Mensaje a Pérez Abad

Si no acabamos con los bachaqueros, persistirá la escasez y no habrá precio justo que valga

El bachaquerismo sigue intacto, se moviliza con el apoyo de las redes sociales y en moto, de manera que en un día su soldadesca toda recorre docenas de abastos y supermercados y cada uno de ellos no hace colas porque sus compinches las comienzan desde tempranas horas de la madrugada y todo ello lo único que lo explica es porque esa práctica ilegal de revender, les reditúa fabulosas ganancias, como para que la totalidad de los que allí operan, obtengan sus buenas pagas.

Tres jóvenes muchachas, dos hermanas y una prima, que hacen parte de esas mafias, nos informaron, sin que hiciéramos esfuerzo alguno para ello, durante una cola que hicimos hace escasos días en el Bicentenario de Terrazas del Ávila, que ellas obtenían semanalmente, cada una, no menos de cinco a seis mil bolívares en ese negocio, en el cual su participación se limitaba sólo a comprar todo lo que pudieran en los dos únicos días que por cédula les correspondía. Nos agregaron que eso les imponía levantarse muy de madrugada y tener que "calarse" estas colas, pero que valía la pena, lo decían muy sonreídas. Ya cuando estábamos casi listos para pasar al establecimiento, eran ya casi las 10 am, nos dijeron que de allí irían directo a Plan Suárez de la Urbina, pues ya tenían en ese supermercado quien les estuviera haciendo la cola…

Veamos algunos pocos ejemplos de esas enormes ganancias que no las produce ningún negocio o explotación comercial o industrial aquí en Venezuela, ni en otro país del mundo y que, por supuesto, tal cual lo adelantamos en el título de la nota, en tanto el bachaquerismo no sea erradicado de raíz y sus responsables sancionados con todo el peso que contemplan las leyes, seguirá el desabastecimiento y la especulación cada día in crescendo y, por otra parte, no habrá precio justo alguno que sea acatado, pues las ganancias que en él se admiten, como máximo el 30%, que es mucho más de lo que usualmente rige en cualquier economía del mundo no sometida a esta agresión tan bárbara como la que se le está haciendo a nuestro país, se las mirará como una miseria frente a los enormes porcentajes que se obtienen a través del bachaqueo:

El kilogramo de leche en polvo la compran a Bs. 80/90 y la revenden a Bs. 4.000,00, obteniendo un beneficio de más del 3.000%; la harina arepera, sea la de marca Polar u otra, la adquieren por bultos de 24 paquetes de a kilogramo en Makro, en menos de Bs. 500,00 y el mismo bulto lo revenden en Bs. 15.000,00, detallado por kilo a Bs. 800 y hasta un mil, lo cual significa una ganancia de más del tres mil por ciento; el azúcar la compran a Bs. 80,00 y la revenden a Bs. 800 y hasta un mil bolívares y para no extendernos más, pues cada venezolano está enterado y muy bien de los niveles a que llegan estas estafa, observamos que el café lo compran a Bs. 700 o 1.200 el kilo y lo revenden a Bs. 4.500 y cinco mil bolívares. Ayer sábado de casualidad no nos dio un infarto cuando vimos en el Excelsior Gama que la pechuga de pollo que apenas dos semanas atrás la habíamos comprado allí mismo en Bs. 1.250 el kilo, ya estaba en Bs. 5.200,00.

Efectivamente, mientras no se tome la decisión de darle el golpe mortal a los bachaqueros, a todos, por supuesto, a los distribuidores que suministran los productos en la "clandestinidad" (?) y a la soldadesca que sale a la calle a la reventa, sin que nadie se lo prohíba, como sucede, por ejemplo en los alrededores de la Redoma de Petare, en el propio casco de Antímano, en las calles adyacentes al Cementerio y en el mercado de Chacao (el que inauguró la Alcaldía en 2008), por mencionar sólo esos cuatro lugares, pues son muchísimos más, el desabastecimiento cada día se hará más crítico, el número de bachaqueros se seguirá incrementando y crecerá como la hierba, pero lo más grave aún es que, lo reiteramos, ninguna política de precios justos que aplique el Gobierno tendría efecto alguno en beneficio de un pueblo que ya está pasando mucho trabajo porque su salario ya no le alcanza para cubrir las necesidades más básicas del hogar.

Seguimos insistiendo en que el problema debe ser atacado de forma inclemente en sus causas. Insistimos una vez más, guerra sin cuartel a los bachaqueros en todas sus instancias, debe ser la consigna y el accionar del gobierno si quiere quitarle a los venezolanos esta tremenda angustia y desesperación que los agobia día tras día, buscando cómo y dónde comprar los alimentos básicos que necesita para poder vivir tranquilamente y a precios que pueda pagarlos. Vale agregar, conforme a los resultados producto de nuestra propia indagación, que la mayoría de las personas que hacen cola no culpan a más nadie de lo que está sucediendo con los alimentos, sino al mismo gobierno…!!!

Esa percepción hay que cambiarla ya, sin dilación alguna y una de las acciones que por seguro estamos coadyuvaría a ello, es la declaratoria de guerra frontal e implacable y sin descanso alguno a los bachaqueros y a los especuladores, hasta su total derrota.

Para quienes sostienen que el problema del desabastecimiento se debe a que ha bajado sustancialmente la producción de los alimentos esenciales, los estudios realizados sobre el tema por la economista de la USB, Pasculina Curcio, son contundentes al demostrar la falsedad de esa percepción. Más bien ella comprueba con dicha investigación, que la producción no sólo ha mantenido su normal crecimiento en algunos rubros durante el período que fue analizado (años 2012,13,14 y 15), sino que en la última etapa del mismo creció, por lo que para la investigadora, el desabastecimiento no es real, es ficticio y aun cuando en la vida cotidiana se muestra muy evidente, ello sucede porque hay acaparamiento y desvío inducido de esos bienes (¿contrabando?), de manera que los bachaqueros mayores, de acuerdo a su trabajo de investigación, son los productores y, por supuesto, quienes monopolizan la distribución.

La economista Curcio es especialista e investigadora de estos temas, egresada de la UCV en 1992, tiene un Magister en Políticas Públicas del IESA y un doctorado en Políticas Públicas de la Universidad Simón Bolívar, de manera que sus credenciales ya nos las muestra como una persona muy entendida en la materia y que por ello nos ofrecen mucha confiabilidad sus opiniones, de allí que los invitamos a que lean seguidamente un buen resumen de las conclusiones de sus estudios en este enlace que hemos tomado de la Internet: Venezuela: ¿escasez de alimentos o chantaje? (por Pasqualina ...)

"Tanto la producción como la distribución de los 10 alimentos más difíciles de adquirir, por los cuales hay que hacer largas colas (harina de maíz precocida, arroz, pastas alimenticias, leche, aceite, margarina, café, carne de pollo, carne de res y huevos de gallina) están concentradas en no más de 10 grandes empresas privadas.

A manera de ejemplo, el alimento que más consume el venezolano es la harina de maíz precocida (..) Esta harina ocupa el primer lugar de la lista de alimentos más consumidos, representando el 11,4% del consumo total de alimentos diarios. En promedio, el venezolano consume 115,7 gramos diarios de esta harina. Se requieren alrededor de 97.000 toneladas mensuales para abastecer al pueblo venezolano. La capacidad instalada de producción nacional de harina de maíz precocida es 125.450 ton/mes, de las cuales el 81% está concentrada en ocho (8) empresas privadas. De éstas, solo una cuenta con el 62% de la producción de harina.

Estas 10 grandes empresas privadas, sobre las cuales recae la responsabilidad de abastecer de alimentos al pueblo venezolano no han disminuido sus niveles de producción, no han cerrado las líneas. Por el contrario, en sus reportes se registran incluso aumentos de producción. Siguiendo con el ejemplo, la producción de harina de maíz precocida de una de las empresas con mayor capacidad instalada, pasó de 43.159 ton/mes promedio en 2014 a 49.600 ton/mes en 2015.

Representantes de la industria de alimentos insisten en que la causa de la escasez es la disminución de la producción atribuida a dos aspectos: a la política de regulación de precios de los alimentos, que "no le garantiza ganancias adecuadas" y a la no asignación inmediata y suficiente de divisas por parte del Estado a estos empresarios. El hecho de que los alimentos hayan sido consumidos (luego de superadas las dificultades para el acceso por parte del pueblo venezolano) da muestras de que la producción y/o importación no han disminuido de manera significativa, y por tanto, la política de control de precios y la falta de divisas no están incidiendo sobre los niveles de disponibilidad."

De manera que el panorama lo vemos sumamente claro, la única estrategia que garantiza cómo parar en seco la práctica generalizada del bachaquerismo, es a partir del diseño de un plan que garantice la implementación de una estrategia que, sin ningún tipo de contemplaciones, lo repetimos, combata y derrote a todo aquel, sea del color que fuese y ocupe el nivel social que sea, que se le consiga actuando como mandatario u operador de esta ilegal reventa de los alimentos del pueblo. Quien incurre en esa ilegalidad, es un delincuente de la peor calaña y como tal debe ser castigado de la manera más severa posible.

El gobierno Bolivariano tiene la obligación indeclinable de ejercer la autoridad y aplicar las leyes que han sido dictadas para acabar con delitos de esta índole y de no hacerlo, estaría cometiendo un error garrafal y eso no lo perdonaría el pueblo.

Hemos recibido con beneplácito la decisión del gobierno de promover y auspiciar la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Distribución (CLAP) a fin de garantizar los alimentos a las familias con entregas casa por casa de un combo que contiene los de la dieta básica, y que, entendemos, ya han sido instalados cerca de diez mil en todo el país, los cuales nos parecen una idea genial, pero nos inquieta que para su implementación, por razones más que obvias, requiere que las comunidades se organicen, y es allí donde vemos que muchas familias (no podemos asegurar si son muchas o pocas, pero las hay y la nuestra es una de ellas y sabemos de algunas otras), están dispuestas a ser parte de organizaciones de ese tipo, para convertirse -también- en actores de un proyecto que se muestra muy interesante y ocurre que les resulta casi imposible logralo, dado que sus vecinos, en un alto porcentaje, son acérrimos enemigos de la Revolución Bolivariana y es claro como el agua cristalina de la fuente, que nada quieren con el chavismo y jamás estarían dispuestas a participar en organizaciones que tengan que ver con el Gobierno Bolivariano, por lo que es bien pertinente que nos hagamos estas preguntas:

¿Cómo hacer para que los CLAP lleguen, también, a esos sectores controlados mayormente por gente de la oposición, pero donde viven, en clara minoría, familias que quieren ser protagonistas en esos Comités Locales?

¿Existe alguna propuesta que contemple no solamente esa posibilidad, sino la estrategia apropiada como para lograr que quienes adversen a la Revolución, terminen siendo parte de esos comités? No olvidemos que en Revolución es un deber ineludible anteponer la racionalidad en toda actuación de gobierno, más allá de que haya algunos compatriotas que prefieran mantenerse en la irracionalidad o marchar contra la corriente…



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Iván Oliver Rugeles


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