El proyecto terrorista de la oposición

El actual escenario político venezolano aparece marcado por el fuego cruzado de dos discursos: uno de optimismo, de fe y de esperanza; y otro, donde las desilusiones descarrilan en el tren de la llamada Coordinadora Democrática.

Efectivamente, el primero es el discurso bolivariano, que recogiendo las banderas de la libertad y el sentimiento del pueblo soberano lucha con firmeza contra los odios presentes de los grupos elitescos y del "puntofijismo", que se oponen a la construcción de una democracia verdadera y de plena participación. El otro es el discurso opositor, que hace bastante rato descarriló de las barreras democráticas para crear el caos y accionar actos terroristas que atentan no sólo contra el gobierno sino también contra las bases estructurales del Estado.

Montados sobre ese "proyecto" terrorista, disfrazados de oposición, las mentes perversas no descansan. Aunque cada vez más hunden en sus propios errores, estos traidores de la patria no descansan. Estos falsos demócratas, que dicen defender la democracia, están empujando el país hacia el colapso general.

Visto su fracaso de desalojar del poder al Presidente constitucional de la República de Venezuela, Hugo Chávez Frías, quien fue elegido el 6 de diciembre de 1998 con 3.673.685 votos, que representaron un 56,20% de los votos escrutados; relegitimado el 30 de julio del año 2000 con 3.757.773 votos, equivalentes a un 59,75; y traído de vuelta al poder el día 13 de abril del 2002, tras su derrocamiento; los terroristas han emprendido un feroz ataque para truncar la dignidad del pueblo venezolano, llevándose por el medio el sistema político.

Ese comportamiento criminal se aleja de lo democrático. Se aleja de la racionalidad política que debe imperar en las democracias modernas. Si nos detenemos en los actores integrantes de esa estructura vacua como lo es la llamada Coordinadora Democrática, vamos a encontrar que en sus patios interiores corre el agua sucia que está dañando y puede hacer desaparecer la llanura fértil de la democracia venezolana.

En ese mismo sentido, también encontramos allí a la CTV y Fedecámaras, que se han juntado, que han formado la simbiosis de la violencia, Y esta unión representa una nota triste para una canción cuyas letras están desarticuladas. Así se entiende esta simbiosis de dos instituciones diferentes, incluso de objetivos naturales antagónicos, pero que hoy coinciden en sus desgracias.

¿Cuál es la coincidencia? Tristemente coinciden en el odio visceral, en el deseo de quebrantar el orden constitucional de la República. Más allá del hecho político, observamos por un lado a una CTV desarticulada de su naturaleza orgánica, es decir, perdida en la mente enferma de sus dirigentes. Igualmente Fedecámaras desvío su rumbo y ahora parece sumergida en las aguas turbias del terrorismo.

Sin embargo, la impunidad no prescribe. Mas temprano que tarde estos traidores de hoy, disfrazados de opositores, tendrán que enfrentar la justicia. Ese día debe llegar y desde aquí reclamamos que eso sea así. Mano dura antes que la patria se derrumbe.



(*) Politólogo. Magíster en Ciencia Política
E-Mail: eduardojm51@hotmail.com


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Eduardo J. Marapacuto (*)


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