El crecimiento de la economia venezolana y los profetas del desastre

En lo absoluto sorprenden las cifras de crecimiento de América Latina y en particular las de nuestro país que ha divulgado la CEPAL con cierre al 30 de noviembre último, pues los informes parciales que ha venido dando a conocer durante el año, así como los equivalentes elaborados por el BM y el FMI y los correspondientes al año 2004, ya pronosticaban que el año 2005 reflejaría comportamientos económicos muy favorables que pondrían en evidencia excelentes desempeños en las políticas monetarias, fiscales y administrativas en cada uno de los países de la región, salvo muy contadas excepciones.

De ese reciente informe prelimitar del organismo mundial hemos tomado: “La economía de América Latina y el Caribe creció un 4,3% en 2005, lo que constituye el tercer año de crecimiento consecutivo de la región, a la vez que el PIB per cápita se incrementaría alrededor del 3%. El desempleo disminuyó desde el 10,3% el 2004 al 9,3% en 2005. A su vez, se aprecia un descenso de los índices de pobreza desde el 44% en 2002 al 40,6% en 2005.” Y, agrega: “Este año, los países continuaron consolidando su posición fiscal y la relación deuda-Producto Interno Bruto (PIB) –que llegó a un máximo en 2002 del 61,3%– alcanzará a fines del 2005 un 45,9% del PIB.” Esto representa una caída del endeudamiento de la región en más de quince puntos de la producción nacional.

Ya para julio próximo pasado los estudios del Banco Mundial colocaban la economía venezolana en el cuatro puesto como una de las más robustas de la América Latina, con un producto interno bruto de 109 mil millones de dólares, ocupando los tres primeros lugares México con un PIB de 676 mil millones de dólares, Brasil con un PIB de 605 mil millones de dólares y Argentina con un PIB de 151 mil millones de dólares. En el ranking mundial México ocupa el puesto 12, Brasil el 14, Argentina el 35 y Venezuela el 38. Más atrás han quedado Colombia en el puesto 43, Chile en el 45, Perú el 52 y Ecuador el 63.

De manera que las cifras hablan por sí solas y determinan que el desempeño del gobierno de Hugo Chávez ha sido todo un éxito y más aún si agregamos que la tasa de inflación es muy posible que cierre este año por debajo del 15%, cuando venimos de indicadores del 19% y 27% para los años precedentes 2004 y 2003, respectivamente. La tasa de desempleo pasó del 15,5% en enero 2004 a 8,9% en diciembre 2005. La fuentes de producción nacional han logrado una notable expansión, destacándose entre ellas las telecomunicaciones (15,9%), la manufactura (8,7%), el comercio y los servicios (19,9%), la industria de la construcción (20,1%) y como hechos que ponen en evidencia el interés gubernamental en sembrar el petróleo, es muy importante observar que la fuente que hemos consultado para tomar las cifras indicadas, la cual ha sido el discurso anual del presidente del BCV, Gastón Parra Luzardo, destaca el hecho de que el crecimiento petrolero se ubicó en apenas el 1,2% y el NO PETROLERO en el 10,3%.

Reviste singular importancia destacar que la CEPAL sostiene la tesis de que hoy por hoy las economías latinoamericanas son menos vulnerables que en el pasado reciente por el hecho de que se han empeñado la generalidad de los países en continuar consolidando su posición fiscal y la relación Deuda-Producto Interno Bruto, como ya lo indicamos e igualmente apuntala dicha percepción en “la generación del superávit fiscal primario (esto es, sin contar los intereses de la deuda), el crecimiento de las economías, los procesos de reestructuración de la deuda y la apreciación de las monedas nacionales respecto al dólar.

Desde nuestra óptica ha sido determinante en la disminución de esa vulnerabilidad, además de lo señalado por la CEPAL y quizás en un mayor grado, la marcada tendencia de los pueblos a desviarse de la ruta del neoliberalismo y a apostar con decidida voluntad política hacia otros derroteros donde sus decisiones sean la consecuencia de la determinación de asumir su propia gobernabilidad libre de ataduras y con el ejercicio pleno de su soberanía.

En la media en que la autodeterminación siga asumiéndose como un derecho inalienable de los pueblos, nada hará cambiar esa tendencia hacia el éxito de sus políticas económicas de desarrollo. Lo único que hace libre a los pueblos, es su capacidad de poder decidir sus propios destinos, sin ataduras foráneas de ninguna naturaleza y, diríamos, frente a nuestro caso particular, la mirada siempre puesta hacia el mundo todo, en especial a la región latinoamericana, en el marco de unas relaciones de amistad fundadas en la complementariedad y en la solidaridad, tal y como lo ha venido preconizando nuestro Comandante Hugo Chávez Frías, quien busca con afán la más pronta consolidación de un mundo multipolar, el cual no lo vislumbra como una utopía, sino como una posibilidad muy real y muy concreta, además de que indispensable e insustituible si queremos preservar un mundo lleno de esperanzas para las generaciones venideras.


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Iván Oliver Rugeles


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