Si hay hambre pero de soberanía

Nos ha tocado observar la cruda realidad mundial y nos aterra, ¡si hay hambre, si se mueren millares de seres humanos diariamente por falta de una dieta mínima necesaria, cada día se dificulta conseguir los alimentos que nutren millones de seres, pero detengámonos un momento para, en medio de la desesperanza analizar los por qué de este fenómeno.

Esta reflexión no es para identificar a Venezuela, aunque muchos disociados quisieran que así fuese; según la FAO, que es el organismo mundial de la ONU dedicado a la alimentación global, existen por lo menos mil millones de almas en el planeta que sufren y mueren de hambre; sin embargo las cifras de producción alimenticia señalan que se cosecha el triple de alimentos requeridos para satisfacer la demanda mundial. ¿Qué pasa entonces, y como este infierno llegó a nuestro país? Aunque es bueno señalar que la misma FAO reconoce la disminución de la pobreza extrema en el país, gracias al proceso adelantado en estos 17 años de confrontación de modelos.

La Organización Mundial de Comercio OMC es un frente multinstitucional y multinacional que conforma el entramado de las transnacionales con las naciones que producen mercantilmente la mayor cantidad de alimentos necesarios para el mundo, pero estas lo hacen para enriquecer a los dueños que controlan este y otros sectores financieros, farmacéuticos y militares del globo. Monsanto por ejemplo es una transnacional, ícono de esta situación; esta empresa se involucra desde la producción de semillas, hasta la cosecha de una diversidad alimenticia que le permite controlar los mercados; además experimentan con ellos para mutarlos y lograr los llamados transgénicos, cuya peligrosidad al consumo humano es un tema de alta discusión.

Los alimentos para estos empresarios son un gran negocio mercantil y hasta político; para ellos el precio y los márgenes de ganancia dominan su desarrollo; y para obtener grandes beneficios ejecutan acciones que van contra las necesidades del ser humano. Resulta extraño verdad, pero basta escrutar el recién operativo llevado a cabo por la OLP, al detener a empresarios que escondieron millares de huevos hasta dejarlos podrir, con la finalidad de mantener el alza de precios. Fijémonos igualmente en el precio de la cerveza: el dueño de la mayor empresa productora del producto en Venezuela, decidió solicitar préstamos en dólares para su producción, pues el gobierno consideró que ellos, dueños de la Polar sobrefacturaban las compras internacionales de cebada para engordar las arcas de esta corporación en el exterior con los diferenciales cambiarios y con todo, aumentaron los precios de la bebida de manera exorbitante. Diera risa sino fuese un drama el show organizado en el estado Táchira, cuando una bandada desquiciada cruzó la frontera entre Venezuela y Colombia para en un tour mediático hacer compras en Cúcuta en lo que llamaron "un corredor humanitario", que a la final hasta las mismas autoridades colombianas tuvieron que admitir que solo fue una venta multimillonaria de artículos venezolanos, si venezolanos, a precios superiores al indicado en el producto subsidiado por el gobierno venezolano.

Curioso no? Pero es hora de marcar diferencia, no podemos seguir deteniéndonos en particularidades a esta agresión calculada, planificada, con objetivos claros contra nuestra Nación, cuyo pecado es querer cambiar un sistema oprobioso contra la humanidad, dirigido por grandes poderes fácticos que pretenden dominar el mundo a sus anchas; que pelean entre ellos mismos por posicionarse y reordenar el mundo a su estricta conveniencia sectorial. ¿Que no estamos preparados para asumir nuestro propio desarrollo?, ¡falso de toda falsedad¡ Los EEUU siempre han vigilado nuestras posiciones, siempre hemos estado infiltrados; primero por el peligro que representaron los sueños de Miranda y luego Bolívar para organizar una Nación poderosa que comenzara desde el río Grande al norte de México y finalizara en La Patagonia al sur de Argentina, o luego con Bolívar desde la efímera Gran Colombia, disuelta por las ambiciones desmesuradas de Paéz y Santander, impulsados por las oligarquías de Venezuela, Colombia y la diplomacia norteamericana. Luego con la aparición del petróleo la injerencia ha sido permanente hasta nuestros días cuando aparece Chávez para su dolor.

Ellos están claros, de acuerdo a sus planes si somos una amenaza, seguir el legado de Chávez que alborota y despierta a una Latinoamérica adormecida por muchos años, y que ha levantado a su gente, desde México, Honduras, Guatemala, El Salvador, Panamá, Colombia, Chile, y ahora Brasil, donde vemos levantamientos populares de estudiantes, campesinos, trabajadores y pueblo llano que reclaman; que si pasan hambre; que si son excluidos de los beneficios negados por sus gobiernos; que les apartan, reprimen y asesinan porque no aceptan doblegarse ante el imperio.

Si mis queridos compatriotas, si hay hambre en Venezuela, pero de justicia que impida la impunidad; hambre de equidad, paz para la convivencia entre hermanos; hambre de fe y esperanza para salir adelante pese a las dificultades enfrentadas en este proceso incluyente, pero que la ceguera cultural y mediática impide ver a muchos para apreciar lo nuestro; el mismo mal que sufrieron Miranda y Bolívar de buena parte de ese pueblo que liberaron para darnos Patria.



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Henry Hernández Armas

Analista social, experto en Imagen Corporativa, Relaciones Públicas, Estudios Sociales.

 hernandezarmashenry@gmail.com

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