Batalla de Boyacá y sus heroes invisibilisados



BATALLA EN EL PUENTE DE BOYACÁ EL 7 DE AGOSTO DE 1.819 Y SUS HÉROES INVISIBILIZADOS.

Como de costumbre, la historia es contada por los ganadores, por lo cual muchos de quienes han hecho posible las victorias han sido invisibilizados.

La batalla del puente de Boyacá, el 7 de Agosto de 1.819, hoy hace 194 años, no escapa a esta costumbre.

Si bien es cierto que Bolívar fue el estratega que dirigió la campaña libertadora, y con el apoyo de sus oficiales logró derrotar al ejército del rey, también es cierto que los criollos, campesinos, mestizos, indígenas, mulatos, zambos, negros, todos pobres, fueron los artífices de esta victoria. Su heroísmo, entrega, valor, constancia, obediencia, y la ardiente decisión de liberarse del yugo que el imperio español había impuesto en ésta, su patria, fue el mayor detonante para que esas victorias se hicieran reales.

Pero la historia está en deuda con esos personajes que a pesar de no ser brillantes por su posición dentro el ejército, sí fueron decisivos por su valor, y su honestidad, pero especialmente por la ética que sin haberla estudiado, sí estaba íntimamente ligada a su personalidad.

Hubo también dos niños héroes, que aportaron su inteligencia y su virtud, para lograr el triunfo definitivo.

Una niña de 10 años, llamada Estefanía Parra, pastorcita oriunda del lugar, es quien informa a Bolívar la ruta que debía seguir, y le sirve de guía hasta el lugar donde podía enfrentar a Barreiro y a su ejército.

Luego de la batalla, que termina hacia las 4 de la tarde, los realistas huyen unos, otros mueren y otros, como el General Barreiro y un acompañante, se esconden tras de una piedra.

Allí, fue encontrado por otro niño de unos 12 a 13 años que era quien bañaba y alimentaba los caballos de los patriotas, en compañía de otro joven, el negro José, y encañonan a los dos realistas, que se niegan a entregarse, por lo cual el joven negro le da de baja al acompañante de Barreiro.

Barreiro, entonces, saca una bolsa llena de monedas de oro y le ofrece al niño, Pedro Pascasio Martínez, quien se niega a recibir el soborno y le dice: “Siga adelante, sino, lo arreamos”; apuntándole con el fusil.

De esta manera es como el General Barreiro es entregado por el niño a Bolívar y es cuando queda sellada en forma definitiva la victoria del Puente de Boyacá.

¡Qué lección tan hermosa de honestidad! Éstos deberían ser los hechos y personajes que los medios de comunicación exaltaran, y sobre la vida de ellos, escribir y realizar documentales.

Ya estamos cansados de los “Capos”, “Los Caínes” “El Patrón”, etc., que no permiten a los jóvenes crecer en dignidad ni formarse en valores éticos y morales.

Ya tenemos muchos años viendo en los medios de comunicación las crueles acciones de los violentos, que se registran diariamente en las noticias. Entonces, ¿A qué vienen esos novelones? ¿No es ésta una forma de replicar esa locura, cuando los niños y jóvenes equivocadamente toman como líderes dignos de imitar a éstos rufianes que parecen valientes, porque desafían a las autoridades y al mundo?

Guardaba yo la esperanza de escuchar hoy, en alguno de los discursos, que se hiciera alusión al valor y dignidad de Pedro Pascasio Martínez, el niño que asestó el golpe definitivo al orgulloso General Barreiro. ¿Qué hubiera ocurrido si Barreiro queda libre? ¿Podría haberse recuperado y reorganizar su ejército, cuando contaba con los medios económicos para hacerlo? Tal vez otra sería la historia que hoy estuviéramos contando.

¡Viva la Dignidad, el valor de los niños y personas que se juegan la vida por su patria y que jamás entregan su dignidad ni venden su conciencia!


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