Pedagogía Política

¿Cambio de modelo? (I)

I.

¿Cuál cambio de modelo? ¿El que un buen día el Presidente Chávez propuso abatir y que nunca se logró y que, muy al contrario, con el paso de los años se ha extendido y profundizado en todos los rincones del país? Invito a todos los lectores racionales del país a hacer sus comentarios serios, lógicos, sensatos, puros, éticos, sobre esto del “cambio de modelo”. He aquí, al respecto, mis comentarios: En Venezuela, desde bien entrado el siglo XX, desde el inicio mismo de las primeras inversiones extranjeras directas del capitalismo industrial, no ha existido sino una escalada de éste, con sus altas y sus bajas en este capitalismo de enclave, extractivo, depredador, que se ha apropiado a mansalva de los excedentes económicos de la industria petrolera y de todas las otras actividades industriales y comerciales periféricas que, al amparo de los ingresos generados para el Estado venezolano y de los pocos compatriotas que privilegiadamente desfrutaron desde 1910 hasta 2005, ¡95 años!, convirtiéndose en lo que el comentario popular conoció como la “burguesía u oligarquía petrolera” venezolana. A partir de 2005 los ingresos petroleros comenzaron a beneficiar a la inmensa mayoría de venezolanos que nunca habían sido incluidos directamente en sus beneficios, produciéndose así una distribución del ingreso que llevó a ser economía con mejor equilibrio en el reparto del continente, a través de las pensiones y de las misiones Robinson, Barrio Adentro, Gran Misión Vivienda Venezuela, Amor Mayor, Milagro, Madres del Barrio, Hijos de la Patria, etc., etc.

II.

¿La inflación más alta del mundo? Sí, claro. Y será hiperinflación si llegase crecer a una tasa intermensual promedio alrededor del 50% y alcanzase una tasa del orden entre 1000 por ciento y 4300 por ciento al año. ¿Será en 2016? Veremos. En el mundo se han conocido varios fenómenos hiperinflacionarios, coomo el de Alemania en 1923 que alcanzó varios trillones por ciento, y también en Hungría en 1945, que alcanzó tasas de inflación de hasta 207 por ciento diario. En América Latina, que nunca ha alcanzado esos extremos, son conocidos los casos que en el período de 1972 a 1987, alcanzaron Bolivia: 602 por ciento; 2789 en Perú y 3710 por ciento en México.

Argentina, según literatura que tenemos a nuestro alcance, sufrió dos pìcos hiperinflacionarios que se sucedieron en dos momentos diferentes de 1989 y 1990. El primero conocido como hiperinflación del año 1989 alcanzó 3.079%. A comienzos de 1990 se produjo otro pico hiperinflacionario que pudo ser controlado parcialmente hacia abril de ese año y alcanzó 2.314%.

III.

La diferencia con Venezuela es que en aquellos casos no fue consecuencia de ataques aviesos contra la economía de esos países por sus compatriotas y la mano “peluda” de injerencistas extranjeros. Fue por el mal manejo de las respectivas políticas económicas sumados a elevados grados de corrupción en combinación con políticas neoliberales. En Venezuela convergen varios fenómenos de carácter criminal: desfalco de los ingresos de divisas por funcionarios responsables de la asignación de divisas en complicidad con empresarios parásitos del sector privado de la economía que han hecho de la apropiación de éstas su gran negocio desde hace más de 30 años; uso de gran parte de estas divisas para atacar la economía del país con el llamado “dólar today”; manejo de miríadas de humildes venezolanos creando el infausto “bachaqueo”  para saquear los anaqueles de alimentos y otros productos de primera necesidad, desarrollando un progresivo acaparamiento, desabastecimiento, acompañado de contrabando y especulación, lo cual ha contribuido en buena medida a disparar los precios y la consecuente y escalonada inflación.

IV.

A lo anterior debemos sumar una pésima política económica. Instituciones del Estado a cuyo frente han estado funcionarios ignaros en el manejo de la cosa pública, donde el Gabinete Económico ha estado a la deriva sin rumbo cierto: BCV, Ministerio de Industrias, Planificación y Finanzas, Comercio, Industrias, Alimentación, a los cuales se suman numerosos gerentes que no dan la cara en defensa de sus organismos: CVG y sus empresas adscritas, Bandes, Pdvsa y sus numerosas empresas afiliadas, Cantv, Movilnet, Cencoex, Seniat, Instituciones Cuniversitarias, Corpomiranda, Corpozulia, Corpolara, Institutos de Puertos y aeropuertos, Casa, Cval, Pdval, Mercal, Abastos Bicentenario, Fogade, Sudeban, la generalidad de ellos no especialistas en los asuntos económicos, analfabetas en esta materia. Por vergüenza deberían renunciar. Y una sugerencia al Presidente Maduro: investigue a fondo el perfil profesiográfico de los candidatos o postulados a estos importantes cargos, para así evitar casos como los lamentables casos de aquéllos que han sido depuestos o han salido de los mismos bajo el sello de la ignominia.

V.

 Otro hecho desacertado de Política Monetaria es la emisión de una ingente masa monetaria, “dinero inorgánico”, cuya responsabilidad recae en el BCV. Billetes y monedas que no cuentan con el respaldo correspondiente de la producción de riqueza en el país. A esto se suma un ataque despiadado a las reservas internacionales por parte de “tirios y troyanos”, vale decir, por ladrones “enchufados” en la Administración Pública que, en complicidad con numerosos empresarios privados que desde la época de Juan Vicente Gómez devinieron en una burguesía petrolera que siempre ha vivido exprimiendo el tesoro Nacional.

VI.

Y la “guinda” del pastel: la caída abrupta de los precios petroleros, que se suma  a una Venezuela cuyos niveles de producción han caído en picada desde el mal recordado “viernes negro”: el 18 de febrero de 1983, hace ya 33 años. Y una aclaratoria pertinente: es falso, de toda falsedad, que durante esta administración se ha destruido el aparato productivo del Estado. La Inversión Privada Directa (IPD), Nacional e Internacional ha caído a niveles exiguos a partir de 1999, porque desde entonces la inmensa mayoría del sector privado se dedicó a conspirar, con Fedecámaras a la cabeza, con intenciones de derrocar, primero al Presidente Chávez, y desde hace tres años al Presidente Maduro. Recordemos la acción miserable de José Luis Betancourt rompiendo frente a las cámaras de TV la Gaceta Oficial donde se decretaba la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario; el paro empresarial del 10 de diciembre de 2001 y, cuatro meses después, el Golpe de Estado y la autoproclamación de Carmona Estanga como Presidente espurio de Venezuela, que por cierto sólo duró 48 horas. Y ocho meses después, el Golpe Petrolero de los mal llamados “meritócratas”. El aparato productivo venezolano comenzó a autodestruirse por el sector privado recién iniciada la década de 1980 y no se detuvo en ningún momento. En otro momento analizaremos las expropiaciones.

 

 



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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