Clase Media en Positivo desmiente conformación de partido político

Las siguientes precisiones permiten: a) comprender la vigencia de “Clase Media en Positivo” concebida como un movimiento político no electoral orientado por el único objetivo de estimular a los sectores progresistas de este estamento social de la sociedad venezolana a incorporarse en las luchas del pueblo cuya participación protagónica es la clave del proceso transformador, hacia el nuevo Socialismo, encabezado por Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y b) señalar la desviación pragmática de disolver la iniciativa política, loable e inédita, de “Clase Media en Positivo” para sustituirla por un partido clasista con vocación de poder.

La lucha de clases entre, la Burguesía, la Clase Media o Pequeña Burguesía y la Clase Obrera se corresponde con el análisis marxista de la sociedad capitalista que queremos reemplazar por una sociedad socialista de nuevo tipo.

Las capas medias se confunden con estamentos situados arriba o abajo en la división de clases, por lo tanto no existe una clase media con un perfil bien definido y en todo caso no es creíble ni viable la constitución de un partido clasista de la pequeña burguesía que en nombre de la revolución margine a los sectores mayoritarios de la población no pertenecientes a la clase media y que representan la fuer za decisiva de la revolución bolivariana tradicionalmente excluida del poder.

A diferencia de la clase obrera privada de toda propiedad o que vende su fuerza de trabajo para subsistir, las capas medias están formadas por pequeños propietarios o productores individuales o que viven de los ingresos provenientes de una profesión.

El movimiento estudiantil de 1928, en lo fundamental, estuvo dirigido por jóvenes pertenecientes a familias acomodadas, incluso hijos de terratenientes, pero su éxito histórico se debió a la participación del pueblo que decidió apoyar a los estudiantes en su acción antigomecista. En los años siguientes hasta el año 36 no se volvió a presentar la emergencia revolucionaria del movimiento estudiantil y sus dirigentes, con excepción de quienes abrazaron la ideología revolucionaria de la clase obrera, terminaron siendo fundadores de partidos pequeño burgueses con los lideres del 28 a la cabeza, Betancourt, Leoni y Jóvito Villalba.

Estos partidos incluyendo a COPEI, tradicionalmente más representante de la burguesía que de la clase media, durante el ejercicio del poder favorecieron a la oligarquía, al imperialismo y al clientelismo político. Con el enriquecimiento de sus acólitos, a través de los vicios de la corrupción y la burocracia, permitieron el crecimiento y el fortalecimiento de la clase media durante la IV República con un contingente de nuevos ricos muy diferente a los artesanos, pequeños propietarios, profesionales y técnicos honestos. Dentro de esa madeja confusa de capas integrantes de la clase media se agrega sin definiciones precisas un contingente de estudiantes de clase media pertenecientes al sector privado de la educación.

Algunas ideas de la clase media han sido muy bien estudiadas por los investigadores sociales entre ellas se pueden citar las señaladas por Guillermo García Ponce en su obra “Ideas y Comportamiento Político de la Clase Media: a) pensamiento cambiante, b) miedo a la revolución, c) a la izquierda, d) incertidumbre, e) el radicalismo pequeño burgués, f) oportunismo, g) fragmentación y centralismo, h) el culto al fraccionalismo, k) simulación, l) personalismo, m) egocentrismo, n) presunción y excesiva vanidad, o) formalismo p) entre la depresión y el optimismo, q) el reformismo pequeño burgués y r) el problema del poder. “Clase Media en Positivo” nunca fue un movimiento seducido por las ideas clasistas de la clase media. Su papel fue y ha sido siempre atraer a las capas pobres e indecisas de la clase media hacia la política socialista revolucionaria, para independizarlas de la influencia de la oligarquía y el imperialismo, de manera que contribuyan con su acción política a darle el poder al pueblo.

“Clase Media en Positivo” no tiene una posición antipartido, por el contrario en nuestro movimiento se abriga la participación de militantes de cualquier organización política revolucionaria que quieran hacer frente común en una visión táctica apoyada por el Presidente Chávez de estimular una respuesta positiva de algunas capas de la clase media hacia el proceso de la revolución bolivariana. Se trata fundamentalmente de apoyar a la clase obrera y a los sectores populares venezolanos para luchar contra la constante amenaza de la oligarquía, el fascismo y el imperialismo.

La “Clase Media en Positivo” no se convertirá en un partido clasista de la pequeña burguesía para poner a girar su política alrededor del problema de la detentación del poder. No vamos a incursionar en la aventura de predicar una teoría revolucionaria de la clase media, lo cual sería un disparate ideológico que solamente cabe en mentes alucinadas por el egocentrismo, el personalismo, la simulación, el fraccionalismo y el oportunismo las cuales son ideas extrañas a la filosofía de la revolución bolivariana donde cada vez, toma más importancia el paradigma de la ética bolivariana y martiana para la construcción del socialismo del siglo XXI.

Clase Media en Positivo continuará, mejorando su participación en el proceso revolucionario, sin convertirse en un partido con aspiraciones electorales lo cual es perfectamente legítimo para respaldar desde esta posición la política del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y a la red de partidos políticos que lo apoyan. Dejamos en libertad a nuestros integrantes para militar en otras organizaciones políticas o votar por el partido del proceso revolucionario que más le complazca.

Por otra parte nos parece, por lo menos inoportuno, de parte de los disidentes de Clase Media en Positivo no haber comprendido la necesidad política de diferir la discusión, para después de las elecciones de diciembre, sobre la pretendida disolución de Clase Media en Positivo y su sustitución por un partido clasista de la pequeña burguesía, lo cual implicaría cambiar sus fundamentos filosóficos, su táctica y estrategia política por la misma visión pragmática que caracterizó la vieja política y hundió a los partidos tradicionales en el basurero de la historia. Consideramos que el papel más favorable que debemos jugar los revolucionarios ahora y siempre es contribuir a presentarnos juntos, todas las organizaciones que apoyamos el proceso revolucionario, como un cuadro apretado para defender el seguro triunfo del Comandante Chávez en diciembre y propinarle así, sin debilidades, otra derrota inevitable a la oligarquía y al imperialismo.


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