Bolívar y Chávez, dos triunfadores en el siglo XXI

Como Simón Bolívar y Hugo Chávez y como los episodios que marcaron sus vidas hay otros personajes, pueblos y sucesos que explican lo inexplicable de sus sociedades, de su historia, motivos por el que no completan todavía sus biografías, sus sueños aún no se concretan porque esa es una tarea que impone la objetividad y la verdad necesarias para ser libres y socialistas, y, para seguir insistiendo como debe ser el poder en las revoluciones.

Revolución independentista, revolución social, iniciaron así su construcción para un nuevo orden social-disciplinario que nunca los libro de entes cuestionadores. Pacificación social para lograr más relaciones de fuerza a su favor sin una real oposición.

Y es verdad, no hay una real oposición que valga la pena mencionar y eso es lo cuestionable en nuestra revolución, me pregunto ¿pierden los chavistas y los revolucionarios porque siempre es necesario una discusión de ideas? Sera ese el motivo por el que nos estamos reduciendo al aparato del estado, para depender exclusivamente del gobierno empobreciendo las decisiones tomadas en las asambleas de calle para cuando nos toque elegir el camino a la transición.

Una verdadera oposición enriquece no solo al gobierno sino al Estado, con la expresión de problemas, acciones, propuestas y pluralismo que atenúen los conflictos y descontentos, y por supuesto expresen sus conflictos, es indispensable una oposición, así lo entendieron Bolívar y Chávez, para una mejor dinámica colectiva que les permitió seguir construyendo las revoluciones hasta el fin de sus días.

Las izquierdas antes y en este siglo buscan que la política no sea una acción de pocos sino que haya una sociedad participativa, fiscalizadora y seguidora de un ideal socialista para que todos expresemos y hagamos nuestras las decisiones, porque, nuestra es la revolución y la construcción del socialismo.

Seguimos comparando la transición en China o el socialismo en Cuba, dos de los países regidos por partidos comunistas sin considerar su extensión, densidad poblacional, cultura, bloqueo y sin considerar que no tienen petróleo para medir, exactamente hoy, su desarrollo industrial socialista. El petróleo y su precio en la actualidad es, un recurso que acorta el tiempo de construcción social si de verdad se practicara una economía política acorde con nuestra realidad.

Chávez no quiso ocultar todos los problemas porque nunca quiso que su gobierno se vuelva ingobernable culturalmente hablando, así, una nueva meta social debe ser consolidar la participación de la masa no frenarla.

La Constitución incrementa las exigencias para el accionar revolucionario y siempre y cuando se precise su sentido y su funcionamiento, lo hacía Chávez, hoy, muy poco o casi nada se debaten esas leyes. Estas leyes con una asamblea a favor vuelve fácil desaparecerlas por estrategia política al multiplicarse las exigencias revolucionarias para hacer funcionar la economía, cualquier pretexto puede servir para ello con tal de reforzar la lógica de la transición si realmente queremos llegar al socialismo.

Con la Constitución todo sin la Constitución nada, bueno que puedo decir…el subjetivismo vuelven frágiles las asociaciones que no siguen lo establecido, pueden ser condenadas si no se sigue un orden conservador excluyendo de la vida pública a quienes a su parecer no deben opinar o gestionar revolucionariamente como Eduardo Samán por ejemplo.

La relativa participación para la construcción del socialismo no mejorara esta revolución porque no existe una participación integral entre los diferentes actores del proceso revolucionario, no hay una amplia deliberación con una amplia participación social que recoja las muchas posiciones y que terminen por entenderse. El entendimiento se daría, si estuvieran todos firmemente representados por las bases en las diferentes asambleas.

El gobierno entrego salud y educación gratuita, subsidios para casi todo lo sigue dando, viviendas, ya empezamos a ofrecer casas por miles que luego no cumplimos, hay una mejor vialidad, existe una cultura fiscal y cientos de obras de todos los tamaños, pero, no se ha logrado la trasmisión de valores revolucionarios duraderos, ahí está lo que paso el 14 de abril, en este campo, da la impresión que seguimos dando culturalmente la espalda a esta realidad, ¿Por qué diablos no remozamos el partido, el Buro? Porque nos estamos acostumbrando a vivir con el cinismo.

¿Qué pasa con la corrupción y la impunidad de la oposición? ¿Qué paso con las acusaciones de la fiscalía sobre la matanza del 14-15 de abril? ¿Acaso no hay corruptos más arriba en el gobierno de los que se están encontrando?

Una revolución no debe ser cínica. El cinismo campea en los gobiernos de Colombia, EE.UU, Israel, en los países europeos acostumbrados al salvataje por las guerras y en tiempos de paz, por la doble moral, el doble discurso, imponiéndolas con fogosas intervenciones, en esos países las denuncias sobre corrupción resbalan, de no miren los casos español y estadounidense a pesar de revelarse las pruebas y la admisión de quienes como Rajoy y Obama están vinculados con los hechos.

La política y el derecho son productos humanos sujetos a consideraciones ideológicas, responden a visiones, perspectivas de cómo deberían ser las libertades y las democracias que no pudieron escribirlas Bolívar ni Chávez; es una historia de triunfadores, una historia de coroneles, generales, batallas, discursos y resultados, es la evidencia de dos de los venezolanos más famosos que enfrentaron a dos imperios conduciendo verdaderas revoluciones, muriendo en el intento.

Simón Bolívar y Hugo Chávez nos recuerdan una vez más que libertad, socialismo o muerte se impone en nuestro diario vivir.



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Raul Crespo


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