De la Casa Guipuzcoana a Fedecámaras

Saludos de paz y vida compatriotas. Son muchas las veces que los guaireños en sana reflexión se han preguntado: por qué no avanzamos, qué hemos hecho? Quizás la respuesta tenga muchas aristas. Sin embargo, la historia no miente y aunque nos pretendan dominar por la ignorancia más que por la fuerza, al desempolvar documentos de la vida regional, se abren los cofres de antecedentes que ubican a La Guayra como un referente obligado para entender la crisis económica actual.

Fue el 25 de septiembre de 1728 cuando es constituida la Real Compañía Guipuzcoana, empresa comercial con mayoría accionista de capitalistas vascos originarios de la provincia de Guipúzcoa, dedicada a monopolizar el comercio de la provincia de Caracas con España. Por más de cincuenta años operó en el país, influenciando el desarrollo económico, político y social de la colonia, además, adquiriendo carácter Real al contar con la participación accionaria del Rey de España. El pretexto era combatir el contrabando y asegurarle al Rey, la relación comercial con sus colonias, por lo tanto, en 1728 parte de las bases del contrato fueron: 1- El Rey concedía a la Compañía Guipuzcoana el monopolio comercial con la provincia de Caracas. Se otorgaba la exclusividad de vender en la provincia todo rubro de mercancía importada y comprar los frutos producidos en el país para abastecer España. 2- La Real Compañía Guipuzcoana tenía la responsabilidad de vigilar las costas y combatir el contrabando, desde la desembocadura del Río Orinoco hasta Río Hacha.

La influencia real dio garantías a la Compañía Guipuzcoana de no permitir la participación ni autorización de otras empresas o personas en este monopolio comercial y se le brindó facilidades para realizar sus operaciones, que se tradujeron en rotundo éxito para los fines establecidos, porque: dominaron el comercio con las provincias venezolanas; controlaron el envío de frutos hacia España; manejaron los precios a su conveniencia y minimizaron el contrabando extranjero. Como consecuencia de esta dominación económica, los productores locales no podían comerciar libremente sino estaban obligados hacerlo con la Real Compañía Guipuzcoana a los precios que ésta les establecía. Esta situación generó que sectores coloniales asumieran oposición a esta empresa monopólica que posteriormente se convirtió en oposición violenta.

Hacendados, mercaderes, contrabandistas, pequeños comerciantes y agricultores, hasta el zambo ”Andresote” y el canario Juan Francisco de León, elevaron sus protestas y rebeliones. Los antecedentes históricos nos revelan que la Real Compañía Guipuzcoana desaparece en 1785, pero unos cuantos años después, La Guayra retoma su herencia realista y es en abril de 1943 cuando la Cámara de Comercio de La Guaira propone la conformación de un consejo o comité permanente para unificar y consolidar los esfuerzos de las cámaras y asociaciones de comercio y producción del país, con la intención de colaborar con la estructura socioeconómica de Venezuela.

El 17 de julio de 1944 es constituida la Federación Venezolana de Cámaras de Comercio y Producción – FEDECAMARAS, siendo su primer presidente y promotor de la unión de las cámaras y asociaciones, el empresario Luis Gonzalo Marturet, quien pertenecía a la Directiva de la Cámara de Comercio de La Guaira. En resumidas cuentas, estamos a un paso de descubrir dónde está la verdad de la racha histórica de nuestra querida tierra natal: La Guayra. VIVIREMOS Y VENCEREMOS.


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Joao Da Silva

Diputado al Concejo Legislativo del Edo. Vargas. Lic. En Educación, militante del PSUV, y chavista

 joaop_da_silva@hotmail.com      @JOAO_FSIE

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