Los juegos de la embajada y el suicidio político de los partidos tradicionales.

No nos asombra en absoluto la tardía posición de los partidos políticos, es decir, AD y COPEI que deciden en último momento salirse de la campaña electoral de 4 de diciembre para la elección de la nueva Asamblea Nacional. Decimos que nos nos extraña esta jugada de último minuto porque un avance de la misma se vio con el pedido de Acción Democrática de solicitar una interpretación sobre el uso de las morochas hace dos meses al Tribunal Supremo de Justicia. Muchos
políticos avezados alabaron el ambiente de cordialidad y de juego democrático el que el solicitante de la interpretación del recurso electoral y la Fiscalía General de la República cordializarán en el foro judicial discutieran y expresaran cada quien su punto de vista sobre el recurso.


Tanto los miembros del bloque del cambio como la agrupación que presentaba el recurso, jugaron a mostrar: unos, que se estaba haciendo uso legitimo de las instituciones y otros a mostrar que ellos agotaban las instituciones democráticas. Sin embargo para un analista político más escéptico quedaba la duda de ¿por qué la parte que pedía este recurso de interpretación, es decir, AD estaba exigiendo esto si estaba ejerciendo el mismo recurso electoral, o sea que estaba
utilizado la figura de las morochas cuyo tarjeta se inscribiría con el nombre de MINUNIDAD?. Nadie en medio del show mediático que se armó se hizo esta pregunta. Pues bien, yo me lo pregunté y la respuesta que encontré fue la siguiente: la idea era que AD lo que estaba era jugando a demostrar que ellos hacían lo posible por creer en las instituciones y por eso se decidían a utilizar como muestras de apego democrático, sin embargo, esto no era todo lo que buscaban. Primero querían mostrarse democrático después que con su silencio o
participación a medias, habían convalidado el golpe de estado del 11 de abril, el paro petrolero de diciembre del 2002 y hasta la miniguerra civil que desarrollaron los grupos más radicales de la extrema derecha en febrero del 2003. En realidad detrás de AD estaba también otro partido tradicional que convalidaba la acción incoada por el partido AD, es decir, COPEI. Pues bien, la idea era seguir jugando en dos aguas, es decir mostrarse democrático después de haber jugado a la desestabilización y dejar cual espada de Damocles sobre las instituciones (CNE, el gobierno mismo, etc) la posibilidad de retirarse del juego cuando les conviniera. Como ninguna elección se hace sin explorar la voluntad del elector ellos tenían diversas fuentes entre ellas sus propias encuestadoras que daban como resultado la merma de su electorado y sobre todo en el caso de AD que conservaba una representación aunque bastante disminuida se mantenia como la primera fuerza de la oposición, por supuesto no es el caso de COPEI que terminó convirtiéndose en una verdadera sombra dentro del espectro político nacional. Pues bien, la jugada de AD y la renuncia
ahora en cascada de los partidos de la oposición se presenta como una jugada de la laboratorio que tiene que ver con el principal financiador e interesado en mantener en jaque al gobierno venezolano y esta no es otra que el gobierno norteamericano moviendo su hilos desde su representación diplomática en el país.


Miren ustedes como se desarrolló el guión: primero fue la insistencia de que participaran organismos internacionales como observadores de todo y cada una de las fases del proceso lo cual fue concedida e incluso propuesta por el organismo electoral antes de que se le pidiera, luego vino el que se hacia necesario abrir determinado porcentaje de urnas electorales, lo cual se paso del 34 por ciento al 45 por ciento y por último que se eliminara el sistema de caza huellas un mecanismo novedoso que permitía erradicar la práctica fraudulenta
de duplicar o triplicar la acción del voto, esto último resultó a mi modo de ver catastrófico para la credibilidad del ente comicial que había repetido hasta el cansancio la fiabilidad del mecanismo para evitar la trampa; resultado: retiro de los partidos políticos tradicionales y de grupúsculos electorales que acompañaban a la oposición, refrendado por el retiro del mecanismo de la caza huella quien según AD mostraba en el mecanismo no era confiable al igual que
la automatización en la captación del voto (Hay que recordar que esta fue la última exigencia que se hizo el domingo 27 al CNE y antes los observadores internacionales). Por supuesto esta jugada en la que se embarca la oposición con estos partidos políticos es lograr en un primero momento la paralización de los comicios con vista a mantener la inestabilidad política en vista de la normalización de la economía y de quebrar la fuerza del liderazgo del gobierno venezolano que a nivel internacional se ha ido consolidando como una referencia continental y hasta mundial, mostrando como este liderazgo no encubre sino una situación política anómala cuando que el gobierno se apoya en sólo un segmento de la población para gobernar porque la otra parte del espectro es excluido y silenciado. Ahora bien ¿dónde entra el juego de la embajada? Primero financiando partidos políticos, organizaciones no gobernamentales como SUMATE, Asamblea de Educación, organizaciones agrarias, medios de comunicación como El Nacional, El Universal, Tal cual, El Nuevo País, etc., medios televisivos como Radio Caracas Televisión, Globovisión, Venevisión, CMT, etc., segundo, haciendo labor social a través de las donaciones a ciertos organizaciones privadas que cuidan de la salud o donando material deportivos para algunas escuela públicas. Pero el mejor y más
eficiente trabajo lo esta haciendo con las organizaciones políticas. Por un lado, las financian y por otras las dirigen en su estrategia desestabilizadora como la de hacer que el liderazgo de la posición presente recursos de interpretación jurídicos de mecanismo que electoralmente los partidos políticos tanto del gobierno como de la oposición usan y por último, las empuja para que se retiren de la contienda electoral produciendo (creen ellos) una crisis política en
Venezuela y presentando estas organizaciones como esquizofrénicas, es decir divididas mentalmente. Lo que no entienden estos miopes políticos es, lo extremadamente riesgo de esta jugada porque su determinación de no participar termina por sepultarlos y convierte a la organización Primero Justicia ideológicamente más de derecha del país en la receptora o aglutinadora del favor popular dentro de la oposición, desplazando así del mapa político nacional a los partidos tradicionales, ya en situación precaria desde el año 2000. De esta manera los partidos políticos tradicionales sellan su muerte política al no haber podido superar el trauma de la pérdida del referéndum revocatorio y como se dice en psiquiatría superado la esquizofrenia que significó despotricar del ente comicial y al mismo tiempo intentar participar del proceso comicial.


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