¡Están majaretas estos tíos del Este!

Si hay algo que me sorprende de toda esta hipnosis colectiva de un pequeño sector de la clase media, es la capacidad de marchar sin obtener resultados concretos y que, encima, alimenten todas las tardes su esperanza con el discurso repetitivo de tres muertos políticos que auguran catástrofes que nunca terminan de hacerse realidad. Al contrario, la alegría chavista se manifiesta progresivamente con las victorias que va obteniendo el gobierno al ir recuperando el control de PDVSA y esto enerva a quienes todavía piden un milagro fascista y no acaban de digerir la derrota.

Acorralados y viendo desplomarse su castillo de arena, la coordinadora va de error en error sin encontrar una salida “honorable” a tanto desacierto y con ello arrastra a sus partidarios a una frustración con consecuencias psicológicas inimaginables y muy difícil de superar. A toda esta suerte de tropiezos que le ha puesto a descubierto ese lado oscuro y macabro que mantenían dormido tras el poder, súmenle el no haber disfrutado de una época que pudiera haber servido de paliativo para renovar fuerzas y hacer una tregua en su lucha muy peculiar contra las hordas lumpens y que, sin duda, le será de mucho peso en el año que se avecina.

Lo cierto es que sus vidas ya no serán las mismas. No solo tendrán que enfrentar el hecho de un Chávez sentado aún en Miraflores, cosa que debe estar revolviendo su bilis, si no que también tendrán que enfrentar a aquellos vecinos que entendieron la inutilidad de estas acciones de calle o que, de marcha en marcha, fueron escapando al embrujo de los cuatro canales del Apocalipsis. Esto, de seguro, originará serios enfrentamientos vecinales y no menos peligrosos actos de agresión que, a la postre, los encerrará en sus apartamentos desconfiando de aquel que habita a su lado. Se preocuparán por ocultar ciertos conceptos u opiniones “ligth” sobre la situación, para evitar ser catalogados de chavistas y terminarán odiándose a si mismos por no tener los cojones de mandar a la mierda a aquellos vecinos fanáticos fascistas que están vigilantes de su compromiso con la “causa”, incluyendo el compromiso ajeno.

Es una verdadera lástima que transformen sus urbanizaciones en campos de concentración. Sectores exclusivos con sus garitas de guerra, barricadas antipueblo y escuelas de entrenamiento mercenario contra un enemigo que, de bajar realmente de sus cerros, les haría poner pies en polvorosa. Mientras, sus dirigentes, ocupan sus castillos de oropel y pasan sus jaquecas en Miami y el caribe, planificando como seguir martillando en sus cerebros el sonido de un tambor de guerra. Guerra que, por cierto, no han comenzado y ya han perdido.

¡Están majaretas estos tíos de la República del Este! Y luego se dicen inteligentes. Su ideas surgen de la defensa de sus ingresos y el odio disfraza el pánico a un hipotético rasero con aquellos descamisados llenos de esperanza. Han destapado su complejo a un rizo o color mal situado en sus genes y, si pudieran con wiki-wiki, teñirían de azul la sangre que a todos nos corre por las venas. Robaron las cacerolas, pero el peltre y el aluminio se convirtió en rena-ware. Compraron por lote las banderas y su marcha asemeja los desfiles del nacional socialismo nazi. Enlutaron su vida y oscurecieron su razón, secuestrando a Venezuela en una Plaza que no representa a la nación. ¡Que majaretas son estos tíos de la República del Este!


msilvaga@yahoo.com


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Mario Silva Garcia

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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