Conocí a un hombre que afeitó a Bolívar

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El afeitado o la rasuración es la práctica de cortar o eliminar la barba o el bigote (y por extensión, el vello de cualquier parte del cuerpo) usando una navaja o cualquier otro implemento con filo, deslizándolo al nivel de la piel. El afeitado lo practican comúnmente los hombres, para eliminar el vello facial, y las mujeres, para eliminar el vello de sus piernas y de sus axilas. Aunque hoy en día también se afeitan sus partes íntimas. Además, en tauromaquia, es la acción ilegal de cortar las puntas de las astas del toro.

En el Antiguo Egipto, por razones de estética e higiene, era costumbre depilarse el cuerpo entero…

En la Edad de Piedra, el Hombre comenzó a depilarse por razones de higiene (menos parásitos) lo que repercutió en los criterios de selección de pareja…

En el Antiguo Egipto, por razones de estética e higiene, era costumbre depilarse el cuerpo entero…


"La cuchilla es probablemente el objeto más afilado que poseerá un hombre (no cirujano) en toda su vida. Y viene sin manual de instrucciones", advierte Vanoosthuyze (1).

Me acuerdo de un día en que fui a visitar la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, Colombia, unos turistas en el lugar de las caballerizas preguntaban dónde está el caballo blanco de Simón Bolívar, otros manifestaban no gustarles la nueva imagen del Libertador que algunos decían que Chávez inventó. Tal vez no habían visto el nuevo rostro de Jesucristo que es muy diferente a como lo hemos visto hoy (2).

Conocí a un hombre que afeitó a Bolívar y me contó (3):

Bolívar tenía la frente alta pero no muy ancha y surcada de arrugas desde temprana edad –indicio del pensador-. Pobladas y bien formadas las cejas; los ojos negros, vivos y penetrantes; la nariz larga y perfecta; tuvo en ella un pequeño lobanillo que le preocupó mucho, hasta que desapareció en 1820 dejando una señal casi imperceptible. Los pómulos salientes, las mejillas hundidas desde que le conocí en 1818. La boca fea, los labios gruesos. La distancia de la nariz a la boca era notable. Los dientes blancos, uniformes y bellísimos; los cuidaba con esmero; las orejas grandes pero bien puestas; el pelo negro, fino y crespo; lo llevaba largo en los años de 1818 a 1821 en que empezó a escarnecer y desde entonces lo usó corto. Las patillas y bigotes rubios; se los afeitó por primera vez en Potosí en 1825. Su estatura era de cinco pies, seis pulgadas inglesas. Tenía el pecho angosto y el cuerpo delgado, las piernas sobre todo. La piel morena y algo áspera. Las manos y los pies pequeños y bien formados, que una mujer habría envidiado. Su aspecto, cuando estaba de buen humor, era apacible, pero terrible cuando irritado; el cambio era increíble (3).

Conocí a un hombre que afeitó a Bolívar y me contó (4):

Tenía la cabeza de regular volumen, pero admirablemente conformada, deprimida en las sienes, prominentes en la parte anterior y superior, y más abultada aún en la posterior. El desarrollo de la frente era enorme, pues ella sola cubría en bastante más de un tercio del rostro, cuyo óvalo era largo, anguloso, agudo en la barba y de pómulos pronunciados. Casi siempre estuvo el Libertador totalmente afeitado, fuese por sistema o por no tener barba graciosa ni abundante. Tenía los cabellos crespos, y los llevaba siempre divididos entre una mecha enroscada sobre la parte superior de la frente, y que deja sobre las sienes, peinadas hacia adelante. Algunos escritores han dicho que Bolívar tenía la nariz "aguileña", seguramente por no dar a este adjetivo su acepción verdadera, que es la de corvo como pico de águila. Lejos de esto, el Libertador tenía el perfil enteramente vascongado y griego, principalmente por el corte del rostro, la pequeñez de la boca, la amplitud de la frente y la rectitud de la nariz, muy finalmente delineada. Al propio tiempo que tenía la frente más levantada en la región de los órganos de la imaginación, prominente en las cejas, bien arqueadas y extensas, donde se ponían de manifiesto los signos de la perspicacia y de la prontitud y grandeza de percepción. Como tenía profundas las cuencas de los ojos, estos que eran negros, grandes y muy vivos, brillaban con un fulgor eléctrico, concentrando su fuego cual si sus miradas surgiesen de profundos focos (4).

Conocí a un hombre que afeitó a Bolívar y me contó (5):

Bolívar tenía la barba larga y afilada. S.E. no usa ahora bigotes ni patillas. Tal es el retrato físico del Libertador… su retrato moral hará ver que no son falsas aquellas señas físicas y exteriores (5).

El barbero es una persona cuya ocupación es afeitar, cortar y acondicionar el cabello. Su lugar de trabajo se le conoce como "Barbería" o "Casa del Barbero". Estas barberías eran también lugares de interacción social y discurso público. En algunos casos, las barberías eran también foros públicos. Eran lugares de debates abiertos, servían para expresar la preocupación pública y la participación de los ciudadanos en los debates sobre temas de actualidad. También influyeron en ayudar a formar la identidad masculina.

El hombre de la civilización occidental era originariamente barbado y melenudo. Carlomagno, el emperador de la barba florida, representaba genuinamente la Edad Media desde este y otros puntos de vista. Merovingios y carolingios portaron, como Carlomagno, frondosas barbas. El misticismo y la marcialidad eran, en el Medio Evo, dos grandes generadores de barbas y cabellos. Ni los anacoretas ni los cruzados tenían disposición espiritual ni física para afeitarse.

Hasta hace poco, -conocí a un hombre-, que afeitó a Bolívar, luego a 100 Bolívares, pero como los billetes de esta nominación lo están recogiendo para evitar que nos sigan desangrando la economía y con tanta especulación, hoy día afeita a 500 Bolívares, a veces cobra en dólares To Day.

Yo estoy peludo y melenudo, no quiero la práctica tradicional de las iglesias cristianas de cortar o afeitar el cabello de la cabeza de los clérigos, monásticos, y, en la Iglesia Ortodoxa Oriental, todos los miembros bautizados como un símbolo de renuncia a la moda y estima mundana. Esta práctica es pagana a la cual se opone la Biblia. Esto no debería ser para aquellos que dicen seguir al Jesús de la Biblia – y Él no tenía ninguna tonsura. Tengo el cabello alborotado como el de Carlos Marx, las patillas como la de Simón Bolívar, el bigote como el de Nicolás Maduro y la barba como la de Fidel Castro pero no me voy a dejar a que me despelucen con el alto costo de una afeitada en época decembrina y me quiten lo poco que gano. Mejor espero el próximo año a que abran la Barbería de la Alcaldía de Guaicaipuro que afeitan gratis y con cariño.

Referencias:

1- www.quo.es/ser-humano/historia-barba-afeitado

2.- http://www.lagranepoca.com/ciencia-y-tecnologia/35384-rostro-de-cristo-seria-muy-diferente-a-como-lo-conocemos-dice-estudio.html

3.- guerrillaviaweb.blogspot.com/2010/12/semblanzas-literarias-en-torno-bolivar.html

4.- https://archive.org/details/bolvarylaemanc01olea

5.- www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/diabu/diabu1a.htm



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Héctor Yi Durán

Ing. Luchador Social

 hectoryi@gmail.com

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