La soberbia fue una de las causas por la que se hundió el Transatlántico británico, el Titanic, el mayor barco del mundo en el momento de su botadura. Esa soberbia se reflejó en su lema “un barco tan insumergible que ni Dios podría hundir”. Sin embargo, en el viaje inaugural, desde Southampton a Nueva York, a las primeras de cambio, se fue a pique, en la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912. La prepotencia es el inicio de la decadencia.
En la UCV, se está viviendo momentos de crisis, una crisis de avaricia. Avaricia de algunos grupos académicos que algunos han llamado “mafias académicas”, los cuales han ocasionado que la autonomía esté siendo violada por ellos mismos, la academia sumergida en aguas pantanosas y su comunidad universitaria en espera de su salvamento y de mejores días. Todo esto, gracias a la corruptela de estas mafias y al activismo político de las autoridades rectorales, encabezada por la capitana honoris causa, quien ha tenido que comparecer el pasado jueves 12 de junio, ante la Comisión de Política interior de la Asamblea Nacional por los hechos de violencia que se registraron en esa casa de estudios, el pasado 3 de abril y en el que casi pierde la vida el estudiante de la escuela de Derecho, William Muñoz (http://www.aporrea.org/
Pero no conforme con esto, la rectora debe comparecer muy pronto ante otra comisión de la Asamblea nacional, la Comisión Permanente de Contraloría, dirigida por el diputado Pedro Carreño, debido a “la investigación sobre presuntas irregularidades administrativas cometidas por la rectora y en la Fundación UCV, dirigida por Genaro Mosquera”. El pasado miércoles 11 de junio tuvo que asistir el profesor Mosquera ante esta comisión, donde el diputado Carreño expresó lo siguiente “se firmó con la Fundación UCV para la ejecución de los nueve proyectos sin concluir los mismos, sin presentar finiquito y existía en la cuenta la cantidad de Bs 1.035.857 y cuando la Facultad de Ciencias envió la requisitoria para que le generaran los desembolsos por montos pendientes Mosquera informó que transfirió los recursos a la rectora de la UCV" explicó Carreño, quien agregó "Estamos en presencia de la comisión de un delito de acuerdo a la Ley Orgánica de la Contraloría, del sistema nacional de control fiscal y de la Ley Orgánica Contra la Corrupción." (http://www.asambleanacional.
Pero en la oportunidad en que la rectora salió de la comparecencia en la mencionada comisión de Política Interior, se negó a responder ante la pregunta que hicieran los medios de comunicación social, si autorizó el traslado de 33 mil dólares de la Fundación Ciencia UCV para la fundación de la Universidad del Caribe en Panamá. Hecho que le fue interrogado el día anterior y lo negara ante la Comisión de Contraloría de la AN, el profesor Genaro Mosquera.
Pero otro error que cometieron los oficiales, incluyendo el capitán Edward John Smith que conducía el Titanic a su desastre, aparte el de la soberbia, fue la falta de perspectiva. El iceberg fue avistado a 500 - 600 m de distancia, demasiado tarde, porque el barco iba a 60 m/s. Si los vigías hubieran llevado prismáticos, habrían tenido 90 segundos para evitar el choque. Pero se los habían olvidado en Southampton. Sin visión a largo plazo, es más fácil perecer.
Asimismo, las autoridades rectorales no han tenido los prismáticos para ver largas distancias (la realidad político-social del país), para ver el horizonte que debían haber conducido la nave de la UCV a buen puerto. Pero por sus intereses políticos-personales, articulados con la MUD y factores foráneos al país, han llevado a aguas peligrosas a esta Casa de Estudio con todos sus tripulantes.
Es por ello que estas autoridades se les ocurrió últimamente, avistando la cercanía del iceberg, sacar una página web denominada EXIGIMOS CESE LA AGRESIÓN CONTRA LA AUTONOMÍA Y RESPETO PARA LOS UNIVERSITARIOS Y SUS AUTORIDADES, de la cual, una parte del contenido menciona que “Las actuales autoridades rectorales y decanales, encabezadas por la Rectora, Dra. Cecilia García-Arocha Márquez, han enfrentado uno de los momentos más difíciles y oscuros de su existencia republicana”. Se referirá a que se están enfrentando a la justicia venezolana? Pero además, agregan que “es por ello que resulta difícil no ver la comparecencia de nuestra Rectora ante la Asamblea Nacional como un paso más en la dirección de una inminente intervención de la autonomía universitaria, proceso que no parará hasta haber dado al traste con todo vestigio de la universidad autónoma, democrática, plural, pacífica y respetuosa de las diferencias”. Triste si la comunidad universitaria NO ve quien realmente violó tal autonomía ha sido su majestad y corte incluida. Finalmente, la exposición de motivos dice que “Pese a estos y otros obstáculos, la actual gestión rectoral, cuyo ejercicio se ha alargado como consecuencia de una medida del Tribunal Supremo de Justicia que nos prohíbe realizar nuevas elecciones, alcanza este 20 de junio sus seis años. Lapso en el que esta gestión ha cosechado importantes logros y merecimientos académicos y administrativos que la encauzan en la senda de una institución académica acorde a las exigencias de la sociedad contemporánea”. Pero toda persona informada en el campus universitario sabe muy bien dos cosas: a) Su gestión rectoral se ha alargado no precisamente por la decisión del TSJ que sentenció que el Consejo Universitario (CU) de la UCV debía cambiar el reglamento electoral acorde a la LOE para realizar las elecciones, sino que ha sido por el CU que no ha realizado el nuevo reglamento hasta la fecha de hoy; y b) la comunidad universitaria no es que tiene serias dudas sobre uno de esos merecimientos académicos recibido, sino que está segura que no lo merecía. Estamos hablando del honoris causa. Hoy, después de 6 días de haber sido colocada esta página web (11 de junio) para recoger las firmas de apoyo, apenas llevan 262 personas que la suscriben.
Nuevamente la soberbia predomina en estas autoridades universitarias y brilla la ausencia de un contacto con la realidad, por lo que los tripulantes no debemos caer en el error que cometieron los tripulantes durante el hundimiento del Titanic, me refiero a la falta de solidaridad y trabajo colectivo. Es por ello que en esa oportunidad sólo se salvaron del barco 705 pasajeros, cuando había botes salvavidas para un 50% más. En lugar de cooperar, primó el “sálvese quien pueda” y por ello fue un fracaso colectivo. No permitamos que nos hundan juntos con estas autoridades, hay que salvar nuestro barco.