A propósito de ser ciego

El madurismo se debate entre suicidarse o asesinar a Venezuela

Una de las consecuencias frecuentes de la pérdida de cohesión entre los partidos que participan en coaliciones que apoyan al régimen es el esfuerzo para eliminar temas muy conflictivos del campo de la política de partido, transformándolos en asuntos legales o técnicos. El fin es ganar tiempo, ya que las soluciones legales son notoriamente lentas. Típicamente surgen cuestiones de constitucionalidad sobre ciertas leyes y decisiones, y los asuntos pasan al Tribunal Constitucional. La legitimidad de dejar que sea el poder judicial el que tome las decisiones esencialmente políticas en una democracia es siempre dudosa, y en los países en los que los órganos de tipo judicial son de creación reciente, sus decisiones es aún menos probable que sean consideradas vinculantes

Juan Linz – La quiebra de las democracias -

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El madurismo es la degeneración política de la malograda democracia venezolana porque está integrado por los residuos mas recalcitrantes del poder quienes pretenden imponer un sistema de gobierno autoritario y unipensativo que llene de pobres a Venezuela con el propósito de perpetuarse en el poder, porque en la medida en que exista esa pobreza, en esa medida, las masas necesitarán la existencia de un Estado "benefactor", aunque sólo les reparta migajas de la enorme renta petrolera que produce Venezuela.

La cúpula del autodenominado Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), se hace llamar "chavista", cuando incluso, una vez conocidos los resultados de las elecciones parlamentarias de 2015, quedó en evidencia que el pueblo, el cual una y otra vez era leal a Chávez dándole su voto, abandonó a quienes, en vez de haber continuado las ideas bolivarianas, se convirtieron en traidores no sólo al pensamiento del líder revolucionario, sino que al saquear el tesoro de la patria y mancillar el llamado libro azul, traicionaron a la nación en su conjunto.

De hecho, el madurismo ha generado en el país una máxima de podredumbre, al destrozar aceleradamente en la pobreza a millones de ciudadanos desde su ascenso al poder (2013). Lo único que ha logrado impulsar Maduro y sus ramplones ha sido una inflación de tres cifras anuales, quiebra del aparato productivo, decrecimiento económico, pulverización del salario y una terrible impunidad sobre la cual se manejan las mafias paralelas de la economía con la repartición de nuestras divisas y la monopolización en la distribución de los alimentos, tanto en grupos "bachaqueros", como en castas importadoras, sobre lo cual debemos sumar los "ideados" Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), que vienen a ser la perversa herramienta "alimentaria", porque obliga al pueblo, especialmente al más pobre, a tener que arrodillarse en su dignidad y pensamiento ante el hambre.

Igualmente, el madurismo actúa en asociación con bandas de delincuentes que han llenado al país de sicariatos¹, secuestros, extorsiones y hasta de grupos definidos por voces oficiales como "pranato" (líderes carcelarios que controlan interna y externamente grupos criminales que someten a la sociedad). Semejante realidad es parte de un espejo roto que nos muestra la quiebra moral de nuestras instituciones y la sociedad, es decir, la muerte del Estado democrático.

Pero el centro de la definición madurista está en la simbiosis y división de corrientes fascistas, nazistas y stalinistas en la repartición y control por la hegemonía del poder, es decir, los sistemas políticos más degenerados, represores y asesinos del siglo XX. El madurismo y todos sus factores execrables quedan en evidencia una vez fallecido Hugo Chávez, cuando se dilata de adentro hacia afuera la perversión de sus formas de gobierno; verbigracia, edificado a través de mafias, corrupción y aplicación de una "justicia" arbitraria y autoritaria del poder, mientras que el chavismo como movimiento de masas, es todo lo contrario, porque es una fuerza sostenida desde afuera hacia adentro, sostenida sobre la base del pueblo, cimentada en el poder popular.

Sobre el fascismo, los gobernadores de Aragua, Carabobo y Bolívar representan el triángulo de aquella sentencia de Mussolini: "O ora o mai piú" (Ahora o nunca), sólo que entre las diferencias de los primeros y el protagonista de la denostada frase en el contexto político del siglo pasado, los primeros lo hacen desde el poder, aquel lo hacía desde la oposición, pero en ambos casos, la conducta se exalta hacia la consecución de originar una crisis extraparlamentaria, es decir, el objeto es alterar el equilibrio de un poder fundamental para articular estrategias políticas que permitan avanzar en sus deseos hegemónicos o de acceso al poder. No sería especulación, decir que algunos de esos gobernadores tienen deseos personales, o son tentáculos de otras divisiones en el control del partido oficialista, que pugnan en la búsqueda del poder presidencial.

Por ello, el madurismo en su concepción fascista tiene un comportamiento político análogo con las huestes que buscan defenestrar a los sectores que se les oponen a través de sentencias amañadas en el contexto político, bajo el discurso de los "supremos intereses de la nación", aunque ello violente los propios derechos constitucionales relacionados con la solicitud de un referendo revocatorio para evaluar la continuidad o salida del presidente de la República. Incluso, el reciente lanzamiento de un micrófono de uno de éstos fascistas para agredir a otro de sus homólogos en el propio hemiciclo del parlamento, se asemeja al génesis fascista contra un diputado comunista de nombre Francesco Misiano un 13 de junio de 1921, por parte de los llamados "camisas negras".

Sobre su relación con el nazismo, el madurismo es la estirpe en negociaciones con aquellos quienes le garanticen su perpetuidad en el poder. Por ello, su consonancia con el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Recordemos el conocido "Pacto de Acero" entre Hitler y Mussolini aquel 22 de mayo de 1939, con el propósito de una ayuda mutua en el plano de la guerra por "tierra, mar y aire". La firma era un apoyo incondicional y recíproco de una parte con la otra, que en términos bélicos suponía una superioridad de Alemania sobre Italia en sus planes expansionistas, debido a su poderío militar y económico.

Llama mucho la atención, que la semántica madurista además de firmar pactos tras bastidores, especialmente con aquellos que le garanticen su permanencia en el poder, como su relación con el TSJ, también está en plena sintonía con Mussolini quien días después de haber firmado tal "acuerdo" con Hitler, le envío una comunicación para aclarar algunos puntos relacionados con su posible intervención en acciones bélicas después de 1942, entre los cuales se decía que ambas naciones estarían "constantemente en contacto", razón por la cual, no es casualidad que el programa de quien ejerce funciones de presidente en Venezuela, tenga un programa denominado: "En contacto con Maduro".

Las prácticas que aplica el madurismo para perseguir a sus opositores y críticos a través del llamado Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), el cual hasta extralimita sus funciones en clara invasión de las competencias del ministerio público, sus estructuras se asemejan con el servicio de seguridad alemán nazi, Sicherheitsdienst, órgano muy poderoso que se convirtió en tan oscura época en el instrumento para controlar a los partidos y arrinconar a la disidencia tanto del propio partido nacionalsocialista, como de otras organizaciones que posteriormente quedaron desaparecidas. ¿Para qué hablar del presidente del llamado "Tribunal Popular", Roland Freisler, quien ejercía todas las funciones jurídicas contra quienes llegaban a su estrado, al convertirse en fiscal, magistrado y ponente? ¿Les recuerda algo con la realidad venezolana en su "sala constitucional"?

En cuanto al stalinismo, en el caso de Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, es evidente que ambos significan la hemorragia de un partido que no tiene dolientes. Por ello, Cabello y Rodríguez sólo vociferan metáforas en referentes de guerra o muerte. Así es la conducta de los antisociales en sus espacios, dentro o fuera de ellos, cuando por ejemplo, muestran sus armas o envían mensajes, amparados en códigos o vocablos propios de pandillas que dirigen sobre sus posibles víctimas de secuestros o asesinatos en determinada geografía agrícola, industrial, comercial, residencial o penitenciaria. Esa es la distinción política que no tienen otros voceros del PSUV, porque ese lenguaje sólo es pronunciado en quienes controlan el poder ¡Yo amenazo, tú obedeces!

Cabello y Rodríguez son para Maduro, lo que representaron Molotov y Kirov en tiempos de Stalin, salvando las distancias en hechos históricos. Molotov fue en importante medida, el perro faldero de Stalin, pero no por razones de ser un incondicional con éste, sino que de alguna manera anhelaba su posición, es decir, siempre estuvo tras la toma del poder del "comandante en jefe" como solía llamarle en sus apariciones públicas y privadas, pero en especial, y de manera irónica, después de su muerte.

Molotov era el terrorista de Estado, razón por la cual, las populares "bombas" que conocemos con ese nombre, tienen en tal "ideólogo" a su mentor. En cuántas reuniones entre Stalin y Molotov, el primero ordenaba al segundo, sobre todo, luego de finalizada la II Guerra Mundial, que negociara con norteamericanos y británicos de manera inflexible, es decir, imponiendo sus propias condiciones. Ese es el espejo de Cabello. El no negocia. Mantiene posiciones que no colaboran con el diálogo. Su acción consiste en dinamitar los posibles acuerdos que vayan dirigidos a tolerar y aceptar la heterogeneidad política.

Sobre Kirov, en algún momento Stalin habría dicho que había llegado el momento de "los hombres de la mente". Ambos coincidían en que la "educación política" era el centro para resolver los problemas internos en relación con la consolidación de la revolución. Kirok se caracterizaba por tener discursos que cercenaban los derechos de la oposición. Su objeto desde sus palabras era desmoralizar a quienes el stalinismo consideraba sus "enemigos".

No en balde, Trosky fue señalado en rol de "contra-revolucionario". Si vamos mas allá, Kirov, fue el autor intelectual de la colectivización forzada, es decir, los trabajos obligatorios e inhumanos de la época, sobre quienes ellos decidían, tenían que ser parte de semejante historia de vida. ¿Será casualidad o causalidad, el reciente decreto de Maduro en términos similares sobre la obligación que pretende hacer el ejecutivo en relación con los trabajadores de otras empresas? Si bien algunos autores señalan a Stalin y Kirov con muchas diferencias, en la praxis, sus acciones estaban muy vinculadas con los preceptos de liquidar al enemigo.

En consecuencia, entre Maduro y Stalin la cercanía del discurso está en pleno pensamiento ideológico. Sería bueno recordar algunos fragmentos de dos discursos. Antes y después de su pacto con los "aliados" para enfrentar a Hitler. En 1927, ante las advertencias en la desviación que había tomado la revolución bolchevique por parte de Trosky y otros críticos, y tal como lo señala Lozano (1987, p. 112), Stalin afirmó: "Si, camaradas. Soy rudo con los que de manera escandalosa y pérfida destruyen y dividen al partido". Por supuesto, de manera inmediata, pidió a los presentes, la expulsión inmediata de sus críticos del llamado partido nacionalista, mientras los presentes aplaudían y gritaban: "¡Eso, eso! ¡Te reprendemos! (ibidem).

En ese discurso, Stalin convenció a sus acólitos que el ser grosero no era una defecto, sino una "cualidad"; es decir, la escatología se convertía en una herramienta revolucionaria del lenguaje ¿Coincidencia en sus palabras contra la disidencia de su gobierno por parte de sectores auténticamente chavistas? Y qué podrán decir del actual discurso de Maduro, cuando Leffler (2007 p.70) nos recuerda palabras de Stalin en 1946 y en transmisión radial a toda la Unión Soviética: "La guerra, en realidad, fue el resultado inevitable del desarrollo de las fuerzas económicas y políticas del mundo, a partir del monopolio del capitalismo". Si bien tales palabras tenían mucha razón, en la actualidad, sobre Venezuela, lo que revela es una copia al carbón de la orientación del nefasto gobierno madurista, cuya realidad se distancia por razones históricas.

Es evidente que el madurismo es la unión más degradada del fascismo, nazismo y stalinismo, en el siglo XXI. Hoy, el madurismo se debate entre suicidarse o asesinar a Venezuela. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

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¹ http://www.aporrea.org/ddhh/n297327.html

²Judt, T. (2006) Postguerra. Una historia de Europa desde 1945. Traducción de Jesús Cuéllar y Victoria E. Gordo del Rey. Barcelona: Taurus

³ Arch, J. (1987) Origins of the Great Purges: The Soviet Communist Party Reconsidered, 1933-1938. New York: Cambridge University Press

Otras referencias.

Arendt, H. (1973) Los orígenes del totalitarismo. Buenos Aires: Santillana

Leffler, M. (2007) La guerra después de la guerra. Estados Unidos, la Unión Soviética y la Guerra Fría. Traducción de Ferran Esteve. Barcelona: Critica

Linz, J (1996) La quiebra de las democracias. Madrid: Alianza

Lozano, A. (2012) Stalin, el tirano rojo. Madrid: Nowtilus

Susaeta. Atlas ilustrado del Fascismo. Madrid: Giunti

Susaeta. Atlas ilustrado del Nazismo. Madrid: Giunti



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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