Sin discusión, crítica y autocrítica no hay revolución, no al chantaje de la burocracia, al decir que nadie es más chavista que Chávez

Hay una preocupación en el seno de los sectores revolucionarios, sobre cómo se están atendiendo los problemas neurálgicos del proceso revolucionario, como la corrupción,  la burocracia y con quién se está dialogando, etc.

 Cada vez que se le hacen críticas a la burocracia del gobierno o del partido,  que en fin  de cuenta es casi la misma, inmediatamente viene la descalificación, la burocracia no es cuestionable, el camino que ha asumido el proceso no está en discusión. Día a día el proceso emprende el camino del estalinismo. Hasta el día de hoy no hay una discusión en el seno del partido ni en el polo patriótico que permita un  balance de los 14 años del proceso, sus aciertos  y desaciertos, lo que se ha dejado de hacer y discutir, que permitió fortalecer el proceso en los momentos más críticos como fueron el golpe de estado y el paro patronal.

Esto es bien grave en un proceso que nació como esperanza para los sectores explotados del mundo, revivió la posibilidad de plantearnos la construcción del socialismo partiendo desde las experiencias de lucha de nuestros pueblos, los aporte de la corriente histórica social  de NuestrAmérica.

Si hay algo que el propio Chávez reconoció con humildad fue que la rebelión militar del 4Fy 27N es producto de las luchas revolucionarias de este pueblo, que las banderas del socialismo y la lucha contra la explotación tiene raíces y antecedentes históricos de los revolucionarios mucho antes de su rebelión.

La dirección de un proceso que niega, descalifica y condena la discusión, poco podría llamarse revolucionaria, el corazón espiritual de toda revolución es su debate crítico, descarnado, donde la forma no puede ser excusa para descalificar el fondo del debate, hoy, el cierre de varios programas en los medios de información, es síntoma de que no vamos por el camino de una revolución.

Entendiendo que algunos de estos programas estaban para desmontar la política de la derecha es importante, pero de ser ciego, acrítico, de pensar que este pueblo es pendejo, es otra cosa, hoy en el canal 8 no hay debate, no hay cuestionamiento a los errores del proceso, cada día más se está convirtiendo en un canal gris.

Pero no solo son las televisoras publicas de radio y televisión hay un silencio fúnebre, también dentro del partido y todos los espacios, pasando por los espacios del estado, sean estos nacionales, regionales o locales.

Cuando desde el propio Nicolás, Diosdado y hasta Miguel Pérez Pirela, para descalificar la crítica sacan el chantaje manipulador de que son más chavista que Chávez, demuestran la incapacidad o prepotencia que tiene la dirección y voceros del proceso.

Pero ahora, ni siquiera el látigo de la contrarrevolución tenemos, ahora con los acuerdos por arriba, ni Globovisión, ni Cisneros critican, que arrechera, hoy los canales de la derecha canalla que hoy aplaude, no es que nos reconoce, no, es que sabe que por el camino que vamos no es el camino: que vuelvan a ladrar los perros, que cuando la canalla ladra es que vamos por buenos vientos, vientos de revolución.

 



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Osvaldo León


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