Alerta!, Venezuela debe solicitar Ayuda Internacional para enfrentar esta Guerra

Para grandes males, grandes remedios. Los delitos difusos escapan a las leyes ordinarias

De entrada, nos hallamos ante delitos difusos sui géneris que nos recuerdan la Invasión de California y a Juan Augusto Suter [1] como víctima de delitos especiales que merecen acciones no menos especiales.

La valentía de nuestras acciones suelen ser del tamaño de nuestras dificultades, tal es el texto de un proverbio tomado de Simón Bolívar, palabras más, p. menos.

Durante los tiempos de "El Jinete Solitario"-personaje del cine de EEUU, años 40-sus enemigos usaban revólveres al igual que él y su ventaja residía en la inteligencia exhibida por ese guardián de la Justicia, al margen de todo tipo de corruptelas.

Hasta ahora ha resultado muy rentable hacerse malhabidamente de unos cuantos dolaritos o bolivaritos y purgar írritas condenas con todos los gastos carcelarios pagados; sigue siendo rentable pretender tumbar una Admiración Estatal, destruir ½ Venezuela con personas y bienes materiales incluidos, para luego pagar unos pocos años de prisión o arrestos, si a ver vamos.

Décadas después apareció Superman-otro personaje del mismo cine ya citado-cargado de miltipoderes que armoniosamente tenía que enfrentarse a genios de la maldad, a científicos sicópatas, o a varios criminales con iguales y hasta superiores poderes, cosas así.

Pues, bien, hoy Venezuela confronta enemigos con poderes delincuenciales jamás conocidos antes, con la comisión de delitos que se han traducidos en malestares populares propios de los tiempos más atroces de las guerras convencionales, pero, esta vez, guerras sólo mata bolsillos que sólo mata con hambre inducida.

Por supuesto, las leyes penales nuestras, en esta "modernidad burguesa", se han caracterizado por su blandenguidad contra al comercio inescrupuloso que siempre han sido y existido, y que hoy se ha pretendido enfrentarlo con sus penas codificadas sólo para guerras y delitos preconvencionales.

Esta falla del actual Código Penal se estrellaría contra los actuales y difusos delitos, salvo que muy urgentemente Venezuela pida Ayudas Internacionales para la implementación y con la mayor brevedad de la implementación de los CLAPs y la Distribución nacional, hasta el último rincón, de las Bolsas Casa por Casa. Confrontamos una verdadera y atípica calamidad económica.


[1] Stefan Zweig, Momentos estelares de la humanidad.



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Manuel C. Martínez


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