El Libertador Simón Bolívar dijo del Mariscal: “El general Sucre es el padre de Ayacucho, el redentor de los hijos del Sol; es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas. La posteridad representará a Sucre con un pie en Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna”.
Hace 219 años (el 3 de febrero de 1795) nació en la provincia de Andalucía, hoy estado Sucre el hijo del teniente Vicente de Sucre y Urbaneja y de María Manuela de Alcalá y Sánchez. El mariscal de Ayacucho, (como fue nombrado por el congreso del Perú), fue el estratega vencedor de la batalla definitiva de la independencia del sur del continente: el 9 de diciembre de 1824, venció al último Virrey de 300 años de sometimiento imperial Español, puso preso al Virrey La Serna en Ayacucho. Ya Sucre había participado en las batallas de Pichincha (24 de mayo de 1822) y Junín (6 de agoto de 1824)
El Parlamento peruano lo nombró Gran Mariscal y General en Jefe de los ejércitos. Al frente de éstos marchó al Alto Perú, donde proclamó la República de Bolivia en homenaje al Libertador, quien posteriormente le encargó la redacción de su Constitución. La Asamblea local lo nombró Presidente vitalicio (aunque dimitió en 1828 a raíz de los motines y la presión de los peruanos opuestos a la independencia boliviana).
Sucre, uno de los primeros Bolivarianos y el más leal de los Generales del Libertador, quien una vez llego a decir: “Donde está el general Sucre, está el alma del ejército”; se enfrento en tres flancos distintos a los traidores que intentaron (y que posteriormente lograron) la destrucción de la Gran Colombia, a Juan José Flores en Ecuador, a José María Obando (posiblemente quien lo mando a asesinar por sicarios en Berruecos) en la actual Colombia y a José Antonio Páez en Venezuela. Fueron los años en que Sucre actuó con el propósito de contrarrestar la anarquía que le había sucedido a los años conocidos como la Patria Boba, una guerra fratricida y el surgimiento de caudillos en distintas regiones, que buscaban hacerse al poder aupados por la Oligarquía.
Hago un aparte para citar al Comandante Supremo, quien siempre procuro instruirnos de la historia de nuestras raíces como Nación y sobre sus protagonistas, y así se refirió a José Antonio Páez en varias ocasiones, ejemplo:
28/12/2006: “Nos enseñaron a admirar a Páez y a Gómez. Se hablaba del Benemérito General Gómez…Y del León de Payara…León para la oligarquía… grandes traidores de nuestra historia”
17/12/2006: “No hay corrupto del tamaño de José Antonio Páez y lo tenemos aquí en el Panteón, la oligarquía lo trajo aquí al Panteón claro y lo sembró aquí, no debería estar aquí desde mi punto de vista, el traidor José Antonio Páez”
25/01/2012: Desde la Academia Militar en ocasión de la graduación de tropas de la FANB, “…a veces no bastaba ser general en jefe para ser patriota….Páez había traicionado a Bolívar, se entrego a la oligarquía, termino siendo terrateniente, dueño de esclavos y siendo antibolívar porque Simón Bolívar nació rico de cuna y lo entrego todo…”
El 4 de junio de 1830 se escribe en las páginas históricas de América del Sur uno de los capítulos más trágicos el Primer Magnicidio en la America del Sur libre, Sucre había sido asesinado en los caminos de Berruecos, tras una premeditada conspiración por parte de la oligarquía colombiana y un medio de comunicación, tres días antes del crimen, el periódico “El Demócrata” de Bogotá publicó el siguiente artículo: “Acabamos de saber con asombro, por cartas que hemos recibido por el correo del Sur, que el general Antonio José de Sucre ha salido de Bogotá… Las Cartas del Sur aseguran también que ya este general marchaba sobre la provincia de Pasto para atacarla; pero el valeroso general José María Obando, amigo y sostenedor firme del Gobierno y de la libertad, corría igualmente al encuentro de aquel caudillo y en auxilio de los invencibles pastusos. Puede que Obando haga con Sucre lo que no hicimos con Bolívar…".
Bolívar, ya enfermo dijo al escuchar las noticias de su muerte: "Lo han matado porque era mi sucesor"… “¡Dios mío, han derramado la sangre de Abel!”
Como lo expresa el historiador Tomás Polanco Alcántara, "el símbolo de la continuidad de Bolívar era Antonio José de Sucre. Paulatinamente, por su talento personal, por sus dotes intelectuales y por su espíritu altivo, digno y limpio, Sucre se fue convirtiendo en el complemento indispensable de Simón Bolívar”. Esto sin duda suficiente motivo para que los traidores de la patria, los “Caínes” de esos días buscaran su muerte. Patria que para siempre desde hace 15 años nos devolvió el Bolivariano más grande, el Comandante Supremo Hugo Chávez.
Viva Sucre, Bolívar y Chávez.
El autor es: Ingeniero de sistemas
charallave@hotmail.com