La oposición en problemas con sus patronos

El instinto de supervivencia por mantener el especio político-institucional alcanzado tras las elecciones legislativas del pasado 6-D, ha forzado a la oposición retroceder en su ofensiva contrarrevolucionaria. La imagen totalitaria y fascista mostrada durante sus primeros días al frente de la Asamblea Nacional, despreciando a los más débiles, ultrajando a la historia, la soberanía y la independencia, desconociendo los poderes públicos del orden democrático y promoviendo la violencia y la impunidad, ha causado un profundo malestar en toda la ciudadanía. Este instinto de supervivencia fue lo que privó en la oposición para que finalmente acatara el fallo del Tribunal Supremo de Justicia y desincorporara del legislativo a sus militantes que presuntamente habrían incurrido en fraude electoral, luego de haberle jurado a su jauría más reaccionaria que tendrían que pasar sobre el cadáver de cada diputado para aceptar el dictamen de un Poder Judicial chavista.

Ahora, con el Decreto de Emergencia Económica que se asoma como la única respuesta tangible de superar la grave situación económica y social del país en el corto plazo, la oposición se encuentra en un escenario similar. Los partidos reaccionarios que conforman la llamada MUD deberán tomar una posición al respecto y asumirla como Poder Legislativo sin la retorica oposicionista que los ha caracterizado en los últimos 17 años. Esto conlleva inexorablemente a la obligación de ser responsable con el momento histórico actual y no darle la espalda al pueblo venezolano, si es que vuelve a imponerse su instinto de supervivencia y evita degenerarse políticamente.

Sin embargo, actuar democráticamente puede también acarrear costos para la oposición. Sus patronos en el exterior han invertido demasiado tiempo y dinero en acabar con la "dictadura venezolana", como para aceptar que en Venezuela ciertamente existen instituciones y poderes públicos independientes que pueden convivir, trabajar e incluso coincidir a favor del bienestar de la población. Los patronos de la oposición podrían perder enormes recursos si su campaña internacional de desprestigio contra el gobierno bolivariano es desmentida por la práctica política de la Asamblea Nacional.

¿Cómo podrían ser creíbles los reportajes, artículos y editoriales del Washington Post, Miami Herald, El País y La Razón, entre muchos otros espacios de prensa que presentan diariamente al gobierno venezolano como totalitario y violador sistemático de los derechos humanos?

¿Cómo podrán ser justificados los millones de dólares y euros gastados en palangristas y lobistas que hacen propaganda contra Venezuela, ignorando situaciones antidemocráticas e inhumanas realmente graves en sus propios países?

La oposición está en problemas con sus patronos, y no será con un show mediático como el que pretendían hacer con los ministros del área económica que podrán zafarse de ellos. Quedará por ver si se impone nuevamente su instinto de supervivencia política para asegurar los espacios políticos conquistados y aprueba, o al menos acepta discutir el Decreto de Emergencia Económica, o si por el contrario, se deja seducir nuevamente por los cantos de sirena del golpismo, abandona la política y resuelve así su propia liquidación.



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Antonio García Danglades


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