Cátedra Libre

De la juventud y su tipología

La imperiosa necesidad de que la juventud de izquierda se forme como una fuerza sólida es más que una frase del prosaico discurso politiquero de hoy; hace falta como dice Celia Franzao Linhares "una reinvención de la juventud", por lo que se atribuye la raíz del asunto en cuestión a un peo cultural más que mimético, ¿y cómo no? Si ésta es una sociedad de consumo, de posesión material de bienes y competencia de servicios; de un sin número de situaciones que conocemos muy bien porque el capitalismo en su etapa de senilidad ha sabido como reclutar mentes a disposición del consumismo – "ismos": estos sufijos siempre terminan jodiéndonos-.

Rafael Jerez (2012) al citar a Eloy Terrón Abad en "juventud y sociedad de consumo", refleja como la educación no es más que una máquina de fabricar adultos a través de sus discursos pedagógicos cónsonos al proyecto mayor que es reproducir los estereotipos "made in globalization". Claramente lo profesa al hablar de la "domesticación de la criatura", esto es, el proceso de modelaje del niño en sus etapas de vida hasta que se convierte en el joven adoptado por las "universidades corporativas" que lo adoctrinan en función al desarrollo basado en la lógica del capital.

Detengámonos aquí, pues la juventud compuesta por los múltiples temperamentos de los sujetos que la componen aún no logra liberarse de esta estigma academicista de los paradigmas en boga. Aquí podríamos definir tres tipos de jóvenes, sean de izquierda o no: 1) fieles al sistema inconscientemente adiestrados para replicar sus estructuras – la formación desde una especie de marketing juvenil-. 2) los rebeldes inconformistas, que como los define José Miguel Salazar "las fuerzas constructoras o destructoras de la sociedad" y por último, 3) los mansos apáticos, en su mayoría sumidos en cuestiones religiosas o apolíticas u apocalípticas que les impide participar en los temas de controversia socio-política.

Etimológicamente, juventud proviene del latín iuventus, que significa "cualidad de joven", es decir, que ayuda a la sociedad productiva, vemos cómo desde el occidentalismo se propugna el consumo. Es por ello que retomamos a Terrón Abad cuando explica cómo la revolución industrial refinó el control ideológico de las masas, tecnificándose la mano de obra humana y reduciéndose la cualificación obrera. Los jóvenes son factor clave de interpretación para este acontecimiento, al promoverse múltiples fenómenos como por ejemplo el des-clasarse, "pues, se incitó a las masas al consumo, al despertar en ellas un ansia de bienestar y de comodidades, y se estimuló a los trabajadores a sacrificarse por mejores salarios" (Terrón Abad, et al.)

Esta división social de clases ha marcado a la juventud en toda la historia mundial, más allá en la época de la Alemania Nazi y la URSS, sino en estos tiempos dónde la globalización es la nueva forma de secuestrar la rebeldía y la insurgencia, aunado a los elementos burocráticos de aquellos países donde prima una "gerencia revolucionaria" por encima de una auténtica revolución.

Al respecto, Jhon Beverley en su libro: "políticas de la teoría", plantea lo que estamos viviendo a merced de la globalización:

"Como un escenario contemporáneo en el cual las nuevas relaciones de dominación y subalternidad son producidas regularmente y otras anteriores reproducidas o reforzadas (…) y se articulan en particular contra el rol central de la academia y de otras instituciones de autorización científica y cultural que producen y se apropian de los conocimientos necesarios para esta tarea" (2011, pág. 35)

El ángulo que nos atañe devela la realidad concreta de un poder fáctico en operación a través de la juventud, es allí, en las universidades donde permanece la masa en de-formación que pronto se convertirá en proletaria sofisticada, la cual es manejada por grupos de poder nucleados en una élite del conocimiento. En Venezuela, para ser más precisos hablamos de las universidades autónomas.

He aquí el planteamiento central de este artículo, nos quedamos con Beverley, para decir que es a partir de lo subalterno, esa representación simbólica de la clase proletaria joven tras el empoderamiento del poder popular estudiantil o colectivista, que podemos forjar los cambios fundamentales ante la crisis estructural que el capitalismo proporciona a cada Estado latinoamericano.

En este caso, no se trata de luchar por la democratización de la educación, al contrario las condiciones están dadas para seguir profundizando el peo, sino en contraparte de formar a la juventud para una depuración –como decía Lenin- de la praxis política.

¿La juventud está dispuesta a asumir las riendas de transformación de las universidades? ¿Es necesario que la juventud estudie los contextos y estrategias políticas propiamente internas? ¿Es líder aquel que con un discurso barato capta la atención de un podio? Sin caer en el simplismo, pero la política desde el estrato juvenil se ha vuelto un "show farandi", hay un movimiento allá afuera calibrándose –el de la derecha- mientras nuestros pseudolíderes se preocupan por los seguidores en Tuiter, Facebook o Instagram; es inherente a la mediocridad.

Desde 1950 hasta 1967 la CIA se introdujo en los campus universitarios de toda América y en particular Asia para alistar jóvenes al servicio de inteligencia para frenar todo estudio de ideas marxistas o comunistas en las bibliotecas, según una investigación publicada éste viernes 17 de julio a través del portal de noticias www.entornointeligente.com bajo el título: VENEZUELA: Cómo la CIA se sirvió de estudiantes para extender su espionaje mundial.

En su posición de ex jefe de seguridad de la CIA, Henry Kissinger, un criminal de cuello blanco se refirió a la juventud como un flanco para idiotizarla, vulnerarla y quebrantarla a través de distracciones de la era.

Hay que descosificar toda versión aculturada de la juventud, en Venezuela, la lucha es no sólo contra los maniquitos –de papis y mamis- robándole la etiqueta a Miguel Uzcátegui, va más allá, hay que encaminarla desde lo subjetivo hacia la emancipación total.

magalyvaldez@gmail.com



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Magaly Valdez

Licenciada en Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Estudiante de Educación en la Universidad Central de Venezuela. Docente asesora de la Mision Sucre. Poeta.

 magalyvaldez@gmail.com      @magaly_valdez

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