno del General Isaías Medina Angarita con políticas nacionalistas y progresistas que fueran frustradas con el "Golpe de Octubre" ejecutado por y desde Acción Democrática acompañada por militares "de avanzada ideológica" nacionalistas plus desarrollista (General Marcos Evangelista Pérez Jiménez) para así concluir con la primera etapa histórica referida.

Es posible suponer que las dos manifestaciones políticas modernas, Gobierno de Medina Angarita y el Gobierno de don Rómulo Gallegos le enseñaron a Rómulo Betancourt las vías políticas para la instalación en Venezuela de un Estado petrolero moderno con visos de democracia representativa.

El denominado "Pacto de Puntofijo", en su lógica significada de alcanzar una Democracia Representativa, fue no solo una necesidad formal-positivista sino un obligado "hecho histórico" en el marco de la modernidad imperante en tiempos de una confrontación ideológica entre el "capitalismo norteamericano" de post-guerra con el supuesto "socialismo real" soviético.

Si en algo estaba perfectamente claro política e ideológicamente Rómulo Betancourt fue en objetivar, en su referencia continental-americana, las contradicciones reales a las cuales se tenía que enfrentar su Gobierno pluri-partidista no solo a lo interno-nacional sino ante la realidad objetiva continental por lo cual es, en ese contexto, que impulsó una "reforma agraria" de papel junto a estructurar una política petrolera que superara probables contradicciones geo-políticas continentales sustentando ambas políticas del Estado venezolano, ambos objetivos ideológicos, en una y su "democracia liberal".

Con ello buscaba equilibrar las posibles contradicciones con Washington, lograba controlar el ambiente político nacional y darle un sustento ideológico-católico a su gobierno gracias y con el soporte real y solidaridades de Rafael Caldera Rodríguez sobre las bases programáticas contenidas en los paradigmas que identificaban al social-cristianismo de la Encíclica "Rerum Novarum", bases programáticas estructuradas en el partido político COPEI y adicionando al poder democráticamente alcanzado con lo significativo del liberalismo criollo de Unión Republicana Democrática-URD-, del líder, don Jóvito Villalba.

Se consolidaba el "nuevo Estado petrolero en Democracia Representativa" que, en su propia dinámica, obligatoriamente, vista las características de "la economía de puertos", iba a ir desarrollando sus propias contradicciones sobre dos realidades: la Dependencia y la necesidad de una ideología consecuente con esa Dependencia cual se desarrollara durante el gobierno de CAP-1 con el "ta´barato mayamero" junto con el intento de ese Gobierno adeco-capista de tratar de impulsar e imponer una nueva clase capitalista denominada como "Los Doce Apóstoles" con la finalidad de desarrollar impulsando un conjunto de contradicciones de las clases capitalistas criollas sustentando ese proceso político y económico en un populismo nacional-internacional. A título de muestra en el plano internacional sería CAP una de las figuras políticas fundamentales en el "Movimiento de los No-Alineados", una especie de Internacional Reformista.

La realidad política venezolana entró en un "alud de contradicciones" fundamentales post-CAP-1 que tuvieron sus "altos-y-bajos" en los sucesivos Gobiernos de la Democracia Representativa.

Eran un conjunto de realidades que iban erosionando la siquis colectiva produciendo un mirar al pasado cómodo del "Gendarme necesario". Aquel cúmulo de contradicciones estructurales se plasmaron en un "acto putchista" de importancia vital y convertido en "el hecho histórico revolucionario-popular" de carácter incompresible para todo el status quo nacional, incompresible para "tirios y troyanos", con profundos efectos en las estructuras partidistas, en las estructuras militares como también en el sector de las finanzas nacionales.

Aquella realidad no tuvo relación alguna con las realidades en curso en la política internacional, fue un acto estrictamente de corte y costura nacional, fue la expresión de las contradicciones inter-clase-capitalistas donde "el pueblo", tal como en cualquier modelo de levantamiento popular de corte francés y/o cantonés, se manifestó en protesta para ser masacrado. Sería partir de aquel hecho histórico, "27 de febrero", cuando entran de lleno los vocablos-conceptos de derecha e izquierda para sustituir los vocablos de demócratas y comunistas.

Comienzan a desarrollarse las contradicciones entre los neo-liberales y los nacionalistas tal como nos lo expresó Rafael Caldera Rodríguez en Beijing en enero del año 1992, justo días antes del "4 de febrero".

Logra "el chiripero" alcanzar el triunfo electoral y lleva a Miraflores a Rafal Caldera Rodríguez. Gobierno de transición necesario y obligante, inevitable, con Chávez Frías y sus compañeros de armas en la cárcel. La Democracia Representativa caminaba a su destino final. El "Pacto de Puntofijo" concluía según sus propias crisis y soberbias políticas más que ideológicas.

Era inevitable el triunfo del Comandante Chávez con "su por ahora". Entra en Miraflores y comienza el proceso de "cambios profundos" con diferentes nombres como Revolución Bolivariana, socialismo del siglo XXI, constituyente, nueva Constitución, masas en bajada de las alturas caraqueñas todo acompañados de las consiguientes contradicciones.

Sí nos adentramos a reflexionar sobre aquellas contradicciones, quizás, nos topemos con interesantes inquietudes acompañadas por interrogantes que nos asombraban. Era evidente que las derechas, por fin, derechas tituladas, profundizaron un proceso conspirativo que ya había tenido sus comienzos con su praxis periodística por aquel año de 1997 al 1998.

La constituyente y su lógico desarrollo y consecuencias, la nueva Constitución, se confrontaba no solo con las estructuras estatales del Estado rentista sino con la propia Historia Patria desde aquellos momentos peninsulares transitando por el primer proceso independentista hasta concluir en las bases fundamentales referidas a la Democracia Representativa que impusieron los gobiernos de Betancourt, Leoni y Caldera. Era el requiem mortuorium del "Pacto de Puntofijo".

Sí el Gobierno de Chávez con sus decisiones políticas, en sus primeros años, "golpearon profundamente" el alma de las derechas, también el fracaso de esas derechas por las lógicas consecuencias del "11 de Abril", obligaron a Chávez Frías a tener que graduarse, políticamente, en el marco del lógico por necesario proceso íntimo y significado de la Revolución Bolivariana. Alcanzó la comprensión y el entender de un y el proceso revolucionario en su íntima relación con lo significado, conceptualmente, en lo referente al Poder con mayúscula.

Sí el tránsito del Comandante a la Eternidad significó el inevitable triunfo electoral de Nicolás Maduro Moros, su Gobierno, el de Maduro Moros, es una importante y fundamental etapa del proceso revolucionario bolivariano-y-chavista.

En ese contexto real, objetivo por inevitable de la política nacional, del proceso revolucionario bolivariano y chavista, era más que de toda lógica que las derechas, nacionales y extranjeras, tenían, obligatoriamente, que actuar en permanente violencia frente a su propia realidad y contradicción vista la pérdida de las bases populares, pérdida no solo frente a los años previos del proceso revolucionario liderado por Chávez Frías como también ante un Nicolás Maduro Moros que les era desconocido, extraño, incomprensible pero popular con una profunda base antropológica personal por americano-continentalista.

Para las derechas no era ni es lo fundamental su condición de líder obrero, ni su formación política como tampoco su internacionalismo ideológico, su aparente imprecisa ideología, como su lenguaje claro y directo, lo rechazable era y es ser el continuador del proceso revolucionario en la nueva etapa revolucionaria con la necesaria profundización de esa actual etapa bolivariana y chavista en revolución.

Solo le queda a las derechas, propias y extrañas, hacerse la sencilla pregunta: ¿Qué hacer?





 



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Miguel Ángel Del Pozo


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