El teniente de fragata Teófilo Santaella

Era un sábado 2 de junio de 1962, cuando el alba comienza a destellar detrás de las montañas de Puerto Cabello, anunciando lo que vendría a ser uno de los hitos históricos de rebeldía antimperialista en la Venezuela contemporánea. Era la insurrección militar "El Porteñazo" en contra del gobierno seudo-demócrata y títere del imperialismo yanqui presidido por el adeco Rómulo Betancourt, un mes después de "El Carupanazo"; esta vez, con la base naval de Puerto Cabello "Agustín Armario" como centro de operaciones con una tropa de más de mil rebeldes bajo el mando de los capitanes de navío Manuel Ponte Rodríguez, de fragata Pedro Medina Silva y de corbeta Víctor Hugo Morales.

Al mediodía de ese sábado histórico, se suman a la sublevación los destructores "Almirante Clemente", "General Morán" y el "Zulia" con el teniente de fragata Teófilo Santaella a bordo; quien asumió la tarea de repartir semanalmente entre los suboficiales el periódico "Tribuna Popular", órgano divulgativo del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Dichos buques bombardean las instalaciones de la infantería de marina "General Rafael Urdaneta" en manos del gobierno para sumar más militares a la causa luego de su toma y el Castillo Libertador, en donde liberan decenas de compatriotas guerrilleros para incorporarlos a la insurrección armada.

En la ciudad, de manera estratégica ocupan militarmente las instalaciones del Liceo Miguel Peña y el estadio de béisbol con estudiantes, profesores y otros civiles apoyando la insurrección, mayoritariamente del PCV y el MIR; así como el hospital del Seguro Social para resguardar a los heridos y Radio Puerto Cabello para arengar al pueblo, igualmente el Fortín Solano y la esquina de "La Alcantarilla" a la entrada de la ciudad. Ya en la tarde, se contaba con varios miles de porteños sumados a la insurrección, pero con pocas armas para defenderla; mientras se esperaba que la Guardia Nacional de Puerto Cabello y la Fuerza Aérea de Maracay hicieran lo mismo, pero no fue así.

La reacción de Betancourt fue brutal, dando la orden de acabar con la insurrección de ipso facto y a cualquier precio; logrando reducir la sublevación en dos días, con saldo de más de 400 muertos y centenares de heridos; mientras decenas de rebeldes apresados son traslados al cuartel Carabobo de Valencia y luego al cuartel San Carlos de Caracas, para finalmente algunos de ellos acabar en la Isla de Tacarigua o Isla del Burro del Lago de Valencia, entre ellos Teófilo, donde estuvieron presos por casi un lustro.

Años después tuve la dicha de conocer a Teófilo, siendo vecinos en Puerto Ordaz; donde pude evidenciar su condición de ser un auténtico político y periodista, sumamente humano, respetuoso y cordial. Hoy en día, es un consuetudinario articulista de Aporrea desde el año 2013 con más de 500 entregas muy leídas por cierto, hasta alcanzar en una de ellas casi 14 mil visitas; siempre esbozando un gran pensamiento crítico frente al imperialismo yanqui, a los errores que comete el gobierno nacional y a la apátrida reacción de la derecha.

¡Saludos camarada; siga así carajo!



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Sergio García Ponce

Ex-vicerrector de Desarrollo Territorial de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

 sagarciap@yahoo.es

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