Solo podía ser venezolano este magnífico e intrépido hombre (3/5)

El general venezolano, Antonio José de Sucre, en conocimiento de que desde Pasto, Nueva Granada, hoy Colombia, avanzaba una unidad realista bajo las órdenes del mariscal de campo Melchor de Aymerich, en refuerzo de las tropas que se hallaban en Quito, Ecuador,  envía al Teniente Coronel Cayetano Cestari en dirección a ese sitio a fin de retardar la marcha del refuerzo realista. Sucre, con el grueso de las tropas se pone en movimiento hacia Iñaquito, Perú, y presenta batalla a los realistas allí acantonados. Durante la ejecución de este desplazamiento el 24 de mayo de 1822 se produce la Batalla de Pichincha, en las faldas del volcán Pichincha, la victoria de Sucre se completa con la capitulación que el jefe patriota concede al Mariscal Aymerich el día siguiente 25. 

Con esta espléndida victoria Sucre consigue se decida a su favor la vacilante y delicada situación de Guayaquil, lo que allana  los trámites para su incorporación a la Gran Colombia y ésto le permite a Sucre poder maniobrar mejor para el logro de la libertad plena del territorio que conforma hoy la República de Ecuador. El 18 de junio de ese año 22, Simón Bolívar lo asciende a General de División y lo nombra Intendente del Departamento de Quito. Sucre al frente de los destinos de Ecuador, desarrolla una positiva obra de progreso: Funda la Corte de Justicia de Cuenca, en Quito pone a funcionar el primer periódico republicano de la época “El Monitor”, e instala en esta última nombrada ciudad la Sociedad Económica. Su trabajo es arduo, tanto, que día 6 de septiembre de 1822  firma en Quito 52 importantes documentos.

En cuanto al interés que demuestra Sucre con relación a la instrucción del pueblo, es conocido que cuando ocupa aquel puesto halla en Cuenca 7 escuelas y al dejarlo existen  20. A comienzos de 1823, el Perú llama a Simón Bolívar para que se haga cargo de la empresa libertadora, pero ante la imposibilidad de viajar de inmediato designa a Sucre con las más amplias facultades y entre esas facultades, Sucre puede: Pedir la ratificación del Tratado de Alianza concluido por los plenipotenciarios del Perú y Colombia el 6 de julio de 1822. Proponer el plan de operaciones para las campañas que se debían desarrollar, o reformar aquellos que estuviesen vigentes. Permanecer en el país como agente diplomático con libertad para intervenir en las operaciones militares.  Garantizar en nombre de la República de Colombia cualquier tratado de evacuación del territorio que ocuparan las fuerzas españolas y, Suspender las hostilidades entre las fuerzas peruanas y realistas.

El 10 de mayo de 1823 Sucre llega a Lima y al día siguiente presenta credenciales, en el momentos cuando el Perú hacía frente a una situación muy delicada como consecuencia de la inestabilidad política y del reciente fracaso de los republicanos en cuanto a lo militar. Sucre con la División Auxiliar, gran colombiana, marcha a la ciudad de Arequipa, Perú, donde actúa en combinación con el General Andrés de Santa Cruz. El 30 de mayo Sucre recibe el nombramiento de Comandante del Ejército Unido y el 21 de julio fue proclamado Jefe Supremo Militar, cargo aceptado por Sucre con la condición de ejercerlo solamente en el teatro de la guerra. A pesar de la victoria del General  Santa Cruz en la batalla de Zepita, Perú, el 25de agosto de 1823, la campaña militar fracasa y Sucre retorna a Lima, después de su retirada de Arequipa, operación elogiada por las autoridades civiles que afirman: "Las estratégicas disposiciones del General  Sucre en Arequipa, al retirarse oportuna y voluntaria, le permiten salvar parte del ejército; si se queda habría realizado el sacrificio más inútil"

El 1 de septiembre del mismo año 23 llega Bolívar al Perú, y desde el mismo día cuenta con la cooperación de Sucre en la ejecución de múltiples tareas, tanto militares como políticas. Sucre en su condición de Comandante General del Ejército Unido participa en las operaciones que conducen al triunfo de los republicanos en la Batalla de Junín el 6 de agosto de 1824. Estando allí recibe de Bolívar el encargo de la conducción de las operaciones finales de la campaña libertadora del Perú, ésto sorprende a Sucre, pero tal encomienda se debe a que en una  disposición emanada del Congreso de Colombia de fecha 28 de julio de 1824 le revocan a Bolívar  las facultades extraordinarias que antes le habían conferido, retirándolo del mando de las tropas gran colombianas existentes en el Perú. A fines de octubre de ese año 24, desde Cuzco, Perú, los realistas lanzan su ofensiva contra el Ejército Unido Libertador y Sucre maniobra para evitar el tener que librar combate en condiciones desventajosas, trasladando sus fuerzas al Campo de Ayacucho, donde hace frente a los realistas el 9 de diciembre y obteniendo un rotundo triunfo para las armas republicanas; los vencidos se entregan mediante una capitulación concedida por Sucre.



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José M. Ameliach N.


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