Agente FBI involucrado en asesinato fiscal venezolano Danilo Anderson

El Nuevo Herald, de Miami, reveló el 10 de noviembre que, según “un testigo del gobierno de Venezuela en la investigación de la muerte del fiscal Danilo Anderson”, el ex director del FBI de Miami, Héctor Pesquera, que orientó, organizó y realizó el arresto de cinco cubanos que convirtió en espías en un gran show mediático, participó en una reunión en Panamá en la que se planeó el asesinato del alto funcionario venezolano.

En un texto firmado por los periodistas Gerardo Reyes y Casto Ocando, el Nuevo Herald precisa que este testigo aseguró que “un director del FBI de apellido Pesquera y un funcionario de la CIA a quien sólo identificó como Morrison, participaron en una reunión en Panamá en la que se planeó el asesinato del funcionario”.

El periódico identifica este “testigo clave del Ministerio Público” como Giovani José Vásquez de Armas, un “médico colombiano militante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)”, y precisa que la reunión tuvo lugar “entre el 4 y el 6 de septiembre del 2003 en una reunión que se realizó en Darién, una provincia panameña limítrofe con Colombia”.

El Nuevo Herald indica luego que Héctor Pesquera, quien fue director de Miami del FBI, y que hoy es asesor de la Oficina del Alguacil del condado Broward (BOS) para la seguridad de los puertos y aeropuertos, se negó a comentar el asunto, por el intermediario de Elizabeth Calzadilla, vocero del alcuacil.

Calzadilla dijo al diario que Pesquera “no está emitiendo comentarios sobre temas ajenos a su labor en BOS”, aunque participó en el pasado en numerosos programas de radio y televisión atacando a Cuba al lado de cubanoamericanos identificados al terrorismo contra Cuba.

El periódico precisa que, según Vásquez, participaron también en esa misma reunión Patricia Poleo como representante del Movimiento Libertad; Salvador Romaní, viejo extremista cubanovenezolano hoy radicado en Miami; los ex policías Rolando Guevara, Otoniel Guevara y Pedro Lander; el actor Orlando Urdaneta, y el capitán Luis García —asociado al grupo terrorista miamense Comando F4 de Rodolfo Frómeta, tolerado por el FBI— e Israel Pincheski “como representante de los banqueros”.

“Allí se discutió el plan apoyado por el FBI, la CIA y algunos presidentes de medios de comunicación para sacar a Chávez del Gobierno. En esa misma reunión se dice que el objetivo final era matar al presidente Chávez, al Fiscal General y a un connotado líder opositor de apellido Mendoza”, declaró Vásquez, según el diario.

También precisó que una segunda reunión tuvo lugar, esta vez en Miami, y una tercera en Maracaibo, Venezuela, en marzo del 2004, en un apartamento propiedad de las AUC.

El fiscal Danilo Anderson murió en Caracas, el 18 de noviembre del 2004 luego de que su automóvil fue destruido por una bomba compuesta de explosivos C-4 y de un potente imán, un tipo de artefacto usado en numerosas oportunidades por terroristas cubanoamericanos. La policía venezolana descubrió en casa de la madre de uno de los conspiradores, el abogado Antonio López, todo un arsenal entre los cuales se encontraban 20 kilos del explosivo, una mina antitanque, varios fusiles y un artefacto similar al utilizado para asesinar al fiscal.

Antonio López fue quien entregó a Pedro Lander, formado hace años en la DISIP, los explosivos con los que confeccionó la bomba.

Los hermanos Rolando y Otoniel Guevara fueron capturados, el 26 de noviembre, en horas de la madrugada cerca la ciudad de Valencia por un comando de la Guardia Nacional. Unos días más tarde, Juan Bautista Guevara fue sorprendido en un motel con una pistola 9 mm, una granada y $3 000.

Poco antes de su muerte, el Fiscal asesinado había citado a declarar a unas 400 personas que apoyaron el golpe de Estado, encabezado por el empresario Pedro Carmona, ahora asilado en Colombia.

Por otra parte, según un artículo del periodista venezolano Gerardo Hernández, publicado hace ya meses por el diario venezolano Panorama, seis cientos mil dólares, es decir, la mitad del depósito de 1 millón 200 000 dólares que los autores intelectuales del asesinato del fiscal Danilo Anderson hicieron a José Guevara en Miami para la ejecución del atentado terrorista ocurrido en Caracas, se quedaron entre las manos de este ex policía de la Inteligencia venezolana.

El periodista precisaba que se pudo conocer “a través de una fuente policial vinculada con el caso” que la organización que dirigía el primo de José Guevara, el también ex policía Rolando Guevara, ya había recibido por este crimen la otra mitad del dinero. La suma fue depositada en una cuenta de un banco de Weston, al Sur de Florida. Según la investigación, José Guevara sirvió de puente para hacer llegar un primer desembolso de 600 mil dólares.

Varios agentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) de Venezuela, encontraron en el domicilio de Rolando Guevara, en las residencias Morichal, de la urbanización La Alameda, “recibos de teléfonos, documentos enviados y recibidos por fax, depósitos bancarios y documentos bancarios”.

Varios testigos aseguran haber visto a Juan Bautista Guevara en el Instituto Universitario de la Policía Científica (LUPOLC), donde ocurrió el atentado, durante tres jueves seguidos. Más aún: el día mismo del atentado el vehículo del sospechoso chocó con el auto de un funcionario de la policía que salía de clases.

El vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, ha señalado en varias oportunidades que se sospechaba que los autores intelectuales formarían parte de una organización manejada desde Miami, en Florida.

Héctor Pesquera ha gestionado, durante años, el plan de impunidad otorgado por la Casa Blanca a favor de los grupos terroristas miamenses.

Pesquera es el mismo “SAC” (Special Agent in Charge) del FBI de Miami que, durante meses, supuestamente no sospechó de la presencia, a unos kilómetros de su oficina, de 14 de los 19 terroristas de Al-Qaeda que preparaban el atentado del 11 de septiembre… mientras perseguía, arrestaba y organizaba el juicio político y la condena a cinco cubanos antiterroristas infiltrados en grupos extremistas miamenses. Puertorriqueño, de los que se asimilan al poder federal norteamericano, este ex oficial de contrainteligencia fue Jefe del FBI en Puerto Rico y ahí arregló la liberación de los terroristas miamenses involucrados en el caso del yate La Esperanza, capturados por la Guardia Costera mientras iban a realizar en Isla Margarita, Venezuela, un atentado contra el Presidente de Cuba.

Personalmente vinculado a capos terroristas miamenses tales como José Basulto y Horacio García, Pesquera conoce cada detalle de las conspiraciones contra Cuba y Venezuela que se desarrollaron en la metrópolis floridana mientras dirigía ahí a la Policía Federal.


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Jean Guy Allard / Cubadebate


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