2016, muchas penas, pocas glorias

Dado que éste será mi último artículo del año, lo dedicaré a escribir algunas reflexiones de lo que considero fue el año que concluye, para ello debo aplicar la técnica del termómetro habida cuenta de que no hay cifras oficiales por donde guiarnos para hacer un análisis científico donde aplique método científico, en sustitución de ello aplicaré método ojo por ciento, es decir, observando, oyendo, mirando, sintiendo.

Según CEPAL, Venezuela tendría para 2016, crecimiento económico negativo, entre -7 y -10%, con una inflación cercana al 725%, un primer dato dado por el organismo internacional el mes de agosto. Si esta cifra es cierta (la cual está superada en la realidad) nos ubica en una posición terriblemente negativa ya que cuando se une recesión con inflación se hace necesario aplicar políticas públicas que seguirán golpeando a la población, es una pena. La política de precios marcada por los terroristas de Dólar Today, con el añadido de comerciantes inescrupulosos, no fue debidamente tratada, ahora cuando cunde el pánico en la población, vemos a un súper-.intendente, con ínfulas de dictador, golpeando pendejos, como si ese fuese el remedio, diría Luis Herrera, tarde piaste pajarito, se dolarizaron los precios de alimentos, medicinas, repuestos y pare usted de contar, lo que ha profundizado la fetichización de las mercancías (Marx), o como diría el poeta, el niño pobre ante el juguete caro, allí el súper-intendente de precios in-justos, calla e invisibiliza la tragedia, es una pena. Cuando estaba cerrada la frontera con Colombia (me comentó un amigo) el dólar paralelo se mantuvo más o menos estable, la abrieron y se disparó, y se terminaron de llevar los billetes depreciados, lo que indica que el contrabando sigue haciendo lo suyo, ahora, el BCV, de una manera tardía emite nueva moneda, es una gloria, reconociendo así que eso de la inflación es una realidad. El gobierno se ha movido a nivel de la OPEC y Rusia para lograr mejorar el precio del petróleo, es una gloria, sólo que re-marca su política ya derrotada de dependencia de los hidrocarburos, es una pena. En el año que termina se consolida el proyecto de explotación del Arco Minero, donde quizá entren algunos recursos, es una gloria, pero, pagando el más alto de los precios que jamás pensé pagaríamos, el de la destrucción de las fuentes de agua más importante de la Nación, es la más grande de las penas con las que tendrán que cargar y que jamás olvidaré y me opondré hasta desde mi tumba.

En lo social, el pueblo sufre los latigazos de la economía a lo cual hay que añadirle los servicios públicos con el agravante de la situación del gas doméstico que nadie explica y la gasolina cuya distribución se mantiene inestable, es una pena. Se han seguido entregando viviendas, es una gloria.

En lo político, sus actores dieron una demostración que raya en la estupidez, pues difícilmente se oye un discurso coherente, la oposición fue un fiasco que por ambiciones grupales y personales, botaron la única carta que tenían, constitucionalmente hablando, como era la del referéndum, ahora se encuentran atrapados sin salida, es una pena (para sus seguidores) ya que lograron movilizar buenísima cantidad de ciudadanos, pero, sobre la base del engaño, la gente se frustró, luego se refugiaron en la mesa de "diálogo" para demostrar su fragilidad, es una pena. El Gobierno-Partido, se encuentra casi a diario en un incesante monólogo, pues, entre vítores y exaltación a propuestas que no terminan de cuajar se masajean el ego sin lograr avances significativos, demostrado con las palabras del Presidente Maduro quien exhortó a gobernadores, alcaldes y dirigentes a buscar al pueblo y codearse con ellos, donde la invisibilidad del equipo dirigencial queda al descubierto, lo que a estas alturas del juego causa una profunda pena. La otra izquierda, siguiendo los malos ejemplos, creen comérsela ejerciendo la política desde Caracas, a través de los pocos medios que le dan cabida, con una política mono-temática siguen siendo unos ilustres desconocidos en las regiones, es una pena. Así las cosas, 2016, se nos va con MUCHAS PENAS Y POCAS GLORIAS. ¡HASTA EL 2017! Y SOMÉNTANSE A UN EXAMEN DE COCIENCIA PORQUE TAL COMO VAN LAS COSAS, NO ES. ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!



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Ezequiel Aranguren


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