¡Además, ya está bueno de Colegios Profesionales!

La revolución bolivariana en Venezuela cada vez se afianza más al contar con la robusta espiritualidad de la mayoría de los habitantes de este país, que la apoya y que lucha por lograr se consolide y por ello la verdadera unidad del pueblo, unidad que se está consiguiendo con tal fuerza y dignidad que no será posible engañar nuevamente al pueblo. Esa robustez de espíritu se debe a que el pueblo observa la voluntad de trabajo y entrega de sus gobernantes, poniéndose como ejemplo el primer mandatario en quien se ve vitalidad y ganas de echar adelante al país, su fe de alcanzar un futuro mejor para Venezuela es admirable y es contagioso el amor que transmite a toda la población, es un amor incesante; y se percibe en él a una persona de alma pulcra, noble y generosa. Es hermosa la percepción que predomina en la conciencia de la mayoría del pueblo, éste sabe que nunca será traicionado por su líder, él tiene confianza en que Nicolás Maduro está en una permanente búsqueda de mayor democracia, justicia y progreso para todas las personas que viven en este país; sin exclusión de nadie.

El sentimiento nacional que significó la candidatura de Chávez Frías en 1.998 se ha visto retribuido en mayor democracia, libertad y solidaridad; de manera que aquella expectativa ya se convirtió en certeza y por ello el pueblo defiende el proceso de cambios que lidera ahora el Presidente Maduro. Este proceso de cambios vino a sustituir la inmensa desilusión que el pueblo sintió por la malévola actuación de aquellos hombres y mujeres que gobernaron este país desde 1.958 hasta 1.998, 40 años de saqueos e inmoralidad; degeneraciones llevadas a la práctica sin el más mínimo recato. Fue tan cierta tal decadencia, que el Dr. Gonzalo Barrios en pleno esplendor del Pacto de Punto Fijo tuvo el impudor de acuñar aquella devastadora frase para la moral del venezolano probo: "En Venezuela se roba porque no hay razón para no hacerlo", aquella corrupción en que se desenvolvía el puntofijismo le daba, lamentablemente, plena razón. Era algo que evidenciaba, sin lugar a ninguna duda, la putrefacción del sistema puntofijista y el desprecio que se sentía por la dignidad del pueblo. Aquella fue una frase muy triste, cínica, grosera, deprimente, sarcástica y asesina de la esperanza de ver alguna decencia del gobierno. Por eso y mucho más fue que el 3 de diciembre de 2.006 el pueblo venezolano ratificó en la Presidencia de la República a Chávez Frías y la inmensa cantidad de votos a favor de este candidato nunca se había visto antes en el país, así como tampoco la tremenda diferencia que lo separó del candidato que llegó en segundo lugar.

Aquel resultado electoral confirmó que los partidos políticos tradicionales y sus diferentes ramificaciones, o derivados, quedaron fuera de toda posibilidad de acceder al poder político durante décadas. Venezuela tiene fe en que el Presidente Maduro cambiará para bien todas las calamidades inducidas por factores de intolerancias, sabotajes y anti patria de la opaca oposición. Lea como todavía algunas malas herencias del puntofijismo está asfixiando nuestra patria, aquella le otorgó a una institución privada, Colegios Profesionales, la facultad de llevar y administrar el registro de los egresados universitarios, juzgar a sus agremiados que no sigan los lineamientos que imponga la directiva, casi seguro fraudulenta, condenándolos e impidiéndoles ejercer su profesión. Además, uno de estos Colegios, el de Abogados, sigue estando autorizado para cobrar un impuesto por cada documento que se notaríe o registre con la finalidad de incrementar sus particulares finanzas; también se le permite tenga sus oficinas de recaudación en las mismas oficinas de los Registros y Notarías; se le exonera de pago en muchos negocios y el gobierno le dota de infraestructura para que los profesionales se reúnan, y fuera de toda sospecha, puedan ellos transarse en casos judiciales y extrajudiciales escandalosos y también conspiren contra el gobierno, etc., etc. Hasta cuando se permitirá que en los Colegios Profesionales existan Tribunales Penales Privados y que sean éstos los que juzguen la conducta de sus agremiados, los condenen y prohíban ejercer su profesión, y además lo expongan al desprecio público; además hasta cuando se permitirá que el Colegio de Abogados cobre un impuesto por notariar o registrar un documento y esa recaudación sea 100% para incrementar sus propias finanzas. La Revolución Bolivariana está en el deber de tomar cartas en el asunto y acabar con las injusticias para la ciudadanía y que imponen los Colegios Profesionales.



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José M. Ameliach N.


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