El "plan de Barranquilla" en la Revolución Bolivariana

La "Generación del 28" era marxista. En su desarrollo se irían decantando decisiones influidas por la ideología que llevarían a asumir decisiones políticas revolucionarias. Se expresarían, como lo demostró la Historia de Venezuela, fundamentalmente, dos agrupaciones políticas en ese proceso histórico; uno sería el Partido Comunista de Venezuela (PCV), el otro sería Acción Democrática (AD). Pero la dirigencia de esos partidos con mentalidades marxistas se desarrollarían en concepciones ideológicas antagónicas que marcarían y aún influyen en los inconscientes colectivos de la sociedad venezolana con las cuales la Revolución Bolivariana, diariamente, se tiene que confrontar como trataremos de exponer.

Consideramos que el PCV, permítasenos proponer con mayor precisión, la dirigencia fundamental, poco conocía de las realidades que se desarrollaron por aquellos tiempos históricos en China con respecto a la política en ejercicio del "Frente Único Nacional", política impuesta por la Internacional Comunista (Comintern) a los partidos Guomindang (GMD) de corte militarista cual sustentaba su ideología en los "Tres Principios" diseñados e impuestos por su líder fundamental, Sun Yatsen, y el Partido Comunista Chino (PCCh).

Aquella primera experiencia "frentista" tendría su comienzo en 1924 para concluir, en su praxis, en abril del año 1927 por el resultado objetivo de los escenarios socio-militares que se evidenciarían durante la "Marcha al Norte"; de ese escenario pragmático político-militar-ideológico se sustentaría la decisión de Chiang Kaishek de asesinar, sistemáticamente, a los cuadros del PCV-Shanghai no logrando captura a su líder fundamental, Zhou Enlai.

Pero la concepción del "Frente", como lo hemos expresado más arriba, fue impuesto por el Comintern, política que sería decidida e impulsada por Joseph Stalin a través de su enviado especial, Mihail Borodin, en esos factores políticos en referencia en China para poder alcanzar como tesis fundamental la "unión nacional burguesa-capitalista" como etapa funcional hacia el crecimiento de la "política obrerista" dogmatizada y, en última instancia, la revolución obrerista.

Esa decisión de Stalin se sostuvo en su concepción ideológica para la Revolución Socialista Mundial, enfrentándose a la concepción conceptual propuesta por León Trotsky. En resumen, la consecuencia de las decisiones e concepto revolucionario socialista de Joseph Stalin en el seno de la Internacional Comunista, sería la "referencia internacional revolucionaria" para todos los partidos comunistas adscritos como miembros de derecho en la referida Internacional Comunista.

Lo inmediato anterior lo exponemos por la seria e importante influencia de aquella realidad en China cuando nos referimos a la "obediencia revolucionaria" de los cuadros marxistas del futuro PCV hacia la Internacional Comunista pero señalando, a la vez, lo que consideramos como el "desconocimiento fundamental y las consecuencias en fracaso" del proceso histórico del primer frente revolucionario desarrollado en China por aquella Internacional sobre el liderazgo fundamental de aquel grupo de jóvenes y no tan jóvenes políticos anti-Gomecistas que se adscribirían a la fundación del futuro PCV y de la futura AD en aquellos años de la Dictadura de Juan Vicente Gómez en una Venezuela que despertaba hacia la modernidad pero petrolera-dependiente sobre la realidad rural pretérita. Aquella influencia marcaría los destinos fundamentales de dicha modernidad como también en los desarrollos políticos en los sucesivos gobiernos que se irían imponiendo a posteriori del deceso de J.V. Gómez incluyendo, actualmente, a la propia Revolución Bolivariana.

La demostración de lo arriba propuesto está, perfectamente, expuesto en el análisis que realizara Germán Carrera Damas en el texto: "Emergencia de un líder. Rómulo Betancourt y el Plan de Barranquilla". (Editorial Fundación Rómulo Betancourt. Caracas, 1994, pp. 95). Como siempre, el texto de Carrera Damas es de muy lenta lectura, denso y altamente conceptual que obliga a leerlo, releerlo y leerlo entre líneas por ciertas referencias que permiten opiniones personales sin alcanzar una crítica al autor. Comencemos por tratar, hacia las conclusiones, cómo aquella discusión epistolar propuesta por Carrera Damas pudiera haber influido sobre la Revolución Bolivariana evitando comentar, por ahora, como aquella realidad que se desarrollaría durante el año 1931, también tuvo su "punto de encuentro" durante el proceso revolucionario de la "insurrección armada" durante el Gobierno de Rómulo Betancourt en aquellos dramáticos años de los años 60.

Germán Carrera Damas se apoya en el epistolario cruzado entre Rómulo Betancourt y destacados intelectuales venezolanos de aquella izquierda marxista de aquellos años juveniles anti-gomecistas; entre los que Carrera Damas expone y propone en su discurso demostrativo, en ese epistolario, nos encontramos con Pedro Juliac, "Negro Juliac", "Pierre"; José Rafael Pocaterra; Salvador de la Plaza; Valmore Rodríguez; Raúl Leoni; Carlos D´Ascoli; César Camejo; Francisco Flamerich; Juan José Palacios; Ricardo Montilla; Germán Herrera Umérez; Frrancisco de Paula Aristeguieta; Luis Guevara Travieso; Mariano Picón-Salas; Humberto Tejera.

Es de lógica que Carrera Damas es subjetivo históricamente tanto en la escogencia del epistolario como en la de los párrafos demostrativos pero, probablemente, tan importante es la posible lectura, también subjetiva, que podamos alcanzar al escrudiñar con alta atención en las entre-líneas del propio pensamiento de Carrera Damas en ese su tratamiento demostrativo-histórico sobre el desarrollo y crecimiento de Rómulo Betancourt como futuro líder de un sector político en gestación.

Pero ello no queda ahí para nuestras reflexiones porque su desarrollo en texto nos lleva a considerar la inquietud en inquirirnos sí el desarrollo de la Política Nacional de Venezuela se sostendría a futuro en "un pensamiento de izquierda marxista" que solo sería interrumpido por las propuestas evolutivas de las tesis políticas contenidas en la Encíclica "Rerum Novarum" que traería Rafael Caldera Rodríguez de Roma y que se transformarían en aquella propuesta política alemana de la post-guerra de la "economía social de mercado" cual tendría, a su vez, contenida la tesis ideológico-capitalista de un "partido popular" en propuesta de José "Pepe" Rodríguez Iturbe a la usanza hispana.

Lo inmediato anterior nos podría llevar a considerar que la política en Venezuela siempre ha estado inmersa en un paradigma ideológico no declarado de "marxismo" que ha caminado por las rutas del Comintern, del estalinismo, del trotskismo, actualmente del bakunismo, pero, fundamentalmente, de "marxismo criollo" en seria diferencia con el supuesto y denominado como "marxismo caribeño" y del desarrollado como tesis latinoamericana del "marxismo andino". Es decir, que los estudiosos del marxismo en América Latina han sustentado sus estudios de Karl Marx en traducciones mexicanas. Nos señala Carrera Damas, al respecto, que "…un líder que expresa su gozo [refiriéndose a Rómulo Betancourt] por haber recibido los 14 tomos de El capital: "Ya hoy lo comencé a leer. Hasta ahora solo resúmenes había leído"…" (Idem. Carta de RB a "Gordito" (Germán Herrera Umérez). San José, 18 de septiembre de 1931, Nº 481; p. 256 en pág. 28).

Entonces nos preguntamos: ¿hemos realmente reflexionado sobre el carácter marxista de nuestra Revolución en Venezuela? Bien exponía Hugo Rafael Chávez Frías referencias sobre diferentes textos en política marxiana y en referencias de autores (Mazzaros, Dussel) como también de novelistas y poetas venezolanos con fuertes e importantes descripciones de realidades nacionales ¿nacionalismo?.

Ello nos lleva, a su vez, a inquirirnos: ¿fue Rómulo Betancourt un convencido marxista? Y ¿Hugo Chávez?. Es de importancia vital que nos hagamos esas preguntas en los actuales momentos en desarrollo revolucionario porque es obligante definir, definitivamente, sí nos adscribimos a las interpretaciones del "marxismo criollo", como tal, bien sí nos adscribimos al "…social-chácharos…social-realistas o social-positivistas…" (Ibidem, pág. 28) como titulaban los adversarios ortodoxos a Rómulo Betancourt y sus adeptos.

Es evidente que Rómulo Betancourt produjo polémica durante toda su vida pero en aquellos meses de 1931, año crucial en la Política venezolana, esa polémica era sólida, confrontante, unas veces dogmática, otras argumentada como lo podríamos percibir en Salvador de la Plaza cuando señala en referencia elevada por Carrera Damas que "…el propósito de Salvador [de la Plaza]…es probarle a Betancourt , contraviniendo de paso una de las leyes básicas de la drástica dialéctica "engeliana" (…) que no se puede ser y no ser marxista al mismo tiempo, es decir, ser marxista y estar fuera de la Internacional Comunista…". (Idem, Carta de Salvador de la Plaza a R.B.. Barranquilla, 27 de agosto de 1931, Nº 468; p. 204, en pág. 26).

Salvador de la Plaza para consolidar su argumentación en carta dirigida a Valmore Rodríguez, le expone que "…la tendencia ardista o aprista es pan de cada día en los países poco industrializados. Ya habla Lenin de que en esos países surgen a formar partidos "intelectuales que no asimilan sino ciertos lados del marxismo"…" (Ibidem, Nº 490; p. 269 en pág. 26).

Como el tema en propuesta se presta a mayores demostraciones y los espacios son cortos, nos vamos a permitir con sus venias, alcanzar hasta estas líneas nuestro desarrollo inducido hacia el análisis y la reflexión revolucionaria bolivariana y chavista en estos momentos cuando, en nuestro modesto conocer, pareciera que existen importantes y fundamentales lagunas ideológicas y, quizás, esté presente, peligrosamente, un "melting-pot" ideológico sobre el cual es de necesidad su aclaración obligante para poder definir, en claridad y praxis revolucionarias, los caminos cotidianos por donde debería y tiene que transitar la Revolución Bolivariana y Chavista en sus actuales esquemas en discursos expuestos.

Es decir que además de acercarnos al marxismo traducido por la Editorial Siglo XXI de "El Capital", también debemos comprender las propuestas y los porqués de esas propuestas tanto contenidas en el "Plan de Barranquilla" como los desarrollos pragmáticos que desarrollara Acción Democrática como expresión pública del denominado "Juan Bimba" como realidad popular. Pero ello no obsta para tener que conocer, obligatoriamente, al poco estudiado partido político URD y el contravenido COPEI para que ello nos permita ese diálogo dialéctico entre las ideologías criollas desde 1928 hasta las actuales circunstancias y el "pensar militar" que está presente en la Historia de Venezuela y en el inconsciente colectivo del venezolano para de esa forma poder comprender en profundidad el significado real de la "unión cívico-militar".

UNIDAD, LUCHA, BATALLA, VICTORIA.



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Miguel Ángel Del Pozo


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