Chávez alumbró Viena

Bajo la luna llena de la casí medianoche, el Presidente Hugo Chávez Frías hizo historia en Viena, siendo el primer jefe de estado de hablar ante el pueblo vienés en las afueras del centro cultural “Arena.” Su visita fue bien anticipada. La gente comenzaba a acercar al lugar donde supuestamente iba a hablar el “Comandante Chávez” a tempranas horas de la tarde del 12 de mayo del 2006. Aunque la sala oficial del evento se llenó rápido, los jovenes seguían llegando durante horas, hasta la nochecita fresca y luminosa. Con la esperanza de oir al Presidente venezolano, miles de personas llenaron las plazas y la grama fuera de “Arena”, guardando su deseo de por lo menos verlo pasar. Debido a este fenómeno, que jamás había ocurrido antes en Viena, la decisión fue tomada de mover el evento a la calle, donde se encontraban reunidos miles de personas anticipando el discurso del Presidente Chávez. Esperaron cuatro horas para la llegada del Presidente, algunos sentados en la grama y otros parados sin cansar, llenos de ánimo, anticipación y emoción. Nadie se fue del lugar. Se mantenían alertas cantando “Uh Ah, Chávez no se va” en español y en alemán, “Chávez geht nicht.”

La llegada del Presidente fue recibida con un aplauso impresionante de la muchedumbre acerca de las diez de la noche. La luz brillante de la luna reflejaba el asombro y la intensidad de las miradas de los muchachos y las muchachas. Todos estaban completamente atentos y absorbados por el discurso del líder venezolano. Y al Presidente Chávez le inspiró la atención y la dedicación de los jóvenes vienéss, y en las afueras de “la Arena” lanzó una clase magistral sobre la construcción de un movimiento revolucionario internacional. Dirigiéndose a ésa juventud européa, habló sobre “El Triángulo de la Victoria”, compuesto por tres factores principales: objectivos políticos, estratégia y poder; y fundamentados en la consciencia, la voluntád y la organización. Se quedaron todos durante las dos horas que habló el Presidente, escuchando con mucho cuidado los detalles del proyecto revolucionario internacional, mostrando su apoyo y aprobación en aplausos, gritos y sonrisas. “A nosotros nos acusan de querer construir una bomba atómica”, contó el Presidente a los jóvenes. “Pero nosotros no nos interesa tener bombas atómicas. Las bombas atómicas se las regalamos al imperio. A nosotros no nos hace falta un arsenal de bombas para salvar al mundo. ¡Nosotros somos las bombas atómicas! Y sobre todo ustedes muchachos y muchachas del mundo, ustedes son las bombas atómicas…las bombas de amor, de la pasión, de las ideas, de la fuerza, de la organización.”

Sesenta y cuatro medios de comunicación européas cubrieron ése evento histórico en Viena. “El Ché Guevara del siglo XXI”, lo llamaron, todos fascinados con lo que sucedió ésa noche en Viena bajo la luna llena. Nunca un jefe de estado había salido a las calles a hablar con las masas. Nunca se habían reunido miles de personas de manera espontánea al aire libre en Viena para escuchar un discurso de un jefe de estado. Chávez trajo el amor y la sinceridad venezolana a Austria y el pueblo de Viena lo recibió con los brazos abiertos. “Muchachos, ustedes van a salvar al mundo. Sepan que no estan solos aquí. Sepan que los jóvenes del mundo, que hablan otros idiomas, que estan bañados de otros colores, tienen la misma llama que ustedes...En América Latina, en Africa, en Asia....Despierta la juventud del mundo, despiertan los trabajadores del mundo, despiertan las mujeres del mundo, despiertan los estudiantes del mundo. Vamos unidos por lo caminos de la revolución.”
- Presidente Hugo Chávez Frías, ciudad de Viena, Austria, 12 mayo 2006



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Eva Golinger


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