Este País está destrozado…y lo que falta

Este país está destrozado… así comenzó el dialogo que sostuve dentro de un taxi apenas cerrar la puerta y darle las buenas tardes al chofer, ¿El motivo del comentario? La gigantesca cola que hacia colapsar la calle donde tomé el servicio del buen hombre; ¿El motivo de la cola? Podría ser cualquier cosa, esta vez era un chino vendiendo suavizante.

El comentario me hizo recordar que solo horas antes había visto una cola más grande en otro chino que estaba vendiendo harina pan (5 Guardias nacionales bolivarianos, custodiaban la punta inicial de la misma y no lograban impedir la aglomeración de gente en lo que ya no era cola sino tumulto)

El comentario del taxista no está fuera de la realidad “el país está destrozado”, sí que lo está, le respondí al chofer; y aun falta ponerse peor le remarqué; el próximo año es año electoral, le deje escapar como si nada, y por lo visto la campaña comenzó de manera solapada.

El chofer me miró de soslayo, mientras yo enfocaba la mirada en la calcomanía “hay un camino” ya quemada por la intemperie que aun mantenía con orgullo, supongo, en el parabrisas de su carro.

Si, continúe, el próximo año hay elecciones y la campaña de la oposición esta clara, ahogar al pueblo a punta de escasez de productos que aún se mantienen en manos de los productores de siempre.

El hombre me dijo algo así como Aja! Si eso es así, entonces ¿Por qué el gobierno, con las toneladas de dólares, que le entran todos los días no ha comprado en otros países lo que aquí no hay y así obliga a las empresas a producir para no perder el negocio?

Entre razones y otras cosas el hombre me indica que ese comentario mío sobre las próximas elecciones no lo había pensado él y que “es posible que usted tenga razón en ese enfoque de la crisis que estamos viviendo”, aquí quiero parar para entonces exponer:

Hay una crisis enorme de abastecimiento que no aparenta tener fin en un futuro cercano, la guerra económica, así ha sido bautizada y definitivamente así es.

A finales del dos mil uno fue igual pero diferente, en ese año prácticamente nos hicieron cocinar con leña, en ese año no hubo gasolina, en ese año no hubo cervecita para navidad, en ese año no hubo un montón de cosas y al año siguiente lograron su objetivo, por poco tiempo, pero lo lograron.

La jugada es la misma: crear el caos de la escasez, crear el descontento y el cansancio, crear el agotamiento de la gente y al final lograr su objetivo que no es otro que tomar el poder.

Han intentado la subversión del orden, han intentado comprar militares, han intentado las campañas de desprestigio, han intentado sembrar el odio, han intentado la devaluación del chavista como ser humano a través de campañas y campañas; han intentado todo sin el resultado que desean; la violencia no les ha dado resultado, en consecuencia, están intentando una vez mas lo que intentaron en un principio: ahogar la economía para crear el descontento necesario que, en este caso, les dé la posibilidad de lograr ganar una elección importante: la Asamblea Nacional.

Ese es su ataque, esa es su estrategia en esta guerra en su capítulo “la guerra económica”, todos lo sabemos; lo sabe el gobierno, lo saben en el partido, pero todos nos preguntamos: ¿y cuál es la nuestra?¿Cuál es nuestra estrategia? ¿Cuál es nuestro contraataque?; Y, por qué no, ¿Cuál podría ser nuestro ataque?.

Es aquí ante esas incógnitas cuando hace falta el líder, el que expone sin tapujos y clarito lo que pasa y lo que deberemos hacer como bloque, porque esa vaina de hacer la cola sin arrecharnos o peor aun no hacerla y no comprar un carajo no funciona.

El pueblo opositor esta ahogado en la escasez y dispuesto a salir de este gobierno como sea (lo más cercano y posible es el campo electoral para la Asamblea Nacional el próximo año) ya empezará la campaña formal, la publicitaria alentando a eso cuando la arrechera acumulada este en su apogeo, la navidad es un caldo de cultivo para los estrategas opositores de un valor incalculable y lo van a aprovechar al máximo, causando la mayor cantidad de zozobra posible.

El pueblo chavista intermedio (el que votó siempre por Chávez pero no es militante activo ni ciego del partido) está cansado de ver que el gobierno no logra contrarrestar el ataque que nos está poniendo a parir por pañales, café, leche, harina PAN, harina de trigo, cauchos, baterías, aceites (de motor y comestible) y un sinfín; a los que hay que sumarles las tarjetas de saldo de nuestra movilnet, el estado de nuestros ferrys, el estado y funcionamiento de nuestros barcos pesqueros de pescalva (antigua CANNAVO, en Cumaná) y un sinfín de cansancios que se van acumulando.

El pueblo Chavista firme, seguimos rodilla en tierra, pero ¿seremos suficientes?.

Es una guerra y no vemos las directrices de nuestro comando unificado para combatirla, para enfrentarla; hasta ahora el pueblo con su sabiduría sabe que estamos bajo ataque, pero para quitar esa sensación de que “el país está destrozado” como me dijo el señor taxista, todos debemos sentir que aunque estamos bajo ataque hay un equipo consciente que ha evaluado la situación a profundidad y tiene la capacidad de diseñar y de hecho ha diseñado la estrategia para combatirla; mientras no sintamos eso el virus que crea la sensación de que “el país está destrozado” seguirá avanzando como de manera inexplicable avanzó la fiebre chikungunya e hizo colapsar las reservas de acetaminofen del país, y pareciera que de parte del mundo porque ni importada se consigue.

Vienen elecciones, esa es la verdad, y la estrategia del enemigo (no se le puede llamar de otro nombre) está funcionando, hay que hacer todo para que fracasen en su intento, sino que Dios nos agarre confesados y a esperar que Bolívar surja de nuevo dentro de cien años; no cuando despierte el pueblo como dijo Neruda, sino cuando éste lo haga despertar con su aliento de vida como lo hizo Hugo Chavez.

A ponerse las pilas que si estamos mal, nos pondremos peor mientras más cerca estemos del proceso electoral que se avecina, a menos que quienes tienen en sus manos la posibilidad de organizar la defensa organizada logren dar las directrices adecuadas que nos saquen de este atolladero y pulvericen las intensiones de los que no deben volver.







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Oscar Jiménez


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