Trincheras de Ideas

Pedro Pablo Linárez, un antropólogo que sedujo a la muerte

Se acaba de marchar a otros destinos, a otros espacios un personaje extraño de la Venezuela de estos tiempos, de una estirpe en extinción, un controversial y complejo amigo que se fue pero deja una obra a Venezuela y a su pueblo, de importante significación.

No es fácil escribir sobre este amigo a quién casi no vi en los últimos tiempos pese a estar en el mismo espacio de la UBV donde nos conocimos. Malos entendidos, incomprensiones nos separaron no sólo a mí sino a muchos camaradas que compartimos con él por años y que con todas esas pequeñeces lo seguimos apreciando porque valorábamos –y ahora lo valoramos más– sus importantes aportes en dos niveles, en la búsqueda de los compatriotas desaparecidos en la década del los 60’, cuando Betancourt y AD/Copei desataron una feroz persecución contra el movimiento comunista, socialista y revolucionario del MIR, PCV, URD y llevaron al país a una guerra civil que dejó un saldo trágico de más de dosmil luchadores y revolucionarios asesinados y desaparecidos.

A esa noble actividad, de buscar con enorme estoicismo y abnegación los restos de camaradas e hijos del pueblos desaparecidos por la terrible represión y criminalidad de los gobiernos de Bentancourt, Leoni, Rafael Caldera, Luis Herrera Campins, en aquella desigual y desproporcionada guerra civil para, con infinito amor, entregárselos a sus familiares, dedicó Pedro Pablo buena parte de su vida, a veces sin tomar las debidas precauciones en lugares contaminados, tan solo en short y chancletas se metía en las fosas a desenterrar cuidadosamente los cadáveres. De ello hay infinidad de testimonios.

El segundo nivel fue su obra escrita. Pedro Pablo era un gran intelectual, de su pluma salieron muchos libros escritos en diferentes momentos de su vida, que yo sepa una veintena de texto de elaboración propia o como compilador.

A Pedro Pablo Linárez como escritor, investigador e intelectual la UBV le dio un tratamiento especial en el sentido de la valoración de su trabajo de rescate de la Memoria de los años 60’ que transformó en una Cátedra itinerante y en un conjunto de textos e investigaciones elaboradas por él y sus asistentes. En la UBV le publicamos al menos 5 de sus libros, todos de tiradas significativas. Libros de su autoría y que me permití publicar, en mi condición de Coordinador de Ediciones y Publicaciones de la UBV y de la Imprenta Universitaria siguiendo los lineamientos de las autoridades rectorales.

El primer libro publicado fue: “La lucha armada en Venezuela”, intento inicial de sistematizar esa rica experiencia de lucha que impulsaron el Partido Comunista y el MIR y dejó una impronta y riquísima experiencia y significativos aportes políticos y de otros géneros. El mérito de ese texto es que por primera vez se intenta estudiar a fondo la complejidad de aquella gesta revolucionaria.

Otro de los importantes libros que se le publicaron a Pedro Pablo Linárez fue “Desaparecidos”; obra valiente que es una reláfica de buena parte de los trabajos de investigación y de un historial bastante minucioso de esa labor incansable y profundamente humana de descubrir dónde fueron enterrados clandestinamente los combatientes revolucionarios asesinados por los cuerpos represivos (Digepol, Sifa, Dim, PM, Ejército) para darle una humana sepultura.

Un tercer texto editado fue “Magoya, el comandante guerrillero”, importante testimonio de uno de los más legendarios guerrilleros de la lucha armada de los años 60’. El día que se iba a presentar el libro en los espacios abiertos de la UBV, en el llamado Íkaro. Pleno de guerrilleros, familiares, el propio Magoya y los suyos y entonces, el autor, Pedro Pablo Linárez tuvo que ser llevado de emergencia a una clínica ante una inesperada gravedad.

En la UBV le publicamos los libros de Pedro Pablo Linárez, además de varios números de la revista desaparecidos, boletines, afiches, todos de tiradas significativas, quiero destacar los dos últimos libros que fueron de enorme importancia por sus significativos aportes. “El Garabato”, que viene a ser el primer trabajo de investigación sobre la fábrica de armas que montó el PCV en San Pedro de los Altos, cerca de Los Teques, donde se fabricaban explosivos, ametralladoras y armas modernas para el movimiento armado de aquellos años. Pedro Pablo me pidió que se lo prologara y abordara el aspecto político de aquella interesante y casi desconocida experiencia de la primera fábrica de armas que se instalara en Venezuela en 1963 por los técnicos, arquitectos y científicos militantes del Partido Comunista de Venezuela. Comencé a hacer el trabajo con una investigación política que me llevó algún tiempo porque sobre el tema no hay nada escrito, cuando lo terminé y se lo entregué me dijo que el libro lo iba a prologar el Rector de la UBV, le dije: no hay problemas ponlo al final, como postscriptum, y así se publicó.

Hay un libro, creo el último que escribió y publicamos donde yo fui el editor. Es un texto denso de investigación de algo más de 700 páginas sobre el proceso de la lucha armada en Venezuela. Mejora en mucho el primero y lo enriquece con largueza. Creo que ese libro es su obra cumbre como investigador, varios años se tardó en hacerlo. Sobre muchos de los tópicos allí abordados conversamos extensamente Pedro Pablo y yo, incluso le hice algunos aportes de mis propias experiencias y la de otros camaradas que lucharon conmigo en esos años, aportes que los acogió a medias. Ese libro, La insurrección armada en Venezuela (2012), lo enviamos José Gregorio Linares y yo al Concurso de Literatura del Concejo Municipal de Caracas de ese año y obtuvo el Primer Premio por lo enjundioso de la obra.

Mucho hablé con Pedro Pablo sobre su salud. Siempre me preocupó. No se cuidaba mucho. Un día me dijo que pensaba moriría pronto, que ya se cerraba su ciclo vital. Le refuté tal afirmación y le critiqué su pesimismo. Hablamos mucho del proceso revolucionario, del comandante Hugo Chávez, de la recién creada Comisión de la Verdad donde tendría significativa participación por sus aportes.

Así como fui amigo de Pedro Pablo también fui y soy amigo de su esposa Irakara, gran mujer y luchadora. Ambos formaban un binomio de investigadores y los dos tienen enormes méritos y le han hecho significativos aportes al país y, estoy seguro, ella continuará la obra que los dos iniciaron y desarrollaron por años, obra que no se debe detener y debe contar con el significativo apoyo del gobierno.

Un adiós emocionado al amigo que partió a otros espacios. No vivió en vano. Su pensamiento comunista, bolivariano, chavista, revolucionario lo condujeron al sendero de la lucha por una Venezuela distinta a la de la Cuarta República y el apoyo incondicional al proyecto del Comandante Supremo Hugo Chávez. No vivió la lucha armada de los 60’, fue de una generación posterior, pero fue uno de sus principales compiladores y sistematizadores. Eso hay que valorarlo y comprender el significado que esos aportes le hacen al país, al pueblo, a los trabajadores.

La Universidad Bolivariana de Venezuela está comprometida con el camarada Pedro Pablo Linárez, comprometida en el sentido de reeditar su obra, comprometida en hacerle un merecido homenaje a su memoria.


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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

 humbertocaracola@gmail.com      @hgcaracola

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