La ética mundana del godo mayor: Henry Ramos Allup

La ética del burgués Henry Ramos Allup fue siempre practicada por la oligarquía durante la cuarta República; la cual concuerda con la definición cíclica dada por el diccionario de los godos (Real Academia Española): parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores; conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona. Y la moral, como lo relativo a las acciones de dicha persona en relación con el bien o el mal. Aquí surgen dos preguntas: ¿cuál es ese "bien"?; y ¿a quién beneficia?

Es obvio que al inicio, en 1830, tal concepción resultaba apropiadamente despótica para los intereses de la oligarquía venezolana, al enmarcarse en la racionalidad (homo sapiens), el absolutismo (homo mecanicus), el utilitarismo (homo economicus) y el positivismo (homo adaptivus) que imperaban en esa época y que fue plasmada en la Constitución de ese año. Fue el "contrato social" sugerido por la burguesía francesa; con normas para supuestamente "establecer la justicia, asegurar la tranquilidad doméstica, proveer a la defensa común, promover la felicidad general, y asegurar el don precioso de la libertad, para nosotros y para nuestros descendientes" (preámbulo).

Pero; "nosotros" consistía en "ser dueño de una propiedad raíz cuya renta anual sea cincuenta pesos, o tener una profesión, oficio, o industria útil que produzca cien pesos anuales, sin dependencia de otro en clase de sirviente doméstico, o gozar de un sueldo anual de ciento cincuenta pesos" (artículos 14 y 27).

Con esta Constitución y las subsiguientes, la oligarquía oprimió y explotó al pueblo venezolano hasta la saciedad, en procura de beneficiarse con los placeres y las frivolidades de la vida social. Desde entonces, impuso la economía de puertos, el comercio y el mercantilismo europeo, con suficiente poder para manipular los sucesivos gobiernos que le garantizaban continuidad en las ganancias; en un clima de supuesta estabilidad política, jurídica, económica y social que controlaba el Estado creado para tal fin (poderes públicos, fuerza armada, etc.), además de la seguridad alimentaria y abrigo convenidos con los esclavos, sirvientes, manumisos y campesinos.

Tal estabilidad y seguridad involucraba asimismo una ética que propiciara desideologizar y despolitizar al pueblo; aislando a cada individuo e impidiendo de esta manera que subvirtiera el orden y debilitara el poder oligarca que, de hacerlo, con dicho "contrato social" (Constituciones) era sometido por la fuerza y de manera violenta con prisión, tortura o muerte.

En el transcurrir de la cuarta República, esta ética se fue transfigurando con la incorporación del capitalismo y la economía rentista, para fortalecer a la burguesía, perfeccionar el Estado a su servicio y empobrecer aún más al pueblo; reorientando las relaciones comerciales hacia los EEUU y modernizando los mecanismos de dominación a través de los medios de comunicación, de información y las nuevas tecnologías. Hasta alcanzar el clímax a finales del siglo pasado con el "contrato" tripartito (Fedecámaras, Gobierno y CTV), aplicando políticas neoliberales, reforzando la economía rentista, privatizando todo y el intento de desaparecer la fuerza armada para ser custodiados por el gobierno de los EEUU, entre otras.

En fin, una triste historia para el pueblo venezolano que nos hace recordar a cada rato el cínico y troglodita Henry Ramos Allup con su miserable verborrea oligarca, siempre exponiendo su mundana ética.

 

 



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Sergio García Ponce

Ex-vicerrector de Desarrollo Territorial de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

 sagarciap@yahoo.es

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