El Cachorro del Imperio

"Qué triste que un presidente de un pueblo como el mexicano sea un cachorro del imperio norteamericano."
Presidente de Venezuela Hugo Chávez. 8 de Noviembre de 2005

"Para algunos, la buena diplomacia es tener una actitud de pleitesía y agachar la cabeza ante los más fuertes."
Presidente de Argentina Néstor Kirchner. 7 de Noviembre de 2005

"Vicente Fox actuó como alfil y defensor de los intereses de Estados Unidos."
Senado de México. 7 de Noviembre de 2005

La actuación del presidente mexicano Vicente Fox en el escenario interamericano se ha caracterizado por violar el principio de no-intervención y neutralidad que inspirado en la doctrina Estrada** rigió la política exterior mexicana desde 1930, así como por cometer abusos y excesos con la única finalidad de congraciarse con la Casa Blanca.

Durante la Cumbre de Monterrey de 2004, Fox acordó con Bush trabajar conjuntamente para "asegurar la integridad" del referéndum revocatorio contra el presidente Chávez a pesar de que el CNE aun no se pronunciaba al respecto. Asimismo, Fox hizo maniobras para evitar que los puntos de vista de Chávez fueran a "disgustar" a Bush, cambiando repentinamente el horario de su intervención en la cumbre para la madrugada cuando no había prensa ni señal de audio y televisión. Una situación similar se presentó en la Cumbre de las Naciones Unidas en Monterrey de 2002 cuando el gobierno mexicano le exigió al presidente Fidel Castro que se retirara del país para evitarle "malos ratos" al presidente Bush. Así lo reveló el propio Castro al manifestar que abandonaba México "para no molestar" y en una declaración posterior en la que reveló una conversación telefónica con el presidente Fox en la cual se le pedía "no agredir a Estados Unidos o al presidente Bush" y abandonar México antes de finalizar la cumbre. (La Insignia, 22 de Abril de 2002)

Sin embargo, la actuación del presidente Fox en la recientemente finalizada IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, quedará grabada en la historia contemporánea de México como la mas complaciente y entreguista a los intereses de Washington.

De acuerdo a un excelente reportaje de la periodista argentina Stella Calloni (La Jornada, 9 de Noviembre de 2005), Fox comenzó una arremetida verbal contra el presidente de Argentina y anfitrión de la cumbre, Néstor Kirchner, por no haber concretado una reunión bilateral. Asimismo, Fox se abstuvo de aplaudir el brillante discurso de Kirchner en donde acertadamente responsabilizaba al FMI y gobierno estadounidense de la pobreza y estancamiento económico de la región, para después presionar de manera sistemática, pública y abierta como ningún otro país del hemisferio para que el ALCA fuese aprobado de manera unánime en la declaración final de la cumbre, dejando por sentado su clara posición en defensa de los intereses de Washington. Al respecto, funcionarios estadounidense le confiaron al diario argentino El Clarín, que los mexicanos "les habían ahorrado el trabajo" de promover y defender el ALCA.

Tras el fracaso de Estados Unidos y México en la Cumbre de Mar del Plata, el presidente Fox retornó a su país "sangrando por la herida" para continuar sus agresiones verbales contra los presidentes Kirchner y Chávez, quienes respondieron contundentemente, el primero en sugerir que Fox asumía una actitud de pleitesía, agachando la cabeza ante Estados Unidos, y el segundo calificándolo como un cachorro del imperio norteamericano. Las valientes respuestas de Kirchner y Chávez ante las agresiones de Fox sirvieron para reafirmar lo que dentro del propio México se venía discutiendo. La ex secretaria de Relaciones Exteriores de México, Rosario Green Macías, manifestó que Fox le hizo el "trabajo sucio" a Estados Unidos, rebajando la política exterior mexicana y convirtiéndose en un "cabildero de Bush", mientras el diputado mexicano Alejandro González Yáñez, señalaba que Fox "asumió el papel de porrista de Bush [al] dar la cara por los gringos en contra del sentir de la nación mexicana [y asumiendo] una posición intervencionista de la peor ralea y además rastrera." Igualmente, el secretario de Relaciones Internacionales del PRD, Saúl Escobar, lamentó la "vergonzosa actitud" de Fox al erguirse como "defensor de los intereses promovidos por la administración Bush" (La Jornada, 8 de Noviembre de 2005), al tiempo que el dirigente del PRD, Raymundo Cárdenas, manifestaba que Fox "sorprendió al presentar como propia la política que impulsa el gobierno estadounidense" (La Nación, 9 de Noviembre de 2005), con lo cual, a criterio del diputado mexicano del PRI, César Camacho Quiroz, se escribió "una de las páginas más tristes" de la historia mexicana.

El propio Senado mexicano aprobó una moción de condena a la "desafortunada actuación" de Fox "como alfil y defensor de los intereses de Estados Unidos" ya que pocos entienden su premura y agresiva beligerancia para que exportadores de Brasil, Argentina y Venezuela tengan el mismo acceso que bajo el NAFTA tienen los mexicanos al mercado estadounidense. (La Jornada, 8 de Noviembre de 2005) Es por ello que el secretario de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, Alberto Aguilar Iñárritu, aseguró que las próximas salidas de Fox al exterior "serán revisadas con lupa, porque incurre, con sus libertades verbales que son excesivas, en daños graves a la nación."

Ante la uniformidad de criterio, tanto en México como en el exterior, contra la actuación complaciente y entreguista de Fox en defensa de los intereses estadounidenses, resulta irrisorio que la Secretaría de Relaciones Exteriores haya convocado al embajador venezolano Vladimir Villegas para que explique las declaraciones del presidente Chávez sobre Fox, aunque deberá ser el propio presidente mexicano y su canciller quienes tendrán que presentar un informe detallado al Senado sobre el "impulso a la firma del ALCA a contracorriente de los grandes países del continente."

(*) Internacionalista

(**) La doctrina Estrada debe su nombre a Genaro Estrada (1887-1937), quien siendo secretario de Relaciones Exteriores del gobierno mexicano de Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), convirtió un documento enviado el 27 de septiembre de 1930 a la misión diplomática en el extranjero, en una doctrina que vino a regir la política exterior de México. Esta doctrina establece que México no es partidario "de otorgar reconocimientos porque considera que ésta es una práctica denigrante, que sobre herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas en el caso de que sus asuntos puedan ser calificados, en cualquier sentido, por otros gobiernos, quienes de hecho asumen una actitud crítica al decidir favorable o desfavorablemente sobre la legalidad de regímenes extranjeros", de ahí que la posición de México se restrinja a "mantener o retirar cuando lo crea procedente a sus agentes diplomáticos y a continuar aceptando, cuando también lo considere procedente, a los similares agentes diplomáticos que las naciones respectivas tengan acreditados en México, sin calificar ni precipitadamente ni a posteriori el derecho que tengan las naciones extranjeras para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades". (SePiensa.org.mx)


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Antonio Guillermo García Danglades (*)


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